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viernes, 8 de enero de 2010

Bottle Rocket

Director: Wes Anderson
Año: 1996 País: EE.UU. Género: Comedia Puntaje: 08/10
Interpretes: Luke Wilson, Owen Wilson, Ned Dowd, Shea Fowler, Haley Miller y James Caan

Con este Post comenzare hacer el “Estudio filmográfico” del genial Wes Anderson, uno de los directores más deslumbrantes de esta última década, en 1996 el director firmaba su primer filme, "Bottle Rocket". Un film de bajo coste, pero que sin duda lo convirtió en un melodrama con toda la personalidad posible y que además mantiene un excelente guión, donde el mayor mensaje impreso, es que siempre se aprende algo de la vida. La trama es disparatada y sencilla, Dignan (Owen Wilson) y su compañero Anthony (Luke Wilson), recién han salido del manicomio donde ingresaron voluntariamente y deciden seguir por la senda del delito. Con la ayuda de su amigo Bob, ellos escaparan, en el camino los tres intentarán cometer algunos atracos para llamar la atención de un jefe mafioso (James Caan).

Guión escrito por el propio Wes Anderson y Owen Wilson, toda una lección de como hacer un melodrama desde el genial prisma de estos dos tipos, una historia que simpatiza y encandila desde el primer minuto. Los personajes, principal pilar de la historia, en su totalidad perdedores con encanto, llenos de ambiciones pero también llenos de vida, un toque de atención para el espectador, cada cual puede elegir quien ser, pero la vida siempre nos pondrá a prueba en cada rincón, cada esquina o lugar, el azar juega con los factores del tiempo y la planificación de poco sirve. Wes Anderson siempre me sorprende, esta vez no iba a ser menos al cargo de la dirección del filme. Es increíble su uso de la cámara, tan sorprendente como atípicos planos, muy centrados en los personajes, muchas veces acercando la cámara a los actores hasta tenerlos en primer plano, dejando huecos de "aire" a los lados de la pantalla como para exponer que el set (sobretodo en las secuencias del hotel) que es un factor más de la historia, algún que otro plano largo (Dentro del almacén hacia el final del film) y lo majestuoso de sus planos generales.

El libreto narra las desventuras de un "equipo" de ladrones desastrosos, y quizás esto sea lo que sirva de conexión para resaltar la amistad entre ellos o la personalidad del trío protagonista, cada uno con sus pequeños altibajos emocionales (uno se enamora de la criada, otro tiene obsesión por la planificación y el robo desmesurado, y el tercero se preocupa por sus propios problemas familiares), una estructura 100% Wes Anderson (que recuerda a la genial “Viaje a Darjeeling”) que no se desinfla en ningún momento, y aunque algunas partes carezcan de originalidad, el buen hacer de los excelentes diálogos hacen que todo parezca reluciente, frío (como casi todo en el universo Anderson) pero lleno de carisma y de personalidad humilde o sin pretensión alguna. En general, reitero la calidad del guión y los excelentes personajes, me encantó la delicadeza con la que se mima la historia y sobretodo los detalles y trasfondos del argumento.

El reparto es fantástico, para empezar, el trío de "capos" encabezado por Luke Wilson, en un papel cambiante de esos que se replantean su destino cada dos por tres y al final encuentran la satisfacción personal, todo lo contrario que el de Owen Wilson, totalmente desmesurado, paranoico, carismático, excelente representación del actor, uno de los mejores papeles en los que he visto a el hermano famoso de los Wilson. También menos representativo pero igualmente atractivo papel de Robert Musgrave como Bob, aportando el vehículo transitorio del filme, bastante metafórico para mi, pero claro ayuda mucho a que los personajes avancen. Sin olvidarme tampoco de la chica del film Lumi Cavazos, que interpreta a la asistenta del fantástico personaje del Motel (como dije el lugar es esencial en la historia, como un personaje más) un personaje femenino muy característico también del cine de Anderson, muy rico y estupendo, al igual que el capo principal interpretado por James Caan, con muchas de las mejores frases del film. Un genial reparto, muy bien introducido en la historia y llenos de personalidad, genial.

La estética de Anderson es fría y a su vez colorista (como en todos sus films) que le da personalidad a su estilo de rodar, por lo tanto, me quito el sombrero ante este excelente realizador. Música muy acorde con el film, sutil (además de bastante indie), pero efectiva partitura de Mark Mothersbaugh. Mencionar también el genial montaje, el uso fantástico de la elipsis visual, pero que logra unir el diálogo en diferentes lugares, siendo rico, dinámico, lleno de ritmo y disfrutable, gran labor. Lo que destaco: El guión, los personajes y la excelente dirección y edición. Escenas: La atípica y jocosa escena inicial, el primer robo (fuera de foco), toda la parte en el Motel incluyendo la ultima y cómica escena entre el asistente traductor del Motel y el personaje de Owen Wilson (para estar dos horas riendo), Los 15 minutos finales por ser algo más dramáticos pero muy directos y llenos de maduración. Lo que menos destaco: Poca cosa, en realidad es una historia sencilla y humilde, pero sin pretensión y llena de vida hacía y por el cine, por lo que se perdona prácticamente todo.

Primera película de Wes Anderson, el mejor director de comedia de la actualidad (está claro que no estoy siendo objetivo, pero para algo es mi crítica). No es una comedia brillante, pero si que es una película notable, una declaración de intenciones que nos adelantaba lo que iba a venir después. Tiene exactamente los mismos elementos que las siguientes películas de Anderson, pero aun le falta mejorar el ritmo y el nivel de complejidad a la que ha llegado más tarde. En resumidas cuentas, "Bottle Rocket" marca un magnífico inicio en la carrera de un director interesante, y llena al espectador de cierta complicidad por todo lo que en la pantalla sucede, además de ser efectiva (pero sin efectismos baratos) y con un excelente guión. La recomiendo para los que les guste un cine diferente, o simplemente los que adoren el cine de Wes Anderson, ya que este tipo es de otro planeta.

“Una genial comedia, con el sello de Wes Anderson”

martes, 26 de enero de 2010

Academia Rushmore

Director: Wes Anderson
Año: 1998 País: EE.UU. Género: Comedia Puntaje: 09/10
Interpretes: Jason Schwartzman, Bill Murray, Olivia Williams, Seymour Cassel, Brian Cox, Connie Nielsen y Luke Wilson

Max Fisher (Jason Schwartzman) es un joven estudiante rebelde de Rushmore, una de las escuelas más prestigiosas del país. Editor del periódico de la escuela, capitán y presidente de numerosos clubs y sociedades, Max es también uno de los peores estudiantes que ha tenido la historia de Rushmore, por eso, la idea de que algún día lo expulsen no para de rondarle por su cabeza. En un momento transcendental de su vida, Max se enamora de la elegante profesora Miss Cross (Olivia Williams), pero su conquista se ve frustrada cuando se entera de que su amigo, el Sr. Blume (Bill Murray), que además es padre de dos compañeros suyos de clase, también intentan conquistar el amor de la señorita Cross. Película que supuso la revelación de Wes Anderson tras la desconcertante y brillante “Bottle Rocket”, y con la que la gente empezó a ver que se trataba de uno de los realizadores más personales y originales que tiene el nuevo cine independiente americano, y un creador de mundos muy personales.

