jueves, 8 de octubre de 2009

Los Otros

Director: Alejandro Amenábar
Año: 2001 País: España Género: Terror Puntaje: 09/10
Interpretes: Nicole Kidman, Fionnula Flanagan, Christopher Eccleston, Alakina Mann, James Bentley y Eric Sykes

Amenábar toma influencia de Alfred Hitchcock para desarrollar esta estupenda película que se remota a la isla de Jersey en 1945. La II Guerra Mundial ha terminado, pero el marido de Grace (Nicole Kidman) no vuelve. Sola en un aislado caserón victoriano, educa a sus hijos dentro de estrictas normas religiosas. Los niños sufren una extraña enfermedad: no pueden recibir directamente la luz del día. Los tres nuevos sirvientes que se incorporan a la vida familiar deben aprender una regla vital: la casa estará siempre en penumbra, y nunca se abrirá una puerta si no se ha cerrado la anterior. Pero el estricto orden que Grace ha impuesto hasta entonces será desafiado.

Hay un modo de entender el cine que sin renunciar a la identidad autorial busca ante todo desarrollar un eficaz ejercicio narrativo y visual que atrape la atención del espectador y le impida escapar de la ficción en la que se ha sumergido. En estos filmes, los cinco (o seis) sentidos tienen que estar bien despiertos para no perderse ningún detalle y poder disfrutar plenamente de una experiencia de entretenimiento inteligente y complejo como una partida de ajedrez o un crucigrama blanco. Al final, todas las piezas encajan, y uno se queda satisfecho mirando con orgullo y autoestima la obra acabada. La tercera película de Amenábar que prosigue su ya apasionante carrera, en su particular "tour de force", algo que parece autoimpuesto, según el cual, cada paso, cada película, cada proyecto, ha de suponer algo valioso, algo digno de ser admitido como un avance. No es el hecho de que "Los otros" sea su mejor, más internacional y taquillera película (acercándose al inexplorado, en los últimos años, terreno de las obras maestras del terror) sino que ésta es un claro avance, un rotundo paso hacia adelante desde su primeriza, magnífica y entretenida "Tesis", pasando por la compleja pero decidida "Abre los ojos" para llegar a esta auténtica, firme y madura obra de terror (y no ve vale la coartada presupuestaria y de marketing en este caso).

Utilizando como escenario, una vieja casa fantasmal llena de rincones y puertas en la que todo cruje y parece respirar, Amenábar demuestra tanta intuición como oficio, e incluso supera los excesos de sus anteriores filmes para crear una obra de estructura narrativa fluida y trasparente, con una calculada eficacia dramática y un lirismo tan contenido como limpio. Destaca por encima de todo la excelente fotografía de Javier Aguirresarobe que resuelve con maestría la tensión entre eficacia dramática y búsqueda de misterio y lirismo. Una dialéctica que se materializa en el contraste entre luz y oscuridad como constante temática y formal durante todo la película y que nos deja algunos momentos mágicos como la escena de Nicole Kidman perdida en la niebla o imagen cenital de los niños estudiando a la luz de una tenebrosa vela.

Con Hitchokck y Kubrick como referentes ineludibles y similitudes temáticas (y en cierto modo, también formales) casi siempre han querido comparara la película de español con “El Sexto Sentido”, pero “Los Otros” es ante todo una obra ingeniosa que engancha al espectador con una intriga que tiene que descubrir para comprender todo lo que le van contando. Un relato de suspense puro, elegante y sobrio, que huye de los recursos efectistas más evidentes y de los trucos fáciles. “Los Otros” remite a la mejor tradición del género y cautiva desde su desgarrada primera escena hasta su paradójicamente luminoso final, gracias a un ritmo in crescendo y un sólido guión de factura impecable.

“Los Otros" es una cinta muy bien lograda, teniendo (como ya dije) en el argumento su logro más sobresaliente. Sorprende además la capacidad de creación que tiene Amenábar. Director joven con solo algunas experiencias pasadas. Aportando bastante, Nicole Kidman se muestra muy trascendente en esta cinta, trayendo la intriga y el suspenso a un alto nivel gracias a su soberbia al actuar, mostrando en toda la película una figura prepotente y bien elaborada. Las actuaciones de los criados fueron también buenas, aunque nunca sobresalen más de lo normal, ya que no tiene papeles en los que se puedan mostrar demasiado, mostrando algunos sentimientos y la persecución más que esperada.

