miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tiempo de Volver (Garden State)

Director: Zach Braff
Año: 2004 País: EE.UU. Género: Comedia/Drama Puntaje: 09/10
Protagonistas: Zach Braff, Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Ian Holm y Method Man

“Tiempo de Volver” o "Garden State" fue un gran éxito de crítica del cine independiente americano que descubrió internacionalmente a un nuevo talento Zach Braff, cuenta la historia de un joven llamado Andrew Largeman (Zach Braff) que vuelve a su casa natal en Nueva Jersey después de 10 años de ausencia para asistir al funeral de su madre. Allí se reencuentra con su pasado y conoce a una chica, Samantha (Natalie Portman), que quizá cambie su vida para siempre. Largeman, que acaba de dejar los antidepresivos que ha estado tomando durante años, comienza a redescubrirse a si mismo, lo que incluye enfrentarse a su padre, psicólogo, y ayudar a Samantha a superar sus propios problemas psicológicos.

Zach Braff escribe, dirige y protagoniza esta película tan interesante recurriendo a una serie de lugares comunes que, por otra parte, parecen extenderse como la pólvora en buena parte de las reseñas que he tenido ocasión de leer sobre ella. Por un lado, resulta casi obligado citar "Beautiful girls", ya que tanto el hecho de que el argumento de esta película se centre en ese siempre temible regreso al hogar familiar que uno abandonó hace años. Historia de caligrafía pequeña pero repleta de las emociones que escriben los grandes temas universales como el amor, la amistad, las relaciones paternofiliales, la idea de familia, el reencuentro, el fracaso, la culpa, la identidad, el concepto de normalidad o el traspaso a la madurez es en definitiva, el relato de un joven que halla la felicidad cuando, como y donde menos lo imaginaba, lejos de sus sueños frustrados de actor en Los Ángeles y más cerca de sus raíces, y a un nivel más pedestre, de lo que esperaba. "Tiempo de Volver" sostiene así un breve pero intenso viaje hacia el auto-descubrimiento, un paso hacia la adultez, y la insospechada revelación de la realidad tal como es, con sus alegrías y sus miserias.

Todas las referencias citadas hasta el momento son no sólo perfectamente válidas sino suscribibles al 100% por el que firma estas líneas. Sin embargo, resultaría algo corto de miras y sin duda injusto quedarse con eso y minusvalorar lo mucho que ha logrado Zach Braff con esta propuesta llena de inteligencia, melancolía, sensibilidad y excentricidad, una película sin duda irregular y desequilibrada, tan llena de momentos brillantes como de algunas equivocaciones de lo más perdonables en una ópera prima que no elude en ningún momento su enorme sentido del riesgo y que, lo más importante de todo, muestra a las claras una voluntad autoral como no se ha visto en el panorama reciente del cine independiente americano (esa etiqueta tan manoseada y que a menudo esconde una repetición de fórmulas tan poco atractivas como ese cine comercial al que se ofrece como falsa alternativa), si exceptuamos.

Zach Braff escritor, director y protagonista ha creado una desconcertante pero muy atrayente mezcla de melancolía, romanticismo y crisis existencialista que sin duda tiene un fuerte componente autobiográfico. Su personaje es un tipo en perpetuo estado de perplejidad, en parte causado por las drogas con las que lleva atiborrándose desde hace años por prescripción de un padre psiquiatra que trataba de controlar un supuesto problema de agresividad, y en parte por su propia crisis vital, puesta de manifiesto desde las primeras imágenes de la película. Largeman se encuentra fuera de lugar allá donde está, ya sea en ese dormitorio de su piso en Los Ángeles que más se asemeja a un aséptica y desnuda habitación de hospital, a bordo de un avión que atraviesa un mar de turbulencias o en la fiesta que le organizan sus viejos amigos de la infancia, llena de alcohol, drogas y sexo, en cuyo ambiente le resulta imposible integrarse.

En cuanto a la actuación pocas pegas se pueden poner. Braff, que es el protagonista, cumple bien con su papel aunque en algún momento se nota que es el que menos experiencia tiene en ese campo. Natalie Portman está genial y su personaje es de esos que se ganan al público desde el primer momento. Peter Sarsgaard, a pesar de tener un papel más secundario, vuelve a demostrar que es un actor excelente e imagino que es cuestión de tiempo que termine por darse a conocer al gran público y obtenga un merecido papel protagonista. Como colofón tenemos una banda sonora compuesta por distintos temas de grupos como Coldplay, Simon & Garfunkel, Thievery Corporation y otros grupos menos conocidos pero que se ajustan estupendamente al tipo de película y situaciones que se nos presentan.

Sin lugar a dudas, el debut de Zach Braff merece tener en consideración al actor-director, ya que bajo mi punto de vista crea un peculiar estilo mezclando humor con drama, dibujando unos personajes freaks que atraen y que no provocan el distanciamiento entre éstos y el público. La película puede que no pase a la historia y sea perdurable como "El graduado" que también tocaba el tema de la juventud. Pero seguro que con el paso del tiempo se ganara sus incondicionales, entre ellos, yo. Es agradable ir al cine y ver una película que toca temas mil veces tratados de una forma original. La verdad es que los buenos comentarios que la precedían eran más que merecidos.