El cine de Wes Anderson se enclava dentro de la hornada (que no estilo) que supone la generación que componen Paul Thomas Anderson, Sofia Coppola, Charlie Kaufmann, y Alexander Payne, cineastas originales y creadores de singulares películas, todas ellas marcadas por una sutilidad y genialidad extraordinarias. Esto molesta a gran parte de público y crítica, que se niega a admitir de que los creadores "underground" siguen siendo Kevin Smith y Tim Burton, cuando tiempo hace ya, que ambos, perdieron aquella chispa de sus principios y han perdido toda aquella aureola que les rodeó a ambos. Aunque Burton ahora ya cuenta con un respaldo completo de publico y crítica y se erige en el creador mas sobrevalorado de Hollywood, cabe decir que todavía puede tener algo interesante que contar aunque parece haber iniciado una línea a la reiteración insostenible .En cambio, tan sólo la critica internacional parece ser la única que apoye en su justa medida a Anderson un cineasta insobornable, y cuyas películas se caracterizan por el equilibrio de formas que consigue en ellas, arriesgándose siempre, nunca decantándose por apuestas fáciles. Es por ello que es criticado tan frecuentemente, por un público poco acostumbrado a ver filmes diferentes que no vengan prefabricados desde Hollywood.

Lo que nos encontramos aquí es ante de una de las mejores películas que he tenido ocasión de ver. Es un filme genial, y por ello, difícil. La película puede resultar un tanto apático, pero si uno entra de lleno en su juego de ambigüedad se va a encontrar ante la mas rotunda de las películas sobre adolescentes, y que tendría que ser obligatoria para muchos, que no entienden el universo que rodea a esta etapa cuanto menos, difícil en la que uno tiene la laboriosa faena de formar su propio carácter, y esto no siempre es fácil de asumir. La trama de la película que puede parecer un tanto absurda, pronto se revelará como genial. La descripción que hace Anderson de sus personajes, auténticos outsiders en un mundo que no logran entender es genial. Eso se facilita gracias a las grandiosas interpretaciones de todo el reparto. Jason Schwartzmann es la revelación, y esta estupendo como Max Fischer, al que dota de humanidad y carisma, y Olivia Williams consigue hacer adorable su personaje, de la frágil señora Cross. Y que decir del grandioso Bill Murray, pues que dota de una personalidad increíble a su Heman Blume, personaje desencantado que ha perdido el rumbo completamente entre tanta miseria de dinero.

Fischer y Blume podrían ser la misma persona en distintas etapas. Por algo quizás se enamoran de la misma persona. Pero, es que el filme tiene momentos geniales debido a su mezcla prodigiosa entre Salinger y Schulz, logrando un tono de comedia amarga perfectamente engranado. Y por aquí transita durante su metraje, con gags tan logrados como las obras de teatro de Fischer, y la descripción de los personajes, y sus problemas existenciales. Anderson y Wilson articulan en su guión una dramaturgia perfecta, que engrana comedia y drama con una perfección nunca vista antes. Esa mezcla es tan sutil, tan imperceptible, que le resultará extraña al espectador medio que no se atreva a entrar en ella. Pero es que este Max Fischer mitad bastardo, mitad genio, también tiene una mitad de nosotros mismos. Su periplo no es otro que el del primer amor, y con ello, la primera renuncia. Y es que esta película habla siempre con una triste sonrisa dibujada en sus protagonistas de los sueños frustrados que rodean nuestras vidas cotidianas.

Para seguir analizando la película, el humor del señor Anderson me parece interesante. Complicado y extraño, pero tremendamente rabioso. Aquel que no disfrutara con cualquiera de sus películas no creo que lo haga en un futuro. Parece mantener la misma línea en su trayectoria, y por mí, que siga así. Anderson le puso narices y junto con su amigo y actor Owen Wilson escribe guiones originales, desenfadados y sobre todo marcados para una marginación y exclusividad de una sociedad de consumo en cadena. En “Academia Rushmore” hace gala de esta excentricidad. Porque Wes Anderson no es más que un contador de cuentos. Extraño sí, pero visualmente portentoso. Él cuida mucho la planificación de las escenas, utiliza una banda sonora (como siempre) fantástica que acopla perfectamente con la historia y envuelve sus estrambóticos personajes en un ambiente que hasta nos son identificables. Este “rarito” realizador se junta con actores que son llamados poco expresivos, para realizar una gran comedia. Lo que más me interesó tambien en esta película fue el estupendo ejercicio de estilo que Wes Anderson realiza, su manera de rodar la película, sus travellings y su curiosa puesta en escena.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que esta pequeña joya cinematográfica no es una comedia al uso. Deberíamos hablar más bien de realismo mágico: es una maravillosa fábula, dónde todo pertenece a la vez al mundo real y a una especie de sueño, dónde unos increíbles y entrañables personajes llenos de originalidad, ingenio y vitalidad, hacen que vuelvas a contemplar tu propia vida desde una óptica diferente, con un renovado amor en el empeño humano de ir contracorriente y con una nueva visión (no por diferente menos legítima y real) sobre sentimientos tan trillados como el amor, la amistad, la ambición,o los sueños a conseguir. Todo es perfecto es esta película: todos y cada uno de los secundarios, la dirección, la fotografía, la banda sonora...y sobre todo la sensación de estar viendo cine que nunca se ha hecho antes. Si te sumerges en ella, te conquistará.

"Inteligente e irónica comedia, sobre la juventud y los sueños fustrados"

miércoles, 24 de marzo de 2010

Viaje a Darjeeling

Director: Wes Anderson
Año: 2007 País: EE.UU. Género: Comedia/Drama Puntaje: 08/10
Interpretes: Owen Wilson, Adrien Brody, Jason Schwartzman, Anjelica Huston, Bill Murray, Amara Karan, Camilla Rutherford y Natalie Portman

Francis (Owen Wilson), Peter (Adrien Brody) y Jack (Jason Schwartzman) son tres hermanos que se han ido distanciando con el paso del tiempo y ya ni siquiera se hablan. La muerte de su padre los reúne de nuevo y de ese reencuentro surge la necesidad de volver a estrechar sus lazos familiares. Es entonces cuando Francis, el mayor de los hermanos propone un viaje en tren por la India a modo de peregrinaje espiritual. El recorrido lo harán en el “Darjeeling Limited”, la línea ferroviaria que recorre el país de un extremo al otro. Ya en el tren, comienzan las peleas, las disputas verbales y hasta físicas y su comportamiento llega a tal extremo que son obligados a expulsados del tren. A partir de aquí, abandonados a sus propios recursos, comienza un nuevo viaje que no estaba en sus planes...Wes Anderson pertenece a esa rara estirpe de cineastas que se encargan de retratar el nuevo espíritu, y llevar hasta el extremo las modas de la gran pantalla. Una raza de cineastas que representan también el valor de la imagen, y de la propia imagen que se proyecta a su alrededor, el cuidado de las formas, la búsqueda de pequeños placeres y la renuncia a los ideales están en la raíz de esa vuelta a la experiencia vivida. De ahí que el resultado sea una apuesta por la estética, por lo aparente, por lo efímero, del momento. Parece que los autores posmodernos encuentran en el cine el refugio de la satisfacción y el hastío y esto lo podemos ver en esta cinta.