Amenábar ha elegido y dirigido con sabiduría y oficio al reducido grupo de actores que conforman el reparto de Los otros, encabezados por Nicole Kidman como una Grace Kelly reencarnada pero con más amplitud de registros dramáticos. Más alla de ese halo especial y artificioso que envuelve a las grandes estrellas hasta convertirles en personajes casi intocables (una de esas mixtificaciones absurdas del mundo del cine), la actriz australiana ha realizado una de las grandes interpretaciones de su carrera, con una brillante y matizada interpretación que consigue dar profundidad y dramatismo a su personaje atormentado. Destacan igualmente la veterana Fionnula Flanagan como la misteriosa ama de llaves que todo film de supense clásico requiere, y Alakina Mann, fantástica en su papel de hija de Grace, el personaje más ambiguo e inquietante del film. “Los Otros” es una película grande, en la que se nos muestra el buen hacer de su director y su buen gusto para contar historias. Es una historia digna de quedar en los anales del cine tanto español como internacional.

“Una película 100% suspende”

lunes, 5 de octubre de 2009

Promesas Peligrosas

Director: David Cronenberg
Año: 2007 País: Inglaterra Género: Drama/Ganster Puntaje: 10/10
Interpretes: Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl y Sinéad Cusack

Soberbia película del canadiense David Cronenberg, la historia se centra en el misterioso y carismático Nikolai (Viggo Mortensen), nacido en Rusia, es el chófer de una de las familias más importantes del crimen organizado de Europa Oriental. Encabezada por Semyon (Armin Mueller-Stahl), el encantador dueño de un caro restaurante ruso que esconde una naturaleza brutal y fría detrás de su sonrisa, la suerte de la familia se tambalea por culpa de Kirill (Viggo Mortensen), su alocado hijo, que hace más caso a Nikolai que a su propio padre. Pero la cautelosa vida de Nikolai cambia de golpe cuando conoce a Anna (Naomi Watts), una enfermera que trabaja en un hospital de Londres. Anna está muy afectada por la situación en la que se encontraba una adolescente que muere dando a luz, y decide buscar a la familia de la chica basándose en el diario que dejó escrito en ruso. Al escarbar en el diario, Anna desencadena involuntariamente la ira de los mafiosos.

Desde sus primeros años, el cine siempre ha sentido una gran fascinación hacia el crimen organizado y todo lo que gira a su alrededor. No hay nada como prohibir algo para que una persona o grupo de personas empiecen a proporcionar ese bien o esos servicios de forma clandestina. Y éstas son las historias que le interesan al cine, aunque todas quedan eclipsadas por la del capo más famoso de Chicago. Pero, ¿por qué cuando se habla de la mafia en el cine siempre se relaciona con las mafias italo-americanas? en “Promesas Peligrosas” se da el camino contrario, es una persona normal, Anna la que se involucrada sin quererlo en los tejemanejes de una poderosa familia de la mafia rusa. En esta ocasión, Cronemberg realiza un retrato de la jerarquía, las luchas de poder y los conflictos personales que se dan en el interior de una familia mafiosa. También muestra una violencia cruda y descarnada, como ya anuncia la brutal escena inicial, que dejará impactado al espectador por su dureza y salvajismo.

Cronenberg es frío y crudo, tanto como minucioso y experimentado. Sabe golpear y mostrar con soberana naturalidad cada plano por violento o desagradable que pueda ser, y lo hace evitando un ánimo morboso de recrearse, con la única intención de contribuir a la credibilidad de la historia. Si ha de meterse en la mafia rusa, es riguroso en los detalles para crear atmósfera, transforma a sus actores para que no quede margen de duda de sus orígenes y lleva así al Viggo Mortensen que una vez fue un actor plano y funcional secundario de Hollywood a un nivel de credibilidad y caracterización del que sólo gozan unos escasos nombres. Con un gran poderío visual, Cronemberg te introduce con pulso firme en las entrañas de la historia, y una vez llegado a ese punto, sólo puedes limitarte a observar la maestría de un cineasta como él.