"Excelente, melancólica, excéntrica, tierna, cómica y al mismo tiempo, terrible película sobre el regreso al hogar"

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nausicaä del Valle del Viento

Director: Hayao Miyazaki
Año: 1984 País: Japón Género: Animación Puntaje: 08/10
Productora: Studio Ghibli

Precioso filme de un genio de la animación como lo es el japonés Hayao Miyazaki, quien nos traslada en un futuro no muy lejano, en un mundo post-apocalíptico, la Tierra está cubierta por unos bosques llenos de hongos venenosos e insectos gigantescos. Los humanos han quedado reducidos a unos pocos pueblos aislados que intentan sobrevivir a la plaga mientras luchan entre ellos. En medio de todo esto aparece la princesa Nausicaa, quien ama a la naturaleza, buscará comprender el origen del problema y conseguir la paz entre los hombres, y sobre todo entre éstos y el bosque. Además fue la primera pelicula del ahora legendario Studio Ghibli.

“Nausicaä del Valle del Viento” fue la primera gran película de Hayao Miyazaki y la que le dio fama mundial. Esta considerada como su obra de culto y la que más cariño tiene. Y razón no le falta. Estamos ante un fantástico y bello viaje a un mundo de sombras donde la codicia humana es la representante estelar del relato. El poder superior de la aniquilación total es el más deseado por los frágiles humanos, que se muestran como tales: débiles, sencillos y muy temerosos por su propio fin. En la otra cara tenemos a nuestra heroína, Nausicaä, que se encarga de establecer un vínculo de paz y armonía entre los humanos. En ella recae el peso de apaciguar esta innecesaria guerra que consume rápidamente los corazones y voluntades de los hombres. En este caso, hablamos de un personaje que no sólo deberá salvar a su pueblo, sino a toda la tierra conocida.

De nuevo, la naturaleza se convierte en un factor imprescindible en esta obra. Es la absoluta protagonista, el factor decisivo para llegar al impresionante desenlace y la que esconde los misterios que se nos presentan a lo largo de la historia. Nausicaä del Valle del Viento nos deleita con maravillosas escenas, de grandes escenarios y con una animación muy lograda para esa época. Mención especial para los créditos iniciales, los mejores que he podido contemplar en la historia del cine. Absolutamente fascinantes gracias a la impresionante banda sonora compuesta por el siempre magnífico Joe Hisiashi, en la que es posiblemente la mejor partitura dentro del Studio Ghibli.

Nausicaä es una película reivindicativa en muchos aspectos: reivindicativa a nivel técnico, a nivel gráfico, a nivel auditivo y a nivel argumental, ya que pocos se habrían atrevido a realizar semejante crítica a la sociedad mundial y situarlo en un futuro post-apocalíptico arrastrado por la propia humanidad. Porque el pasado de Nausicaä es nuestro presente y el mensaje subliminal enviado por Miyazaki es ese: cambiar si no queremos destruir el mundo. Pero no cambiar sólo con respecto a la naturaleza, sino también con respecto a nosotros mismos, los humanos. Las diferencias abismales que en los años 80, época de la creación de la película, entre los diversos mundos, sigue siendo actual ahora. Las guerras subsisten por los mismos motivos, pero sus nombres han cambiado, más sin embargo llevan lo que Nausicaä refleja tan bien, el aroma a muerte que invade todo.

"Nausicaä del Valle del Viento" es una película de culto y no porque yo lo diga, sino porque tiene su muy bien merecido puesto entre las mejores películas de animación mundial por romper moldes que hasta ese momento estaban impuestos por la todopoderosa Disney y por aportarnos algo más a ese mundo árido que era hasta entonces la animación, en la cual pocos eran los que se atrevían a hacer sus pinitos y mucho menos a pisar tan fuerte como pisó Miyazaki con su futuro Estudio Ghibli, nacido de esta maravillosa película. Además es un aviso del ecologismo del cual Miyazaki hizo eco en su largometraje, Ahora vemos en nuestras propias carnes el efecto del calentamiento global, la rápida desaparición de multitud de bosques, selvas, especies animales, ¿Para qué? La reflexión del director y creador de Nausicaä nos hace pensar a nosotros también ¿Vale la pena realmente? ¿No podemos vivir en paz tal y como viven la gente del Valle del Viento?

El ser humano, como bien se aprecia en la película, se cree dueño y señor del mundo y la naturaleza se encarga constantemente en Nausicaä de demostrarnos quien es realmente el que domina a quien. Y es lo que no debemos olvidar nunca, el mensaje de la película, que a fin de cuentas no es otro que la paz y respecto a todo lo que nos rodea. Estamos ante una de las mejores películas del estudio Ghibli, que mezcla adecuadamente el drama, la comedia y la acción envuelta en una exquisita capa de fantasía adornada de unas maravillosas notas musicales. Todo gracias al desorbitado talento de Hayao Miyazaki, tanto en su faceta de director como guionista.

“Un filme hermoso con un mensaje positivo y critico”

sábado, 14 de noviembre de 2009

El Sustituto

Director: Clint Eastwood
Año: 2008 País: EE.UU. Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Angelina Jolie, John Malkovich, Jeffrey Donovan, Colm Feore, Amy Ryan, Gattlin Griffith y Michael Kelly

Interesante y lograda película del maestro Clint Eastwood. Los Angeles, año 1928. Christine Collins (Angelina Jolie) es una madre soltera de los suburbios cuyo hijo desaparece sin dejar rastro. Meses después la policía dice haberlo encontrado, pero nada más verlo asegura que ese chico no es su hijo. A pesar de estar segura de ello, y en medio de la confusión, Christine se lleva a casa al niño, pero insiste en que se continúe la búsqueda de su verdadero hijo. Tachada de loca e incapacitada por la policía, por fin encuentra un aliado en el reverendo Briegleb (John Malkovich), que la ayudará en su lucha contra la mentira la sustitución.