"Hotel Chevalier" es un corto de 12 minutos que dirigió Wes Anderson y que sirve de introducción a “Viaje a Darjeeling”, se centra en una ex pareja que se encuentra en un hotel de Paris para tener sexo. Filmada con una neutralidad cromática irresistiblemente bella no hace más que mostrar la frialdad del encuentro de los dos amantes. Títulos finales y el desconcierto ante lo que acabamos de ver, ¿es la película que empezó de atrás hacia delante o una ruptura narrativa por parte del director? Nada de esto, es simplemente un corto introductorio que servirá para hilar algunas puntas de lo que será el verdadero viaje que empezaremos a transitar. “Viaje a Darjeeling” fascina ya desde su impecable inicio. Si “Vida Acuática” comenzaba con un homenaje (o parodia) de los documentales de Cousteau que se repetía en algunos momentos del filme, el nuevo viaje de Wes Anderson entra con una estética completamente ajena a él, retro, dentro del anunciado homenaje al cine de Satyajit Ray. El estilo ajeno, el homenaje, pronto deja paso a la propia personalidad arrolladora del director, primero por la estética con la cámara lenta, los encuadres geométricos y los colores estruendosos del cartel que da título al tren y a la película; y segundo por lo imaginativo de la propuesta, Bill Murray, la estrella de su anterior filme inicia la película como si fuera el protagonista o, cuando menos, un personaje de peso, y al final de la introducción pierde el tren y con él la película entera, se llaman igual y es adelantado por uno de los nuevos protagonistas, Adrian Brody. Impecable. Sólo por eso ya valía la pena.

“Viaje a Darjeeling” en una road movie raro pero eficiente en donde tres hermanos estadounidenses con problemas de comunicación entre si emprenderán un viaje rumbo a la India, con el propósito no solo de visitar a su madre (Anjelica Houston) sino de limar algunas asperezas entre ellos, en una odisea entre contemplativa y espiritual pero con algunos inconvenientes que no harán más que profundizar las desavenencias entre estos personajes. Lo que hace atractiva a esta historia es, sobre todo, la gran elegancia y eficacia con que su director es capaz de convertirla en imágenes. Huyendo de los empalagos y peligros que en tantas ocasiones acecha tras el exotismo, el marco del tren y el mundo rural indio se convierten en el paisaje adecuado para que los personajes respiren, interactúen y, tras la aparente liviandad de la mayor parte de las cosas que les suceden, se muestre la evolución interna que experimentan, el cambio de la visión que unos tienen de otros y de su lugar en el mundo. Incluso, las licencias estilísticas marca del director están, en este caso, plenamente al servicio de lo que vemos en pantalla, como el caso del extraordinario plano secuencia en el que todos los personajes que hemos ido viendo a lo largo del metraje parecen compartir un metafórico tren cuyos departamentos reproducen los distintos escenarios que han ido desfilando ante nuestros ojos.

Está claro que las comparaciones son odiosas, y cuando uno se planta delante de un nuevo filme de Anderson, al menos cuando me planto yo, se espera lo mejor, y ciertamente, esta obra me parece que llega a los niveles de imaginación y humor de sus dos anteriores trabajos. Quizá por no perder esa condición coral que tan bien le sienta a su cine, donde cada personaje es simplemente brillante. A diferencia de sus otros filmes aquí hay unos cuantos que apenas aparecen y es básicamente en los tres protagonistas en quienes recae toda la responsabilidad. La verdad es que están estupendos los tres, Owen Wilson en su línea de personaje algo irritante y no demasiado avispado, Jason Schwartzman con su tono entre la indiferencia y el enojo interior, y un estupendo nuevo fichaje, el de Brody, que se adapta a la perfección al mundo marciano de Anderson. Quiero destacar el trabajo del revisor del tren y de Brendan, dos de los personajes más desternillantes de la película. Otro recurso utilizado por el director para denotar la frialdad hilarante entre el terceto es el uso del color azul, un color frío que se hace presente en la mayoría de las escenas claves del filme como símbolo de rotura en las relaciones; contraponiéndolo con el amarillo rabioso que simboliza la calidez y la pasión que se ve en el corto antecesor que tendrá mucho que ver con “Viaje a Darjeeling” aunque en un principio parezca lo contrario.

Es cierto que, como comentaba, para mí llega al nivel de humor de las dos anteriores, seguramente por tener esa estética marciana, algunos ejemplos son la espumadera para la serpiente, el tren perdido, el zapato robado, Brendan a quien supuestamente no se vería en todo el viaje, el recuerdo gracioso en el relato corto, salir del baño por separado, espiar en evidencia a través de un cristal… innumerables momentos desternillantes. En lo que sí está a la altura e incluso creo que por encima de las anteriores es a nivel estético. Wes Anderson decide darlo todo aprovechando el ya de por sí estilo colorista de la India. Sus planos se vuelven más implacablemente milimétricos, llenos de simetrías y equilibrios cada movimiento de la cámara nos lleva desde un encuadre fijo bellísimo a otro igual o mejor, y puede continuar regalándonos encuadres sin cortar el plano tanto como le apetezca. Es casi hasta insultante. El plano en el que Schwartzman vuelve a su vagón después de escuchar los mensajes, por citar uno de tantos, es simplemente orgásmico. Además de los derroches imaginativos como el los vagones que contienen diferentes escenas (un avión, un dormitorio… ¡un tigre!) esto solo puede ocurrir en el cine de Andersson y se lo agradecemos muchos, ya que nos propone otro cine.

Bienvenidos al género de la comedia dramática indie sin pretensiones, a ratos desternillante, a ratos excesiva, a ratos conmovedora, y siempre freak y colorista, recargada y entrañable. Circulando entre la sonrisa, la risa, la sorpresa, el absurdo y la ternura, Wes Anderson casi logra un equilibrio extraño marcado en ese itinerario incierto que es la vida misma de tres hermanos que vuelven a unirse tras una prolongada separación. Inundada de una estética profusa en ambientes extravagantes y atestados, paisajes, gentes y pedazos del transcurrir cotidiano plagado de incidentes, envuelta en una música de melodías hindúes y con ese aire a destartalada, y con el buen trabajo de los tres protagonistas que saben dar a sus personajes ese punto simpático de perdedores impenitentes, "Viaje a Darjeeling" se presenta como una comedia agradablemente modesta y personal que posee la rara cualidad de enseñarnos que aún quedan muchos caminos que una comedia puede explorar, y arriesgar para buscar un producto dotado de frescura y de cierta habilidad para transmitir algo más que simple entretenimiento. El director carga la trama constantemente con una ironía sutil y un humor negro pocas veces visto en el cine. La delicadeza de los diálogos crea un antagonismo con la elasticidad de las imágenes confirmando que Wes Anderson dejó de ser una promesa del cine actual para convertirse en un maestro en el uso de la mordaz perfección en el basto y decadente mundo de la comedia cinematográfica.

“Wes Anderson consigue una vez más una emotiva, accesible y brillante comedia”

sábado, 6 de marzo de 2010

Vida Acuática

Director: Wes Anderson
Año: 2004 País: EE.UU. Género: Comedia Puntaje: 09/10
Interpretes: Bill Murray, Noah Baumbach, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Willem Dafoe, Jeff Goldblum y Michael Gambon

"Vida Acuática" se centra en Steve Zissou (Bill Murray), un oceanógrafo y documentalista cuyas películas sobre el mundo acuático tuvieron cierto éxito en el pasado, pero que ahora han perdido popularidad, sumiendo a Sizzou en una seria depresión. Sin embargo, la muerte de un cercano amigo entre las mandíbulas del mítico "Tiburón Jaguar", le dan nuevos bríos a Sizzou, quien decide montar una última expedición para localizar y destruir al tiburón, vengando así la muerte de su amigo. Y así, abordo del barco "Belafonte", emprende la aventura junto con su extraña tripulación, que incluye a Jane (Cate Blanchett), una amargada reportera, y a Ned Plimpton (Owen Wilson), que podría ser el hijo de Zissou. En el camino, desde luego, los esperan extrañas aventuras, que van desde un ataque de piratas hasta el rescate de un eterno rival... y tal vez un enfrentamiento con el feroz tiburón jaguar. La película no es seria; tampoco es cómica. Se mueve en la zona intermedia de la travesura, sin compromiso. Evita también el gag explosivo. Resulta patente el afán de lucir un estilo original a ultranza.