De la aparente simpleza de la historia, una adolescente víctima de los engaños de prosperidad que acaba en un infierno de prostitución que le cuesta la vida, saca diversos focos de atención gracias al guión de y los mantiene con pericia por su elocuente tono de veracidad. Alejado de la estética de diseño y del refinamiento pulcro del cine comercial, se hace con un equilibrio en que la minuciosidad del diseño de producción, a cargo de una de sus habituales colaboradores (Carol Spier) recoge tanto la opulencia de la tapadera rusa como el frío cortante de las calles de Londres. Una de las cosas que me ha llamado la atención es el color que inunda la fotografía. Normalmente, cuando se ha retratado a la mafia en el cine, los colores son sobrios: marrones, negros, grises… aunque aparezca algún color más vivo, se muestra con una tonalidad apagada. En “Promesas Peligrosas” hay mucho color, incluso tratándose de la nublada ciudad de Londres.

“Promesas Peligrosas” es sin duda hermana de “Una historia violenta” (De la que ya hice un post anteriormente). Tienen un ritmo parecido, y van de lo mismo. Son historias de violencia y sus protagonistas son hombres buenos que no pueden serlo. Y ya es hora de hablar de Viggo Mortensen, que se descubre como un verdadero actorazo. El reparto está en estado de gracia: Naomi Watts sigue tan guapa y tan correcta como siempre; Vincent Cassel nos descubre uno de sus mejores papeles; y Armin Mueller-Stahl roba cada plano de la película en la que aparece, en unas secuencias parece un tierno abuelito y en otras el mafioso más peligroso de Europa. Más allá de las fabulosas actuaciones y lo bien llevado que está el suspenso, Cronenberg ofrece en este film una autentica obra maestra en lo que se refiere a escenas de acción. Hay un combate entre Viggo y dos mafiosos en un sauna que es una joya desde todo punto de vista. La planificación y dirección de esa escena es impresionante y son unos cuantos minutos en lo que el film te deja impactado en la butaca.

“Promesas Peligrosas” simplemente es una poesía oscura y triste pero curiosamente hermosa brilla por momentos, apoyada en unos diálogos que atesoran réplicas y frases suficientes para recordar. Y así, mientras el alma de Nikolai, el personaje de Viggo Mortensen, va volviéndose más negra al tiempo que crecen sus tatuajes (otra metáfora puramente cronenberguiana), la película avanza en una cadencia que desemboca en el hermoso epílogo, en el cual, no sabes por qué, la tristeza te embarga. Y quizá sea porque Cronenberg ha sabido otra vez (¿cuántas van?) iluminarte el alma... sólo para descubrir que hay agujeros que absorben casi toda la luz para no dejarla salir jamás.

“Una película memorable, compleja, brutal e hipnótica"

sábado, 3 de octubre de 2009

2046

Director: Wong Kar-Wai
Año: 2004 País: China Género: Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Tony Leung, Gong Li, Faye Wong, Kimura Takuya, Zhang Ziyi y Maggie Cheung

Sigo con el repaso de la filmografía de Wong Kar-Wai, esta vez le toca a la bella y filosófica “2046”, la trama se centra en el Sr. Chow (Tony Leung), un periodista que escribe un relato titulado “2046”, precisamente el número de la habitación del hotel en que se había dado cita hace años con la Sra. Zhen (Gong Li). Se trata de una novela futurista en la que sus personajes hacen un viaje sin retorno hacia el año 2046 con el objetivo de recuperar la memoria perdida; por tanto, en realidad, es un viaje al pasado pues en ese utópico lugar no encontrarán más que el mismo amor del pasado, del que huyen sin lograr escaparse. Nadie vuelve porque quien visita la 2046, quien llega a amar de verdad, queda marcado por esa experiencia para el resto de su vida; por eso, el propio Sr. Chow tiene claro que nunca volverá a prestar a nadie “su tiempo”, a la vez que se siente incapaz de dar un final feliz a su historia, por mucho que se lo pida la mujer de su vida.

Rodada a la vez que "Con Animo de Amar", y donde rescata de nuevo el personaje del Sr. Chow, esta nueva entrega de Wong Kar-Wai viene a reflexionar sobre la dificultad de que algo cambie en la vida, y más cuando se trata del misterio del amor. Sigue el mismo director de redacción de Hong Kong obsesionado con el tiempo y el desamor, y profundiza en lo que habrá sido el futuro de los personajes creados en su anterior obra. Fiel a la misma estética y con muchos planos que hablan de aquélla, el mismo Kar-Wai acaba incluso por considerarlas como una única película. 2046 es un ejercicio de recapitulación de la obra de su autor, mucho más arriesgado y más cercano al ensayo que su inmediatamente predecesora.