“El Sustituto” no varía en absoluto las constantes que viene mostrando el cine de Clint Eastwood desde hace algunos años. Se trata de un cine sencillo, rodado desde el clasicismo, en el que la cámara no se entromete en la trama con la crudeza con que suele hacerlo en estos tiempos, usando las primeras tomas para que reluzca la credibilidad de los actores. Eastwood, heredero de Leone y Siegel, es el mejor hijo que nunca tuvo John Ford. Su cine dibuja una mirada dramática, repleta de significados, y en su particular distanciamiento, profundamente humana. El que fuera Harry el Sucio ha sabido unirse a esa poco concurrida lista de directores que han parido un cine humanista, cuyo primer miembro fuera Sir Charles Chaplin (quien es directamente mencionado al poco de comenzar “El Sustituto”.

Existe un prejuicio inicial con la protagonista de esta cinta del connotado director Clint Eastwood, que son los antecedentes actorales que preceden a Angelina Jolie que ha repartido balazos, sobreactuaciones y sensualidad al por mayor en sus últimos trabajos como en "Se busca" por dar un ejemplo. Pero nada más alejado de eso es este trabajo con el “viejo” Clint, que la puso a trabajar en serio y con mucho apoyo, donde no tiene cabida sus ya características miradas sensuales, apretones de labios que la han hecho famosas. En esta película vemos a una Jolie esforzada y logra convencer en todo el metraje. Paralelamente se teje una trama relacionada con un asesino en serie que descuartiza niños y entre ellos podría estar el pequeño hijo de la señora Collins. Eastwood filma sin caer en exageraciones, con un ritmo pausado con el cual pocos se atreven a utilizar, mostrando injusticias basadas en los miedos internos como lo son la pérdida de los hijos y sobre todo en una familia incompleta que tendrá que acudir a la buena voluntad de la gente para salir adelante.

El desamparo y la impotencia de no poder hacer nada contra los poderes establecidos están patentes en la cinta donde su protagonista lucho en tiempos donde nadie se atrevía a desafiar a la autoridad, menos una mujer. La cinta cuenta con destacada y delicada ambientación de época realizada con un gusto exquisito, sin sobresaltos, bien en todos los frentes no cayendo en exageraciones que eran tentaciones para cualquier otro director con menos oficio. La película insinúa mucho dejándole tarea para que el espectador resuelva ciertos asuntos involucrándolo en todo momento. Eastwood aparte de dirigir compuso la música que es exquisita. Otro acierto es el reparto sin estrellas como el policía, el abogado que defiende y las enfermeras del manicomio que logran una tremenda credibilidad con sus intervenciones en una película digna de ser escuela para muchos directores.

No podríamos olvidarnos de su ambientación. El intercambio (que no olvidemos, esta basada en hechos reales) transcurre en los años 20 en la ciudad de Los Ángeles. Para ello cada detalle esta cuidadosamente estudiado y planificado para que el público se sumerja en el argumento: vemos fielmente reflejado el vestuario y la moda de la época, la irrupción de la mujer en el plano laboral, los problemas de comunicación derivados por la por aquel entonces adolescente telefonía ya que la prensa escrita era casi el único medio de información. Clint Eastwood es una persona comprometida con sus ideas, crítico con el pasado, presente y futuro del país que le vio nacer. En esta ocasión escarba en la corrupción existente en la época en la que creció, donde el estado de California era fiel reflejo de la violencia que brotaba en los Estados Unidos de América. Vestido de Harry el sucio, apunta el revólver al poder establecido en la década de los años 20 y 30 en la que policía y Estado eran uno sólo, impregnando de corrupción las calles dejando un paisaje desolador. Valiéndose de dicha premisa tiñe “El Sustituto” con pinceladas oscuras como ya hizo en “Río Místico” dando cobijo a macabras coincidencias en este drama negro.

A pesar de todo ello, la película resulta sólida, magistral por momentos. Angelina Jolie convence y brilla como actriz seria, resultando su actuación dolorosamente humana. Además, Eastwood se rodea como siempre de un magnífico equipo técnico, destacando especialmente en este filme la brillante dirección artística. Una vez más, el director de “Los Imperdonables” se aprovecha de la solidez de las formas cinematográficas clásicas, dotándolas de la terrible, pesimista mirada del mundo posmoderno. Y una vez más demuestra que es uno de los más grandes directores de la historia.

"Emocionalmente poderosa y con un estilo realizado con mano firme"

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Danza de los Vampiros

Director: Roman Polanski
Año: 1967 País: Inglaterra Género: Comedia/Terror Puntaje: 08/10
Interpretes: Jack MacGowran, Roman Polanski, Sharon Tate, Alfie Bass y Ferdy Mayne

Divertida y genial película de Roman Polanski, El doctor Abronsius (Jack MacGowran) y su asistente Alfred (Roman Polanski) viajan por tierras de Transilvania en busca de la confirmación de las teorías del primero, quien defiende, ante sus colegas de la Universidad de Könisberg, la existencia real de los vampiros. Llegan a una posada cubierta de ajos en paredes y ventanas, pero los paisanos y el mismo posadero niegan sin resultar muy convincentes conocer la existencia de ningún castillo por los alrededores, y justifican la presencia de los ajos como un motivo ornamental típico de la región. El rapto de la hija del posadero (Sharon Tate) y la posterior vampirización de éste ponen sobre la pista a nuestros dos protagonistas, quienes lograrán llegar al castillo.