Aunque me divirtieron bastante y encontraron gran aclamación por parte de la crítica mundial, las películas previas del director Wes Anderson "Academia Rushmore" o "Los Excéntricos Tenenbaum" donde se presentaban personajes pintorescos en bizarras situaciones, era un "humor idiosincrático" donde las risas no surgen a partir de diálogos y situaciones, sino de las peculiaridades de los personajes. Y sin duda esta es una apreciación altamente subjetiva, pero creo que con "Vida Acuática", Anderson finalmente acertó en el punto exacto, creando una película tremendamente inusual, muy graciosa y extrañamente emotiva. No hay un modo fácil de describir "Vida Acuática". Lo primero que hay que decir de esta cinta es que es una película arriesgada y heterogénea a cualquier fenómeno fílmico visto antes en Hollywood, no tanto por el hecho de afrontar una historia desde un punto de vista subjetivamente surreal o extravagante, ni de aportar un universo propio creado desde la más absoluta ambigüedad, incapaz de inscribirse en un género concreto, sino precisamente porque no se ajusta a ningún parámetro examinador, descolocando los criterios que se puedan tener hacia ella a priori e incluso después de haberla visto. Una de las grandes virtudes que tiene esta película, así como el cine de Wes Anderson en general, es que el cineasta reta al público y a la crítica más angosta a replantearse continuamente qué es lo que se está viendo en pantalla.

Como en sus respectivos movimientos artísticos, salvando las distancias, lo hicieran Breton, Cocteau, Tzara o Artaud, Wes Anderson destruye lo preconcebido, desformalizando los criterios discurridos, experimentando con el cine, con el arte gráfico, con el drama y la comedia, con todo aquello que pueda hacer delimitar sus películas a un género o a un juicio estipulado. Anderson es un dinamitador, un gamberro que a base de una extraña miscelánea innovadora está logrando una interesante evolución artística sujeta a un progreso de reafirmación advirtiendo en todo momento el afianzamiento de un estilo propio y diferente. Su cine expone una de las formas narrativas más transformadoras que han surgido en la cinematografía actual, desarrollando historias que nada tienen de gracioso, pero que reviste de un ingenioso sentido del humor basado en unos personajes desubicados, perdidos en el mundo que les rodea. Supongo que ostensiblemente es una comedia, pero no es el tipo de película que busca carcajadas. También tiene elementos de aventura, pero las escenas de acción son más extrañas que emocionantes. Y desde luego es también un drama, aunque los momentos más desgarradores de los personajes sean simultáneamente patéticos y graciosos. Pero en vez de hacer "ensalada de géneros", quizás sea mejor decir que "Vida Acuática" es un estudio de caracteres que celebra las excentricidades de sus personajes sin burlarse de ellos. No estamos viendo bufones en situaciones ridículas para hacernos reír, sino seres humanos con características muy particulares, luchando contra situaciones tal vez un poco extrañas, pero con emociones perfectamente asimilables para cualquier persona.

En esta cinta de Anderson podemos ver los sentimientos entre padre e hijo, entre rivales, entre una ambiciosa mujer y su excéntrico esposo... incluso las lógicas pero tristes ideas de una madre soltera, son totalmente creíbles y conmovedoras. La excentricidad de los personajes sólo subraya el hecho de que tales emociones son universales, lo que nos pone en contacto directo con los personajes, sin importar sus comportamientos externos. El trabajo de dirección de Wes Anderson es notable, pues de algún modo mantiene un tono constante durante toda la película, a pesar de que la narrativa cambia continuamente, saltando inesperadamente de personaje a personaje. Además, la cinta tiene gran riqueza visual, con escenarios y locaciones patentemente artificiales, pero con una cualidad orgánica que las hace únicas, desde el decrépito barco de Zissou, hasta un hotel abandonado en una lejana isla. Y hablando de artificialidad, un placer adicional de la cinta es el uso de animación cuadro por cuadro (o "stop motion") para dar vida a los extraños habitantes del mundo submarino. Esta animación, realizada por el famoso Henry Selick (director de "El Extraño Mundo de Jack"), no sólo es efectiva y pintoresca, sino que sirve como un maravilloso recordatorio de una técnica que la animación digital había dejado casi en el olvido.

Pero tal vez es el gran trabajo del elenco lo que hace que una película tan extraña como ésta funcione tan bien. Bill Murray ha recibido grandes aplausos por sus sutiles interpretaciones en "Academia Rushmore" y "Perdidos en Tokio", por lo que no es sorpresa verlo de nuevo en plena forma (no física, sino histriónica), con una de sus características actuaciones perfectamente balanceadas, que encuentran el pivote emocional del personaje para hacerlo igualmente creíble y consistente en situaciones humorísticas y dramáticas. Owen Wilson destaca también por su pausado desempeño, muy distinto a las locuaces comedias que frecuentemente realiza, pero igualmente creíble. Cate Blanchett muestra una vez más su camaleónico talento, esta vez como una deprimida reportera que tiene que conciliar su escabrosa vida personal con el maniático ritmo de la vida abordo del "Belafonte". E igualmente notable es el resto del elenco, desde Anjelica Houston como la fría y calculadora ex-esposa del protagonista, hasta Jeff Goldblum como el sexualmente ambiguo rival de Zissou. El único que, sorprendentemente, falla un poco en su interpretación es Willem Dafoe, aunque supongo que cambiar bruscamente de eterno villano a un papel humorístico le ha costado trabajo a este normalmente sólido intérprete.

Por último hay que destacar la fotografía de Robert D. Yeoman que aporta a la puesta en escena de Anderson un reconocible homenaje a las series documentales de divulgación científica de los setenta, estéticamente deudora de "Mundo submarino", la maravillosa serie creada por Jacques Costeau, y que sirve para presentar a sus roles como parte de esa extraña fauna que va mostrando a lo largo del filme incluidos en un barco como un hábitat más cercano a un acuario que a un embarcación al uso. Algunas personas encontrarán difícil de aceptar el curioso sentido del humor de "Vida Acuática", pero aún así tengo que recomendarla con entusiasmo, pues tan sólo por sus actuaciones y por la exuberante originalidad del libreto vale la pena verla. No obstante, quienes logren asimilar tal humor, encontrarán además que la cinta ofrece emociones honestas y personajes entrañables, que presentan una faceta un poco inusual, pero definitivamente familiar, de las relaciones humanas. Y acuáticas.