“2046” es una película sobre promesas incumplidas, sobre amores imposibles y sobre vidas destrozadas, en el presente vivido, en el futuro imaginado o en el pasado recordado. El eterno retorno, la fatalidad o el amor idealizado y no correspondido hacen que la historia se repita una y otra vez. En apariencia, el tiempo avanza pero quizá no sea exactamente así si tenemos en cuenta que sus personajes no aprenden, y vuelven a sufrir los mismos desengaños: parece que olvidan con mayor facilidad cuanto más intensamente aman, como esas androides ideadas para dar amor a los viajeros del 2046, pero que no pueden satisfacer los anhelos más profundos que éstos precisan.

Como ellas mismas, los viajeros ya no creen en el amor y lloran por una felicidad inalcanzable. El Sr. Chow de "Con Animo de Amar" no es el de "2046", por mucho que tenga el mismo oficio y conserve aquellos bellos recuerdos: atrás queda el sentido de la prudencia, la delicadeza o el arrepentimiento tras la infidelidad; ahora ha renunciado al compromiso y prefiere la aventura pasajera, ha decidido no volver a sufrir y enterrar el pasado, ha sustituido los relatos de artes marciales por los de sexo. Y huyendo de todo, volverá a encontrarse con la realidad de su vida, con el amor que vuelve a apresarle una y otra vez, y a dejarle triste, en soledad y con unos recuerdos de breves momentos de felicidad de un pasado ya lejano, que la cámara de Kar-Wai se encarga de ralentizar e incluso congelar.

Cuando el Gran Amor se te ha escurrido de las manos y no te queda de él más que esa sublime filigrana incrustada en el corazón, grabada dolorosamente a punzadas con tu propia sangre en un diseño irrepetible, sabes que, hagas lo que hagas el resto de tu vida, el dibujo no se borrará ni podrás cambiarlo por otro. Ni podrás recuperar lo perdido. Jamás. El protagonista de este delicioso drama sensual de melancolía y de pérdida lleva el más hermoso tatuaje en el corazón, que es todo lo que le queda de su Gran Amor. El viaje hacia el resto de su vida es semejante al del tren de su novela titulada "2046". Un viaje perpetuo hacia el lugar donde nada cambia, donde los recuerdos permanecen intactos. Es caminar por el vacío con resignación, sin expectativas, con serena elegancia, permitiendo pasar una jornada tras otra sabiendo que no hay nada que esperar, que el dibujo nunca se borrará y que ningún otro vendrá a reemplazarlo, ni siquiera a desplazarlo ni un milímetro. El corazón permanecerá intocable, mientras el cuerpo se consume en la vana ilusión de otros cuerpos, otros abrazos que mitiguen el dolor del vacío. Compañía para matar esa soledad que ahoga. Corazones rotos, esperanzas vanas. Porque él no puede amar a otra que no sea Ella. Él no engaña a nadie. Es un alma en pena, solitaria hasta el dolor, que viaja en un tren sin retorno que constantemente vuelve hacia atrás, hacia el punto de partida.

Que decir de esta obra maestra que no se haya dicho ya. Bueno el maestro Kar-Wai es uno de mis realizadores favoritos y posiblemente esta sea su mejor obra junto con "Con Animo de Amar". Transmite una sensibilidad impresionante durante cada segundo y la dirección artística, la fotografía, la iluminación, el montaje y la banda sonora son sobresalientes. En fin que recomiendo esta joya del cine a todo el que se considere amante de él que aseguro que no se arrepentirá de vivir esa experiencia tan apasionante que sólo nos otorgan verdaderas obras de arte como “2046”.