Producción británica del director polaco Roman Polanski que proyecta mediante una mezcolanza entre la comedia y el terror establecer un homenaje en tono paródico a los filmes producidos en uno de los estudios más insignes dedicados al género del horror que ha dado el cine mundial en general y el inglés en particular: la Hammer. Polanski ya era en 1967 un cineasta de prestigio gracias a perturbadoras películas como “Repulsión” (1965). En "La Danza de los Vampiros", en su primera película a color Polanski no sólo trabaja como actor y director, sino que también es guionista y productor. Polanski se las ingenió para convertir una película de terror en una sátira desenfadada, cómica y con una puesta en escena inquietante y por momentos desestabilizadora que el propio cineasta volvería a utilizar en lo que fue su mayor éxito comercial: "El Bebé de Rosemary" (1968).

"La Danza de los Vampiros" se erige, pues, como una parodia del ya muy trillado en aquel momento subgénero de vampiros. En el film el cineasta polaco pone en escena los desmanes de unos vampiros homosexuales y promiscuos, así como las locuras de un científico anciano y su inepto ayudante. La película no es, desde luego, de las mejores de la extensa filmografía de Polanski, pero tiene suficientes elementos que despiertan la atención del espectador. A saber: Polanski es un gran director de actores, y las mejores secuencias de esta película provienen de las situaciones cómicas en las que se ven envueltos sus personajes; además son personajes muy originales, tanto física como personalmente. También la perturbadora puesta en escena, a la que ya hemos aludido anteriormente, resulta un elemento cuanto menos llamativo.

Los personajes no son para nada planos. Son dos personajes principales, un profesor sabio, prepotente y despistado y su alumno, un menso como la copa de un pino, un idiota, pero a la vez apasionado y romántico. La película coquetea entre la comedia y el terror, predominando el terror por encima de las escenas de risa, que están sabiamente distribuidas con cuentagotas, para que las situaciones no den grima ni saturen al espectador y no hacer el filme excesivamente tragicómico sin poder diferenciar una cosa de la otra cosa que ya se sabe si se llega a los extremos. Es un humor fino, exento de sal gorda o vulgaridad, a nombrar por ejemplo el cutre-asalto de nuestros protagonistas a la cripta de los vampiros, o cuando se alejan silbando de Kukol para hacer como que están por allí de casualidad y la verdad, no han podido ser más descarados. Como escenas a destacar por gran efectividad visual la escena de la bañera es muy buena por decir alguna. También se diferencian aquí los vampiros de baja casta con los de la alta aristocracia, ya que los segundos son elegantes y tienen un trato más exquisito que otros que aparecen que son rudos o cutres incluso para morder y atacar a sus víctimas o para escapar.

Con una conseguida fotografía de Douglas Slocombe, una dispar pero provocativa partitura de Krzysztof Komeda y un grandioso reparto, estelarizado entre ellos por el encantador y carismático anciano Jack MacGowran, el tenebroso Ferdy Mayne, la preciosa Sharon Tate, y el mismísimo Roman Polanski como un torpe y soñador joven aprendiz. Es obvio que la comedia no es el fuerte de Polanski, su habilidad se encuentra más en la creación avezada de atmósferas desasosegante u opresivas, sin embargo, cabe admirar su uso del slap-stick y el fast-motion, con fin de otorgarle cierta hilaridad a la pieza. Dentro de los momentos memorables, que se cuentan por montones, están las escapadas de Shagal, las presentaciones de Von Krolock, su hijo Herbert, y el jorobado Koukol, y los tiernos momentos entre Polanski y Sharon Tate, quienes entablarían un romance en la vida real, que los llevaría al altar, tristemente por poco tiempo, luego del brutal asesinato de la hermosa actriz a manos de la sádica familia Manson.

La película se presenta como una burla a las creencias sobre vampiros, muy marcada en aquella época. Los dos personajes principales de la película se muestran como el típico anti-héroe; un viejito simpático muy gracioso y un joven extremadamente miedoso. Vale resaltar la actuación de la bellísima Sharon Tate, "La Danza de los Vampiros" es un filme atípico dentro del currículum de Polanski, no obstante, contiene numerosos momentos simpáticos y entretenidos, y tampoco esta exento de esa inequívoca, placentera y fantasmagórica puesta en escena del director franco-polaco, con el que sus cintas transmiten la magia, el poder, y el encantamiento necesario como para disfrutar dos horas de buen cine.

"Divertida, muy esmerada estéticamente, perfeccionista, con gags memorables, y curiosamente transmite ganas de vivir"

lunes, 9 de noviembre de 2009

Dune

Director: David Lynch
Año: 1984 País: EE.UU. Género: Ciencia Ficción Puntaje: 07/10
Interpretes: Kyle MacLachlan, Sting, Francesca Annis, Jürgen Prochnow, Brad Dourif, José Ferrer y Kenneth McMillan

Un filme de culto de uno de los directores más vanguardistas de la actualidad, me refiero a David Lynch, Año 10191. En el planeta desértico Arrakis, también conocido como Dune, se produce una especia vital que es una fuente muy importante para la cofradía de navegantes bajo la administración del emperador Padishah Shaddam IV (Jose Ferrer). La reverenda madre Ramallo (Silvana Mangano) predice que un Mesías ha de llegar trayendo la guerra santa, el Jihad, para la purificación de todo el Universo. En el remoto planeta Caladan, Lady Jessica (Francesca Annis), en contra de los deseos de su hermandad, concibe a un hijo llamado Paul (Kyle MacLachlan), que llegara a convertirse en el Mesías de la mencionada profecía, iniciando así una guerra con la ayuda del pueblo de los Fremen contra sus salvajes opresores, los Harkonnen, que han ocupado previamente todo el planeta Arrakis.