"Una inmersión en una comedia divina"

domingo, 11 de abril de 2010

El Fantástico Sr. Zorro

Director: Wes Anderson
Año: 2009 País: EE.UU. Género: Animación Puntaje: 08/10
Voces: George Clooney, Meryl Streep, Bill Murray, Adrien Brody, Owen Wilson, Willem Dafoe, Jason Schwartzman y Michael Gambon

Con este post cierro el interesante estudio de la filmografía de Wes Anderson, la historia se centra en un astuto zorro llamado Fox (George Clooney), que parece llevar una vida idílica con la señora Fox (Meryl Streep) y su hijo Ash (Jason Schwartzman). Pero por las noches, el señor Fox roba las gallinas, los patos y los pavos de los granjeros Boggis, Bunce y Bean. Cansados de esta situación, los granjeros deciden poner remedio al asunto y cazar al Sr. Fox para que no les siga robando...la cinta esta basada en el famoso libro para niños de Roald Dahl. Hay algunos directores y artistas que se hacen los interesantes y posan para las cámaras pensando que esto les ayudará a que sus películas cobren mayor notoriedad, pero Wes Anderson no necesita ninguno de estos trucos por que él en si es todo un personaje. Se viste como un catrín de lotería, su miedo a volar lo obliga a viajar en barco para cumplir sus compromisos internacionales, como por ejemplo mostrar su trabajo en Cannes o filmar por meses enteros en La India, su vida oscila entre Texas, su tierra natal y New York, donde se codea con gente y amistades como los Coppola, entre otros. En pantalla son muy visibles sus traumas y obsesiones que de seguro lleva acarreando desde la infancia y la juventud y ese aire de excentricidad que lo rodea ha de haber surgido de vivir en una familia conformada por un padre publicista y una madre antropóloga, sin embargo para mi beneficio y de todos los que disfrutamos de su trabajo, todo esto se traduce en una lista corta aún pero grande en calidad de películas que él define como personales.

¿Un zorro aquejado por una crisis de conciencia? ¿Harto, a la mitad de su vida, de una profesión rutinaria como periodista y anhelante de vivir una segunda juventud llena de riesgos y aventuras? No es otra cosa lo que propone, con brío característico, el cineasta Wes Anderson, en su novedosa incursión en una película de animación, “El Fantástico Sr. Zorro”, elaborada en impecable técnica de stop-motion (técnica usada también por otro interesante director: Tim Burton”), con dos bandos de personajes muñecos, unos humanos, otros animales antropomórficos, como dije antes la cinta esta basada en un relato de Roald Dahl. En la historia original, las vicisitudes del señor Zorro tienen que ver básicamente con un problema de supervivencia en un entorno hostil. El animal tiene que alimentar a su familia y su enfrentamiento con los malvados granjeros le permite de modo continuo hacer gala de su habilidad de cazador de gallinas y su destreza para salir indemne de la fechoría cotidiana. Lo que hace Anderson es cambiar este planteamiento y mostrar al señor Zorro como un buen esposo, impecablemente vestido, de comportamiento sofisticado, adicto al confort de la vida doméstica, que esporádicamente sale a cazar gallinas en compañía de su esposa y a enfrentar y burlar a los granjeros.

Cuando su mujer queda embarazada, la narración da un salto de dos años en el calendario humano, equivalentes a 12 años zorro, y vemos que el animal se ha adecentado completamente y ha cambiado su vida salvaje por la de un columnista que redacta para el periódico local “The Gazette”, una columna sobre lo que sucede en su comunidad, “Fox about town”, referencia directa a la columna “Talk about town” que publica el elegante semanario de los humanos, “The New Yorker”. Este zorro de buenos modales, domesticado por las nuevas responsabilidades del hogar, se aburre mortalmente y añora volver a su vida anterior. Su comportamiento familiar se torna tan disfuncional como el de muchos otros personajes en cintas anteriores de Anderson, y su hijo Ash, un adolescente soberanamente ignorado por su padre, sufre al no poder seguir, como quisiera, el mal ejemplo. Lo mejor de la acción es el regreso el señor Zorro al mundo de la delincuencia organizada y el súbito despertar de sus instintos justo cuando estaban a punto de ser amaestrados. Un triunfo del espíritu libertario y rebelde sobre el programa de domesticación que casi conducía al animal a renegar de su propia especie salvaje.

La novedad del filme recae en dos aspectos. Por un lado, en abandonar el uso de actores de carne y hueso para optar por los personajes animados. Esto no implica la desaparición completa de sus actores fetiche. Las voces de los personajes del filme son puestas por varios de ellos: Bill Murray, Willem Dafoe y Owen Wilson, entre otros. Por otro lado, como dije anteriormente Anderson elige como técnica de animación el stop motion, lo que imprime en el filme cierto carácter clásico y artesanal. La decisión de disminuir la cantidad de imágenes por segundo está en función de permitirle al espectador una mayor apreciación de las características de la imagen cinematográfica. Es inevitable al ver el filme, no pensar en las viejas ilustraciones de los libros para niños. Es que “El Fantástico Sr. Zorro” está basada en un cuento y es, visualmente, un cuento. No sólo por la estructura narrativa de la película, determinada por la separación en capítulos a través de letreros indicativos, similar a la utilizada en “Los Excéntricos Tennenbaum” (2001) sino también por su estética visual, caracterizada por la elección de una paleta de colores tierra, por la extrema atención puesta en la construcción de personajes y lugares, y por el uso de planos generales y paneos horizontales, típicos en su modo de construir el espacio.

Animación y familia. Combinación usada hasta la saciedad desde los comienzos del cine para atraer tantos como pequeños y grandes y convivir juntos. Pero que tal si la familia expuesta no es tan convencional como parece, incluso poder ser considerada como disfuncional, algo ajeno a los gustos conservadores que nos tienen acostumbrados este tipo de filmes. Pero Wes Anderson se saca de la manga magia pura para mostrarnos su último trabajo, el director no tiene nada de ajeno al tema familiar, de hecho parece que en todas sus películas este tema se toca a fondo para explorarlo, diseccionarlo y profundizar la función u objetivo de dicha unión. Para aclarar, “El Fantástico Señor Fox” no es para niños (o lo que creemos que los niños deben de ver). Y algunos adultos no le entenderán, o incluso le parecerá ofensivo. Pero para un servidor su humor es tan delicioso e irreverente. El dominio de Anderson en el lenguaje (Literario, cinematográfico) es increíble, sobre todo tomando en cuenta que es una cinta animada, donde podemos profundizar en los sentimientos de los personajes…que son marionetas. Y allí radica el mayor éxito de esta película, en que podemos entender y comprender las causas de las dichas y las frustraciones de los involucrados. Desde el padre, el señor Fox, que desea ser el No. 1 en todo, pasando por su esposa que sólo quiere seguridad para su familia hasta Ash, que se siente intimidado por su progenitor y que quiere impresionarlo y sentirse admirado por él. Aventura y melodrama se unen en este filme para presentarnos una historia conocida y darnos cuenta que nuestra familia no es la peor de todas.

Y repito…con marionetas. Anderson no necesita sabotearnos con increíbles efectos visuales para exhibir un dominio total y emocionarnos más que otras películas que si lo hacen. Sobretodo por los primero planos del señor Zorro y compañía, nos podemos meter en el alma y pensamiento de estos protagonistas. Si de por si es difícil transmitir sentimientos y emociones con humanos en dramatizaciones y no caer en la sobre-actuación o el ridículo, poder lograrlo con objetos inanimados, bueno, merece al menos toda mi admiración y respeto. Me fascinó el espíritu de anarquía de la cinta, donde por un lado, el Sr. Zorro no puede evitar ser lo que es (un zorro, animal salvaje) nunca intentará someterse bajo la opresión humana, que pueden llegar a ser más hostiles que los mismos animales. Aparte de eso, Anderson sigue sin defraudar con su excelente playlist para el soundtrack que van desde canciones campiranas hasta cánticos infantiles relacionados a la obra. Algunas secuencias están realmente alocadas y aunque algunos objetos y situaciones pasan por lo inverosímil y que se resuelven de la manera más sencilla gracias al ingenio del Sr. Zorro (aunque bueno, sabiendo de que se trata de animales que hablan, se le puede perdonar) pasarás uno de los mejores 90 minutos frente a la pantalla. Y aunque esta cinta no esa tan digerible para lo niños como podríamos creer (porque son más inteligentes de lo que pensamos), sus hijos se los agradecerán.

“Un cuento de hadas para adultos"

lunes, 15 de febrero de 2010

Los Excéntricos Tenenbaum

Director: Wes Anderson
Año: 2001 País: EE.UU. Género: Comedia Puntaje: 07/10
Interpretes: Gene Hackman, Danny Glover, Anjelica Huston, Bill Murray, Owen Wilson, Gwyneth Paltrow, Ben Stiller y Luke Wilson

Continuo repasando la filmografía del genial y procaz Wes Anderson, en esta ocasión voy hablar de “Los Excéntricos Tenenbaum”. La trama narra un pasaje en la vida de una extraña familia, cuyo bizarro comportamiento contrasta con la supuesta genialidad de sus miembros: una ex estrella del tenis, un genio financiero y una prestigiada dramaturga fueron fuertemente influidos por sus padres; Royal (Gene Hackman), el voluble y deshonesto padre los ignoró y humilló a cada paso, pero le deben también la férrea voluntad con la que los dotó. Y Ethel (Anjelica Houston), su sufrida e intelectual madre los condujo a sacar el máximo provecho de su intelecto. El resultado es que años después de que sus padres se divorciaron y de que se fragmentó la familia, Chas (Ben Stiller), Margot (Gwyneth Paltrow) y Richie (Luke Wilson) vuelven a casa, cada uno arrastrando sus problemas emocionales, cuando se enteran de que Royal, su padre, está muriendo y quiere "arreglar las cosas" con sus hijos. El problema es que los hijos tal vez no están tan dispuestos a olvidar tan fácilmente el pasado, lo que obliga a Royal a tomar medidas más drásticas para recuperar el amor de su prole.

¿Quiénes son los Tenenbaums"? ¿Es una comedia amarga? ¿Un ensayo sociológico? ¿Una broma inteligente? ¿Un estudio de trabajo social en clave surrealista? Es todo eso y mucho más, y lo único seguro es que la película del autor de "Academia Rushmore" es una de las propuestas más inclasificables y originales, aunque no perfecta, con las que nos podamos topar hoy en día. Mezcla del mundo de Salinger y de los Monty Python aderezada con elementos del Capra de "Vive Como Quieras" y de los flecos que la sociedad yanqui aún guarda del verano del amor, "Los Excéntricos Tenenbaums" tiene la rara cualidad de ser amada u odiada, sin términos medios. Para mí resulta un brillante ejercicio tragicómico sobre la soledad, la angustia del éxito, la libertad personal y el miedo al compromiso, pero también es una excusa para hacerse el loco, tirar por la calle del medio y no tomarse nada en serio. Wes Anderson, director que se ganó a la crítica con su anterior cinta, pero fracasó clamorosamente en la taquilla, nos presenta con estilo y agilidad las incongruencias de una familia, los Tenenbaums, en la que cada uno de sus miembros supone un verdadero universo de comportamientos anómalos y experiencias surrealistas. Las relaciones entre tan extraña fauna darán lugar a las situaciones más divertidas, pero planteadas con imaginación e inteligencia, a ratos incluso con genialidad.

El detonante de la acción se da cuando el descerebrado cabeza de familia, después de más de quince años de abandono familiar, decide recuperar el calor filial y marital fingiendo un cáncer de estómago. A lo largo de seis semanas indagará en las personalidades de cada uno de sus vástagos, intentará reconquistar a su mujer y será el mayor cómplice e instigador para sus dos gamberros nietos. El planteamiento es brillante, y durante más de una hora funciona como un reloj. Sin embargo, la farsa comienza a perder su gran dinámica y virtuosismo cómico cuando Royal es descubierto, y la película tratará de mantenerse con situaciones algo forzadas y un desenlace convencional. Pese a todo, el retrato de personajes está tan bien logrado, sus responsables consiguen imprimir tal personalidad en cada papel que la película mantiene su dignidad hasta el último minuto del metraje. Contiene el poder de corrosión de los hermanos Farrelly, pero con muchísima más elegancia narrativa e incluso visual. Porque la estética cutre, cochambrosa que luce toda la película es de antología, acompañada además de una colorista y setentera banda sonora, y el montaje del filme es fundamental en el muy convincente resultado final.

Llena de personajes de cristal, frágiles, al borde de la ruptura física y emocional a cada momento, "Los Excéntricos Tenenbaums" narra las vicisitudes de una extraordinaria familia neoyorkina que vive en un limbo espacio-temporal. Sólo la figura del padre, actúa como último agarre al mundo tal y como normalmente lo concebimos. La llegada, tras años de ausencia de este padre, convulsionará los cimientos de una familia a la que llamar peculiar sería insultarla. Wes Anderson y Owen Wilson firman un guión clásico en su estructura, con su prólogo (casi lo mejor de toda la película), su desarrollo y su correspondiente epílogo, pero todo él poblado de personajes extravagantes, tristes, ansiosos y amenazados por la figura libertaria de un padre que parece ser el único que hace caso a sus instintos. Royal Tenenbaum, el patriarca, da la sensación de ser el único personaje vivo y en movimiento de la trama donde sus hijos, programados para el éxito pero desconocedores de la vida, siguen viviendo como niños dotados de un recio autocontrol. Un elemento sustancial para el éxito de la película lo constituye la estética dadaísta del film, cuidada hasta el máximo detalle. Una ambientación retro-pop, hippie-estalinista abigarrada y decadente hace que sean los propios objetos y ambientes los que narren las vivencias de los personajes (siempre vestidos igual en todas las escenas) más que sus gestos, apenas esbozados.

Pero la verdadera vida de esta película es la reunión extraordinaria de unos intérpretes de lujo, que mantienen en perfecta armonía la línea que separa lo cómico y lo histriónico, y que tienen como gran padre de familia a ese colosal, flexible, activo e infatigable actor que es Gene Hackman. En un registro tan poco acostumbrado en él como es la comedia, se mueve como pez en el agua, cuando requiere juventud, socarronería y picaresca. Su composición de Royal Tenenbaum es uno de los mejores trabajos de su carrera y debería haber sido, cuanto menos, candidato al Oscar. No quedan eclipsados por su inmenso talento, lo que ya quiere decir mucho, Angelica Huston, siempre entre la fuerza de un carácter y la delicadeza de la sofisticación; Gwyneth Paltrow, en un papel apático y en las antípodas de la cursilería que más ha frecuentado; Ben Stiller, en "su" papel; Danny Glover, entrañable y patético; Owen Wilson, eterno hortera; y Bill Murray, que sigue abonado a los kilos de maquillaje. Ellos son los Tenenbaums, la familia más estrafalaria, bizarra y diversa del cine actual. Un zoológico exótico y encantador que, con su decrepitud y su dejadez, nos ha traído esta comedia.