Extraordinaria película de culto basada en la novela del mismo título de Frank Herbert, escritor que con esta obra tuvo el privilegio de ganar los premios Hugo y Nébula en el año 1966 y consagrarse como uno de los más importantes escritores del género de ciencia-ficción. El gran David Lynch, tras su éxito con “El Hombre Elefante” (1980), fue el máximo responsable de dirigir esta magna y extensa obra que el mismo se encargo de adaptar con rigor a la pantalla, manejando un generoso presupuesto y un impresionante despliegue de medios técnicos y artísticos. En su momento la película fue, por desgracia, injustamente maltratada por la critica especializada más conservadora, y destrozada durante su posterior edición por su productores Dino de Laurentiis y su hija Raffaela, ya que inicialmente se había rodado un total de ocho horas de metraje que en su primer montaje fue reducido a cinco y posteriormente a los ciento treinta y siete minutos en su definitiva versión.

Lynch renegó de ella, tanto en su versión original como posteriormente en una extendida de ciento setenta y siete minutos que Dino de Laurentiis intento venderla como serie en un primer pase en la televisión norteamericana que no ayudó en absoluto a compensar el fracaso comercial del filme en todo el mundo. El propio Lynch, al no poder realizar el montaje tal y como él lo hubiese deseado, intentó que su nombre no figurara en los títulos de crédito en su versión extendida, queriendo aparecer con los seudónimos de “Alan Smithee” en la dirección y “Judas Booth” en el guión. Este último apelativo viene a cuenta de que Judas fue el hombre que traiciono a Cristo durante su última cena con sus apóstoles y Booth era el nombre de John Wilkes Boothe, el asesino del presidente Abrahan Lincoln el 14 de Abril de 1865.

Todos estos inconvenientes no sólo perjudicaron seriamente la carrera comercial de la película, lo cual no impidió que acabara por convertirse en título de culto con el paso de los años y en la actualidad admirada tanto por los fans del libro como por todos (o casi) los aficionados al género de la ciencia-ficción en general. A decir verdad en mi más sincera opinión se echa en falta que algún día el propio Lynch pudiese hacer su propia “versión del director” siempre y cuando pusiese interés en ello y los derechos del filme pasaran a manos de otra persona más competente e interesada en recuperar esta deslumbrante obra maestra ya que, personalmente, soy de la misma opinión de Lynch en querer rescatar y exhibir todo el metraje rodado.

De esta superproducción de claras tendencias religiosas inspirada en los textos del Corán cabe destacar por encima de todo su gran esplendor visual y narrativo, su elegante e innovador diseño de producción obra de Anthony Masters, los lujosos y ornamentados decorados de Giorgio Desideri y Jorge Sainz, la extraordinaria y brillante fotografía de gran colorido cromático de Freddie Francis, las detalladas maquetas y miniaturas de Emilio Ruiz del Rió y Aldo Puccini, los matte shorts de fondo de gran maestro Albert Whitlock, el variado vestuario de Bob Ringwood, la dirección artística de Benjamín Fernández, y las increíbles criaturas alienígenas creadas por el especialista Carlo Rambaldi.

También hay que expresar que el propio autor de la novela, Frank Herbert, estuvo presente durante la filmación dando su visto bueno a la fiel adaptación cinematográfica, dando un golpe de claqueta durante el primer día de rodaje para dar comienzo esta aventura fílmica que seguramente deleite a los fans del libro. En pocas palabras, “Dune” es una película arriesgada, una obra adulta y madura, cuyo visionado da mucho que decir y mostrar para aquellos que aprecian el arte y el talento por encima de las malas lenguas, y que merece ser recuperada como una de las grandes películas del género de ciencia-ficción.

“Una película de culto por excelencia”

sábado, 7 de noviembre de 2009

El Castillo de Cagliostro

Director: Hayao Miyazaki
Año: 1979 País: Japón Género: Animación/Acción Puntaje: 07/10
Productora: Tokyo Movie Shinsha

Con este post empiezo el estudio a la filmografía del gran director japonés Hayao Miyazaki. El experimentado ladrón Lupin III y su ayudante Jigen, roban una gran suma de dinero que resulta ser falsa. Deslumbrados por la calidad de las falsificaciones, deciden ir en busca del responsable de estos billetes, llegando al pequeñísimo país de Cagliostro, gobernado por un poderoso conde. Durante el camino se toparán con una misteriosa joven vestida de novia llamada Clarice, la cual huye desesperadamente en su automóvil de un grupo de hombres que la persiguen. Sin dudarlo, Lupin y su fiel compañero correrán a ayudarla, metiéndose de lleno en su más peligrosa aventura. Primera película del mejor animador japonés.

Esta película fue estrenada nada menos que en 1979, cuando por supuesto aún no existía el estudio Ghibli, pero Miyazaki ya andaba dando guerra con sus películas y ofreciendo su estilo particular de diseño de personajes y calidad técnica que hoy son la seña de identidad del estudio de creador de “Totoro”. Técnicamente la película es una delicia, y más teniendo en cuenta los años que tiene a sus espaldas. Parece mentira que estemos viendo una película de hace casi 30 años y no echemos en falta nada. Por supuesto hoy en día las películas de Miyazaki son visualmente más impactantes, pero a esta película no le falta nada, no le sobra nada, ha envejecido de forma más que envidiable. Desde luego viendo otros ejemplos de cine animado de esa época, el castillo de Cagliostro debió ser toda una delicia visual en su día, y casi podemos decir que sigue siéndolo.