Aunque la crítica internacional parece adorar a Wes Anderson a pesar de su pobre desempeño en la taquilla (¡sorpresa!). Desde luego sus películas son muy graciosas e impecablemente actuadas, pero no puedo ignorar un cierto aire pedante que hace que la aparente sofisticación de su comedia quede como una mera afectación y no como el honesto resultado de la vivacidad del argumento. Aún así, y sobre todo por el brillante elenco, puedo recomendar "Los Excéntricos Tenenbaums" como una buena comedia adulta, muy disfrutable y muy agradecida para hacernos olvidar por un momento la racha de comedias juveniles, vacías y con excesivo énfasis en la escatología, que amenaza en convertirse más adelante como una película de culto. Y desde luego, es obligatorio la visión de este filme para quien quiera disfrutar de la genialidad de Gene Hackman, quien no muy seguido hace comedia, pero que cuando la hace es siempre digna de admirar.

"Como su título dice, una excéntrica comedia"

viernes, 26 de febrero de 2010

Nuestro Primer Año en la Blogosfera

Este humilde blog cinéfilo cumple un año de vida, todo empezó como jugando queriendo expresar a los demás las mejores películas que había visto, pero a medida que fue pasando el tiempo iba profundizando más en cada filme que posteaba, así poco a poco el blog se hizo un pequeño espacio en el mundo de la “Comunidad Cinéfila” y eso me llena de alegría, el saber que el trabajo que hacemos nosotros tenga algún resultado, pero también quiero admitir que este blog me ayudo conocer otros sitios webs interesantes y maravillosos, además de conocer a otros (as) bloggers que se interesan por el séptimo arte.

El quien escribe empezó solo esta aventura virtual, hasta que a finales del año pasado, en septiembre para serles mas exacto conocí a una joven y hermosa “chiquilla” llamada Mabel, una cinéfila empedernida, la invite que escribiera en el blog, ella acepto, no se como lo hizo porque ni si quiera me conocía muy bien que digamos, así con esta maravillosa incorporación al blog, este tomo otra altura que me quedo pasmado, me siento muy orgulloso de ella, porque poco a poco se hizo un espacio en el blog y ahora es una de la piezas claves de este, sigan visitando el blog porque ella tiene más sorpresas para todos, como siempre seguirá deleitándonos con lo mejor del cine europeo y oriental.

Otra columna fundamental en este blog es la presencia de Adrián, uno de mis mejores, además tiene más experiencia que mi, ya que el a colaborado anteriormente en varios blogs cinéfilos, él se incorporo a EL PELÍFOMANO el diciembre del año pasado, desde entonces nos presenta los mejores filmes independientes. Es un gran colaborador y sus críticas son directas y acertadas. Actualmente puedo decir que no estoy solo en esta aventura, tengo el respaldo de estos dos grandes bloggers y esperemos que nos sigan apoyando, para así darles lo mejor de nosotros hacia ustedes.

Como habrán visto hemos cambiado de formato, espero que sea de su agrado y además esto lo hicimos para celebrar a lo grande nuestro primer aniversario, esto no queda hay no más, para esta nueva temporada le tenemos muchas sorpresas, una de ellas se titula GENIOS DEL CINE, en esta propuesta haremos videoreportajes a los más grandes cineastas de nuestra actualidad cinematográfica, pero tiempo al tiempo, mientras esta idea madura, Mabel nos dará a conocer la obra cinematográfica de grandes cineastas como Ang Lee y Michael Haneke, Adrián seguirá con Wes Anderson y su estudio a la Nueva Comedia Americana (NCA) y el quien escribe seguirá repasando la filmografía de Martin Scorsese, Clint Eastwood y Kubrick, más adelante le tengo sorpresas como Steven Spielberg y Francis Ford Coppola.

Gracias a todos nuestros seguidores, que son lo más importante en este blog y ¡Qué Viva el Cine!

miércoles, 31 de agosto de 2011

Jay y Bob el Silencioso Contraatacan

Director: Kevin Smith
Año: 2001 País: EE.UU. Género: Comedia Puntaje: 7.5/10
Interpretes: Jason Mewes, Kevin Smith, Ben Affleck, Shannon Elizabeth, Will Ferrell, Jason Lee, Chris Rock, Jeff Anderson, Matt Damon, Eliza Dushku, Ali Larter, Jennifer Schwalbach, Seann William Scott, Carrie Fisher, Gus Van Sant, Wes Craven y Mark Hamill



Jay (Jason Mewes) y Bob el Silencioso (Kevin Smith) descubren que su viejo amigo Banky Edwards (Jason Lee) los ha traicionado, ha ido a Hollywood a producir una película basada en un cómic sobre sus alter egos “Bluntman y Chronic” y protagonizada por dos populares actores. Atónitos ante la noticia y, desesperados, al comprobar que en Internet les llueven las críticas por haber vendido su historia, deciden salvar su reputación y van a Hollywood para sabotear el proyecto. Con sólo cuatro filmes en su carrera cinematográfica (hasta entonces), Kevin Smith ya había dejado patente que su talento como realizador estaba adscrito a una enorme capacidad para la autocrítica y el análisis del mundo en el que la insurrección, la originalidad, el atrevimiento y la grosería han sido elementos claves para el éxito del que es, sin lugar a dudas, fue uno de los directores más capacitados del cine moderno. Smith, siguiendo una coherente línea argumental y humorística basada en el “gag” de supeditación televisiva nostálgica y tendencia al cómic generacional, propuso con “Jay y Bob el Silencioso Contraatacan” una hermética intencionalidad sardónica y cruel hacia sus propios principios formales en la que, de forma corrosiva, pone su innegable talento para la comedia gamberra al servicio de la diatriba más desalmada que se ha hecho del Hollywood actual hasta la fecha. La Miramax y todos los cameos que aparecen en la cinta exponen una ejemplificación brutal de la autoironía más plausible del cine moderno, dejando ver, mediante una retahíla de monumentales parodias visuales, un sentido del humor pocas veces visto en una pantalla.



Los oscuros recodos del “star-system”, los rencores personales del director (sobre todo con Tim Burton), la era de incomunicación internauta y una ácida sátira de la falsedad que envuelve el universo del celuloide son el objetivo de esta nueva creación del genio de Nueva Jersey. Para ello Smith ha contado, como finalización de una etapa creativa, con los dos personajes más fascinantes de su filmografía: Jay y Bob el Silencioso. Auténticos mitos que, a pesar de su estulticia y descompostura, representan la síntesis del universo de un director que ha convertido a estos dos roles en auténticos héroes ontológicos. El director de “Clerks” (1994) ejerce de propagador y dinamitador de clichés contemporáneos, enfatizando el colorido, los decorados y el ritmo argumental, para manifestar una comedida intención de disturbar la realidad e invertirla hacia objetivos en los que el universo del cómic bizarro se imponen a cualquier lógica artística. El filme adopta la forma de un proyectil de sencillez cómica impecable, de una historieta para espíritus jóvenes y sediciosos, pero a su vez, subvirtiendo la propia comedia de “gags” y al concepto de diversión impuesto en su filme “Dogma” (1999), pero con el reemplazo de la concepción teórica de aquélla por la estricta diversión, condimentada con un sensacional humor. Esta nueva perversión vuelve a brindar un ácido retrato genealógico que exhibe las pequeñas miserias de unos personajes desorientados, que buscan respuestas a preguntas que les exceden, a retos que, en esta ocasión, se desarrollan en la línea del cómic más “underground”. Al igual que en sus anteriores películas, todas las situaciones se encaminan hacia la escatología y la mordacidad, sirviéndose de este particular reclamo para restar peso a temas de enorme solidez y de extrema sensatez.