Pero el punto fuerte de Miyazaki es la narración, lo que es capaz de contar, y sobretodo cómo nos lo cuenta haciendo que no nos aburramos ni un solo instante. Y menos aún tratándose de un film sobre Lupin III. Ya podrás imaginar que habrá persecuciones, acción, intriga, humor, paisajes fantásticos, personajes entrañables a más no poder (otra marca del maestro Miyazaki) y sobretodo mucha mucha diversión. Mención especial a la escena de la persecución en coches que hay nada más empezar la película. Exagerada, sí, pero deslumbrante. Es una pena que esta película no suela nombrarse cuando se habla de la filmografía de Miyazaki. Quizás no pertenecer a la era Ghibli o estar basada en un personaje no original le ha pasado factura (recordemos que Lupin III es un personaje del manga de Monkey Punch que a su vez está basado en el personaje de Arsene Lupin creado por el novelista Maurice Leblanc), pero creo que es uno de esos animes de los que es imposible no enamorarse, sinceramente.

Para aquellos que no están muy familiarizados con este personaje y su historia, Lupin III, es un personaje que al igual que su supuesto abuelo, representa a una fuerza del bien, pero que opera en el lado opuesto de la ley. Se caracteriza por ser mujeriego y un verdadero adicto a la aventura, aunque pese a esto, cae en el arquetipo del “ladrón honorable”, debido a que generalmente combate con criminales envueltos en crímenes bastante más graves que los que él comete, además de ayudar a aquellos que se encuentran en problemas. Pero Lupin III no está solo, lo acompañan Jigen, su más fiel compañero, que es un excelente tirador además de ser un fumador empedernido, Goemon Ishikawa XIII, supuesto descendiente del samurai renegado Ishikawa Goemon, una especie de Robin Hood que vivió entre 1558 y 1594 en Japón, tremendamente hábil con su espada, con la que es capaz de cortar cualquier cosa. Fujiko Mine, quien representa el interés amoroso de Lupin III, pese a que por lo general, rivalizan por algún determinado botín. Sin embargo, en algunas ocasiones hacen las paces para colaborar en busca de un fin común. Aparte de sus compañeros en el crimen, nos encontramos con el Inspector Zenigata, cuya única meta es atrapar a Lupin III. Pese a que podríamos pensar que son rivales, entre ellos existe una extraña relación de amistad y mutuo respeto.

“El castillo de Cagliostro” es un film hecho sin mayores pretensiones, entregando una historia simple y directa, que combina una serie de elementos en la trama, tales como momentos cómicos, acción, intriga, entre otros, que encajan a la perfección, proporcionándole a la película un ritmo bastante endemoniado. Sin embargo, contrario a lo que uno podría pensar, estamos frente a una cinta muy cercana a la obra maestra. La película cuenta con hermosas ilustraciones, que pese a que no presentan la misma cantidad de detalles de las últimas obras del director, tienen un encanto especial. Acá ya es posible ver los brillantemente dibujados paisajes, tan característicos en los filmes del director. La banda sonora por su parte, obra del compositor Yuji Ono, es un verdadero acierto, agregándole algo más de dinamismo a la película. Pero sin lugar a dudas, los personajes constituyen gran parte del atractivo del film. Desde Lupin hasta Zenigata, todos los personajes resultan bastante carismáticos, y al verlos en acción, resulta sencillo saber la razón de porqué tanto la serie animada como esta película cumplen con el beneplácito de los fans. Lo interesante, es que sin que necesariamente tengamos alguna familiaridad con el manga o la serie animada, resulta fácil enterarse de que tipo de relaciones existen entre los personajes, sin que estos hablen mucho al respecto. Por ejemplo, pese a lo poco y nada que sabemos de la historia entre Lupin y Zenigata, resulta obvio que su relación presenta más características de una amistad, que de una rivalidad a muerte. El único flashback explicativo, es el de cómo Lupin y la princesa de Cagliostro llegaron a conocerse. Esto demuestra la gran habilidad que posee Miyazaki al momento de construir los personajes, algo que se puede ver en cada una de sus obras.

El director realizó esta cinta con un escaso presupuesto y en solo cuatro meses de arduo trabajo. Teniendo esto en cuenta, podemos entender porqué hoy en día Hayao Miyazaki es considerado como el mejor director de animación de la historia. No por nada, el mismísimo Steven Spielberg ha dicho que esta obra presenta una de las mejores escenas de persecución en la historia del cine. La película fue bien recibida tanto por los fans como por la crítica, he incluso obtuvo la aprobación de Monkey Punch, cuya única queja fue que el Lupin de Miyazaki, era en extremo bondadoso, dejando un poco de lado su verdadera naturaleza. Esta película es sin duda una de las mejores películas animadas de la historia, y la primera de muchas obras maravillosamente realizadas, por este artesano de la animación llamado Hayao Miyazaki.

"Acción y romance en esplendida película animada"

jueves, 5 de noviembre de 2009

Escándalo

Director: Richard Eyre
Año: 2006 País: Inglaterra Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Judi Dench, Cate Blanchett, Bill Nighy, Andrew Simpson y Phil Davis

Un intenso duelo de actuaciones, Barbara (Judi Dench) es una despótica y solitaria profesora que gobierna su aula con mano de hierro en una ruinosa escuela pública secundaria situada en Londres. Vive sola, sin amigos ni confidentes, pero su mundo cambia cuando conoce a la nueva y atractiva profesora de arte de la escuela, Sheba Hart (Cate Blanchett). Sheba parece ser el alma gemela y la leal amiga que Barbara siempre ha estado buscando. Pero cuando descubre que Sheba mantiene una tórrida relación con uno de sus jóvenes alumnos (Andrew Simpson), su naciente relación da un ominoso giro. Entonces, cuando Barbara amenaza con revelar el terrible secreto de Sheba al esposo de ésta (Bill Nighy) y al mundo entero, los propios secretos y las siniestras obsesiones de Barbara salen a primer plano con estrépito, exponiendo los engaños que se ocultan en el núcleo de las vidas de las mujeres.

Normalmente siento desconfianza por películas que son descritas como "un duelo de actuaciones" o frases similares. Desde luego, es atractiva la noción de ver a dos buenos actores enfrascados en papeles antagónicos, pero con bastante frecuencia el resultado es falso, demasiado exagerado o simplemente poco creíble. Supongo que hace falta genuino talento (y no mera fama) para cumplir el potencial de una premisa así sin perder de vista la trama de la película y sin traicionar a los personajes con lucimiento personal de los intérpretes. De algún modo el director Richard Eyre y su excelente ensamble de actores lograron exactamente eso en "Escándalo".

Ciertamente sorprenden las actuaciones de Judi Dench y Cate Blanchett, pero no hay que olvidar al genial Bill Nighy como el afable esposo de Sheba. El trabajo de estos tres actores es fenomenal, al lograr transmitir emociones difíciles de manera sencilla. Y lo mejor de todo es que el guión de la película (basada en la novela de Zoë Heller) está casi uniformemente poblado por personajes de dudosa moral, ¡donde la maestra pederasta resulta ser la heroína con la que el público se identifica! La fuerza de la historia, los brillantes diálogos (y monólogos) y las perfectas actuaciones someten el criterio del espectador y lo absorben de tal modo que es imposible evaluar objetivamente a los personajes, eludiendo así simplistas juicios morales que bloquearían el febril drama. Realmente un excelente trabajo del guionista Patrick Marber y del director Richard Eyre.

En realidad, son muchos a destacar los riesgos transformados en logros, desde el tránsito entre drama y thriller en que a veces deambula la historia (algo que hay que agradecer no sólo a la espléndida planificación de Eyre, sino también a la envolvente banda sonora de Philip Glass), hasta unos ciertos toques de humor digamos que resbaladizo, sin duda no del gusto de todos (me refiero no sólo a algunos de los destructivos comentarios en off por parte del personaje de Dench, sino también a la desesperada insistencia por parte del de Blanchett en dar sentido a su escarceo amoroso con un torpe “es un chico muy maduro”). Las magistrales interpretaciones y la banda sonora convierten la cinta en una película que gustará a un público adulto aficionado a los dramas extremos e intimistas.

No obstante, el mayor logro de todos tal vez sea haber renunciado a hacer de la historia un cliché, un telefilm de sobremesa de fácil digestión con buenos y malos inequívocamente definidos... pese a que, desgraciadamente, en el tercio final se carguen las tintas hacia una cierta polarización bastante retrógrada que, a buen seguro, y con los tiempos que corren. Así y todo, y dado que la decaída final no logra empañar por completo las bondades de una cinta por lo demás bastante sólida, aún podemos aplaudir la voluntad de presentarnos frontalmente los claroscuros de dos personajes tan cuestionables como dignos de compasión. Algo que, como en las mejores historias, las más estimulantes, las más auténticas, hace que el posicionamiento inmediato del espectador por uno u otro sea una labor no sólo innecesaria, sino seguramente imposible.

Desafortunadamente el sórdido tema podría sugerir una historia barata y amarillista, pero el sustancioso examen de una relación enfermiza generada por la soledad, trasciende esa percepción y convierte a "Escándalo" en un hipnótico drama aderezado con perturbador suspense, dinámica dirección y, claro, el perfecto trabajo de dos actrices en pleno control de su oficio, pero quisiera resaltar aún más a Cate Blanchet, su papel es dificilísimo, si no lo hubiese hecho bien odiaríamos a su personaje, pero su presencia es magistral y con esto constata que es una de las mejores actrices de la actualidad.

“Una película hecha con una perversidad deliciosa”

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Y Llegamos al Post 100 !


Nunca pensé cuando cree el blog llegar al post 100, pero creo que se hizo realidad, gracias a todos nuestro lectores por seguirnos y seguir navegando junto a nosotros en el séptimo arte, este humilde blog no hubiera prosperado por la incorporación de Mabel, una chica con mucho talento y muy apasionada al cine.


Mabel y yo tenemos muchas sorpresas para ustedes en esta nueva etapa que viene, pues repasaremos las filmografías de grandes directores como Hayao Miyazaki, Roman Polanski, Giuseppe Tornatore, Michael Haneke, Ang Lee y M. Night Shyamalan, además estamos preparado un gran proyecto como es la creación de la Revista CINE TOTAL, que se enteraran más de ella a su debido momento.