Ahora bien, se supone que al público es necesario darle también una oportunidad de integración o algún otro motivo de interés, porque en definitiva es quien va a ver la película. En este sentido, reconozco que para los que son ajenos a la trayectoria del director norteamericano, este filme puede ofrecer más bien poco, o poco más que un rato de distracción a cargo de unos guiños, parodias y homenajes mayormente autorreferenciales cuyo sentido no acabarán de entender. En cambio, para los seguidores de Smith (entre cuyas filas me incluyo), “Jay y Bob El Silencioso Contraatacan” es un regalo con el que van a disfrutar muchísimo. Algo así como la edición especial de un cómic o cualquier otra pieza de coleccionista, que nos llega, precisamente, de la mano de uno de los mitómanos del “freak”, las películas de Serie B y el cine basura más convencidos sobre la faz de la tierra. Cabe destacar que el director estadounidense tiene, por suerte, un público fiel que le sigue desde su ya mítica opera prima, y que le perdona cualquier desliz o mediocridad confiando en que la próxima tal vez sea la muestra definitiva de que la flauta no sonó en aquella ocasión por casualidad. Cabe decir que lo que Smith ha perdido en espontaneidad y frescura desde aquel legendario largometraje independiente, a medida que las cifras de sus presupuestos han ido en aumento, parece que tampoco se ha visto compensado por una mayor capacidad creativa. Porque una vez superada su trilogía de New Jersey con bastante buena nota media, y después de la estimable “Dogma”, nos llega un trabajo que, como comentaba, para cualquier desconocedor de la idiosincrasia de Smith tiene escaso atractivo. Pero, ¿y qué? Si al fin y al cabo está hecha para nosotros y somos los únicos que pagaremos con gusto para ver esta cinta.


“Jay y Bob El Silencioso Contraatacan” es una historia distraída, gamberra, disparatada, políticamente incorrecta, que consigue arrancarte un buen puñado de carcajadas nada forzadas. Puro cine de entretenimiento, y a la vez de culto, para pasar un buen rato, y como dije, los fans de Smith la acogemos gratamente, aunque no sea tan brillante como algunos de sus trabajos anteriores. Llena de escenas memorables, rotundas, fantásticas, y de una crítica al mundo de Hollywood, Smith entrega a su público una especie de regalo de despedida, pues con esta cinta supuestamente termina el ciclo del universo de Nueva Jersey que inició con "Clerks". Y como fin de esa etapa triunfa estruendosamente, ya que además de incluir a virtualmente todos los personajes de sus cintas anteriores, Smith consigue lo que su segunda película, "Banda en Fuga" (1996), nunca logró ser, una comedia inteligente pero siguiendo los preceptos "inmaduros" del cine juvenil, logrando la balanceada coexistencia de sátira social con chistes escatológicos de la peor clase. Y por "peor", desde luego quiero decir "mejor". Jay y Bob el Silencioso conectaron con público de todo el mundo con su divertidísima y actual parodia del estilo de vida de la “Generación X”, y la pareja continúo dejando una indeleble y divertida marca en las películas de Kevin Smith. Su peculiar humor despreocupado convirtió a Smith en uno de los directores independientes de la “Generación X” más defendido y apoyado. Jay y Bob el Silencioso también se convirtieron en protagonistas de su propia serie de cómics, así como de figuras, logos de camisetas e incluso han sido tema del concurso de vestuario de la convención del cómic. Se convirtieron en héroes a pesar de todo.


Como siempre, Smith deja un poco que desear con su dirección, pero la inclusión de Jamie Anderson y Billy Clevenger como cinematógrafos ha hecho maravillas para superar el torpe y estático estilo de Smith, muy criticado incluso por él mismo. Las actuaciones varían en calidad, aunque Jason Mewes como el parlanchín y malhablado Jay es una revelación, sus rapidísimos diálogos tienen tal chispa y están tan perfectamente adecuados a su personalidad que se convierte en una presencia hipnótica. Si a eso agregamos su evidente carencia de vergüenza, tenemos uno de los protagonistas más interesantes en la filmografía de Smith. Shannon Elizabeth no tiene mucho que hacer además de verse hermosa, pero junto con Eliza Dushku como su amiga y rival logra buena química en escena. De hecho, quien peor actúa es innegablemente es el mismo Kevin Smith en el papel de Bob el Silencioso. Sus gesticulaciones a cámara recuerdan las de un niño en el vídeo de su cumpleaños. Afortunadamente el pilar que sostiene estas películas no son las actuaciones ni la dirección ni la fotografía...son los diálogos. Smith es un titán en este campo y aunque en esta película carecen de la ferocidad e incisión de, digamos, los diálogos de "Mi Pareja Equivocada" (1997), pero resultan mejores, por mucho, que los de cualquier comedia juvenil hecha en los últimos años. Smith decidió realizar una película al estilo de las antiguas súper comedias, del tipo que contaban con un enorme reparto y un flujo ininterrumpido de momentos divertidos. Él mismo explica, "En este filme, Jay y Bob se convierten en las estrellas de la película, pero hay un reparto tan extenso y divertido, que también puedes disfrutar con los otros personajes. Es lo mejor de los dos mundos."



Kevin Smith ha hecho de “Jay y Bob el Silencioso Contraatacan” una película a su justa medida donde por fin los protagonistas son esta peculiar pareja de marginados de barrio que matan el tiempo a las afueras de una pequeña tienda de autoservicio. Acato es normal que la cinta vista desde fuera aparenta un auténtico desperdicio, pero es una reivindicación del humor estúpido del propio Smith junto a toda la filmografía que le rodea. Adema es un pequeño homenaje a todo lo que rodea al mundillo del cine y lo más importante, una auténtica joya para los que le hayamos agarrado la onda a Smith. Todo es una locura en esta cinta desde el título y el logo imitando al de “El Imperio Contraataca”; Scooby-Doo, montando una fiesta dentro de su famosa furgoneta; Wes Craven dirigiendo una nueva secuela de “Scream” (1996) protagonizada por Shannon Doherty en la que “Ghostface” es un orangután; Carrie Fisher (Princesa Leia en “Star Wars”) como una amable monja que recoge a Jay y Bob cuando hacen autostop, con sus disparatadas consecuencias; la aparición estelar de Mark Hamill (Luke Skywalker en “Star Wars”) demostrando su sentido del humor al encarnar al malvado maestro Jedi, villano de la película de “Bluntman y Chronic”; y una divertidísima escena en la que aparecen Ben Affleck y Matt Damon (interpretándose a si mismos) rodando una hipotética secuela de “En Busca del Destino” (1997) mientras vemos como el mismísimo Gus Van Sant pasa de dirigir su película y se dedica a contar dinero. La conciencia analítica que Smith es utilizada magistralmente en esta su última obra de culto, no sólo sacude sin temor los pilares del cine moderno, sino que lleva su causticidad a extremos de paroxismo referencial sin autocensura. “Jay y Bob el Silencioso Contraatacan” es, por tanto, la cima de las aventuras de unos personajes creados para trascender a lo largo de los años.



"Esplendorosa y corrosiva obra de culto"