También vamos actualizar nuestros posts antiguos, pero de una manera más profunda. Solo queda decirles a todos muchas gracias por leernos y ya saben recomiéndennos, ya que sin ustedes no somos nada, hasta luego y buena suerte.


lunes, 2 de noviembre de 2009

El Bebé de Rosemary

Director: Roman Polanski
Año: 1968 País: EE.UU. Género: Terror/Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Mia Farrow, John Cassavetes, Ruth Gordon, Ralph Bellamy, Sydney Blackmer y Maurice Evans

Con este post comienzo el estudio a la filmografía del gran director Roman Polanski y como no empezar con una de sus grandes películas “El Bebé de Rosemary”, la trama de la película se centra en los Woodhouse un matrimonio que se muda a un edificio frente al Central Park en Nueva York, una casa que según un amigo está maldita. Allí los reciben Minnie y Roman Castevet, una singular pareja de ancianos, que los colman de atenciones. Ante la perspectiva de un buen futuro, los Woodhouse se plantean tener un hijo, y Rosemary (Mia Farrow) queda embaraza, aunque todo lo que recuerda es haber hecho el amor con una extraña criatura que le ha dejado todo el cuerpo lleno de marcas. Con el paso del tiempo, Rosemary comienza a sospechar que algo extraño ocurre con su embarazo.

Segunda película americana de Roman Polanski y quizás el mayor éxito de su filmografía, con una evolución considerable en sus formas, pero conservando sus gustos por los personajes límite en situaciones angustiosas. Una película clave en el género de terror, basado en la novela homónima de Ira Levin y producida por William Castle, destacada por el agudo retrato psicológico de su personaje central, atrapado en un ambiente obsesivo y amenazador y sobre todo, porque la sensación de terror y suspense recae en la creación atmosférica más que en las andanzas del psicópata o demonio de turno y el empleo de efectos especiales. Sorprende el tratamiento de la trama, sin artificios ni trampas, Polanski mantiene a la expectativa al espectador en la inmersión de la creciente paranoia de su protagonista, exponiendo de manera magistral un asunto narrado con pausado pero intenso pulso, sin subrayados ni aceleramientos bruscos.

Despliega una enigmática definición de sus extraños personajes en un escenario aparentemente dominado por la cotidianeidad urbana, que va creciendo en su mecanismo de horror y desesperación, culmina con un final acunado por una hipnótica nana de naturaleza espectral. Con unos recursos que nos recuerdan al maestro Hitchcock, mientras el espectador se va enterando puntualmente de todo el entramado, la joven embarazada se dejará llevar al abismo del terror totalmente ignorante, y descubriendo por sí misma, poco a poco, la horrible realidad. El filme, además de considerarse ya como un clásico del cine de terror, aprovecha para plasmar lo cierto de la existencia de exotéricos grupos de poder, desde la propia iglesia, hasta las más extravagantes sectas. Grupos que, aparte de las concesiones de la película a la fantasía, han movido desde siempre los más importantes hilos del entramado económico y político del mundo.

El verdadero temor que produce “El Bebé de Rosemary” es la increíble capacidad de crear conciencia en el espectador y hacerle entender que tras la pared del vecino se esconden otros mundos, otra clase de personas, otra clase de "costumbres" que en este caso guardan oscuros lazos como lo es el culto a Satán, un fenómeno que podría estar a la vuelta de la esquina de cualquier hogar llámese decente, es uno de los mas grandes temores del ser humano, mas que asesinos persiguiendo con hachas, mas que animales monstruosos o seres del espacio exterior, es esta profunda creencia en el inframundo del sufrimiento eterno y de su abominable líder la que acaba por no dejar conciliar el sueño a los menos aptos. Está claro que Roman Polanski realizó aquí uno de sus mejores trabajos, consiguiendo una obra perfecta. Su maestría radica en su sutileza, aterroriza sin mostrar nada, sin tener que recurrir a sustos baratos ni a escenas sanguinolentas, sugiriendo solamente, lo que acrecenta la sensación de suspense.

En conjunto estamos ante un inmortal clásico del Terror psicológico, con mas que brillantes actuaciones de su reparto, entre ellos el director John Cassavetes demostrando que como actor hace un muy buen trabajo, y la infaltable, bella y frágil Mia Farrow, de quien Polanski dudo hasta que comenzó a rodar (quería a Tuesday Weld) pero que sin duda demostró que no se trataba de una simple actriz de televisión. Además cabe anotar la profunda mística que rodeo a la obra, se dice que El Demonio fue interpretado por nada mas y nada menos que Anton La Vey, el conocido "Papa negro" o fundador de la iglesia de Satán, también que el departamento donde se rodó fue el mismo en que vivió sus últimos días el ex Beatle John Lennon, o el infame rumor de que Charles Manson odió tanto la cinta por dar a conocer el mensaje demoníaco al mundo, que decidió asesinar a Polanski, quien se encontraba en Europa en ese momento, pero la victima fatal de aquella infamia fue su bella esposa Sharon Tate, a quien Manson y sus seguidores dieron muerte en un sanguinario y macabro frenesí impulsado por las drogas y la demencia.

Tal vez la principal valía de este titulo fue originar la llamada "fiebre del satanismo" en el mundo del cine, el cual se abriría paso por la década de los setenta con obras como "El Exorcista" o "La Profecía" pero que jamás superaran a este clásico del cine de todos los tiempos, la cual sigue siendo la película mas emblemática de su genero, toda una imbatible e irrepetible joya del horror. Esta película esta considerada entre las 10 Películas más Terroríficas de la Historia del Cine, dicho por Entertainment Weekley, y su póster ocupa el Nº 21 entre los 25 Posters de la Historia, otorgados por la revista Premiere. Realmente un hito en la cinematografía mundial.

“Una maravilla auténticamente terrorífica”