“Es un universo cerrado, interior, de refinada belleza y arrolladora elocuencia lírica”

jueves, 1 de octubre de 2009

Fuego Contra Fuego

Director: Michael Mann
Año: 1995 País: EE.UU Género: Thriller/Policial Puntaje: 09/10
Interpretes: Robert De Niro, Al Pacino, Val Kilmer, Jon Voight, Tom Sizemore, Ashley Judd, Diane Venora, Amy Brenneman y Natalie Portman

Espectacular película policiaca y con dos monstruos de la actuación, Neil McCauley (Robert De Niro) es un experto ladrón, uno de los mejores. Su filosofía de vida: no atarse en la vida a nada de lo que no te puedas desprender si las cosas se ponen al rojo vivo. Su banda de criminales es un grupo de profesionales muy cualificados que llegan a impresionar incluso al detective Vincent Hanna (Al Pacino). Pero Hannah, un hombre cuyo trabajo es el centro de su vida, se obsesiona con ello, poniendo su relación sentimental al borde del desastre. Cuando la banda de McCauley prepara el golpe definitivo y el equipo de Hannah intenta evitarlo, ambos comprenden que se encuentran ante las mentes más brillantes a las que se han enfrentado.

Posiblemente sea esta una de las cintas más interesantes en el panorama cinematográfico contemporáneo de los 90, y es que el realizador Michael Mann (Collateral y Enemigos Públicos) literalmente se luce en éste, un trabajo impecable de puesta en escena y ritmo narrativo, en donde se establece una original relación entre ladrón y policía, al margen de cualquier patrón impuesto en anteriores películas del mismo género. Los defectos, las miserias, los temores de los componentes de ambos bandos se ven sutilmente reflejados a través de los protagonistas y, desde el primero al último, ese reparto de lujo borda sus interpretaciones.

La escena del robo al banco con tiroteo en una calle de Los Ángeles es "la escena de acción más impactante de los últimos años" según reflejó el USA Today en sus páginas. Mientras la angustia de ese momento me embarga, soy capaz de discernir que, en realidad, esta no es una película de enfrentamientos entre buenos y malos, entre policías y ladrones al uso, sino entre dos formas de entender la supervivencia a uno y a otro lado de la ley. Los perseguidos no son una banda de asesinos, tienen sus principios ético-profesionales y, especialmente, una vida familiar que les aguarda. Mientras tanto, el perseguidor se halla sumido en una profunda crisis personal que no se merece y que acrecentará su ansia por imponerse frente a la deshonra y la indignidad.

El gran acierto de esta película estriba en mi opinión en el cuidado tratamiento que hace Mann de los personajes, creando seres de carne y hueso, con sus problemas y cuitas personales, pese a ser hombres de acción, no meras marionetas que se mueven por la pantalla sin más. Aunque nos hallemos ante un Thriller, no todo es explosiones y pirotecnia. Mann se preocupa por crear una historia fuerte y unos caracteres bien dibujados, al estilo de los años 70, y algo que ha puesto en práctica en otras películas ya mencionadas. Pese a que seamos testigos a lo largo de su metraje de algunas escenas explosivas, como el vibrante asalto al banco o la persecución final, los momentos más memorables creo que se hallan en su parte más intimista. El primer encuentro en una cafetería entre Vincent y Neil representa claramente el espíritu del filme.

Nos hallamos ante dos personas abnegadas y metódicas en lo suyo, que se respetan, pero que no dudarán en matarse si uno se interpone en el camino del otro. Otro exponente es el espléndido final en el aeropuerto, con un emocionante último plano, que cala en el corazón de uno. Aunque no todo son flores para Mann, pues se le puede reprochar cierta dejadez en algunos asuntos de la cinta, como la subtrama de la hijastra de Vincent (interpretada por una joven Natalie Portman), o la difícil relación entre el compinche de Neil y su mujer, expuestas pero no muy explotadas. Asimismo se podría haber cortado metraje en ciertas ocasiones, en situaciones que poco aportan pero que pueden desvirtuar el resultado final, pero de todas maneras al final el filme sale airoso de esas dificultades y comete su objetivo: acaparar la atención del público.

Michael Mann dirige su mejor película; una grandiosa entrega de acción y drama, con momentos más que logrados, realmente tan dramáticos como espectaculares y una tensión y un sentido del nervio y de la incertidumbre que se mantiene en toda su duración, que en ningún momento se nota. Al Pacino y Robert De Niro protagonizan uno de los duelos interpretativos más interesantes y recordados del cine, manteniéndose a raya el uno al otro (interpretativamente hablando) durante todo el metraje, un filme de todas maneras recomendado.

“Atractiva y notable cinta muy lograda, con un conseguido duelo de actores"

martes, 29 de septiembre de 2009

Abre Los Ojos

Director: Alejandro Amenábar
Año: 1997 País: España Género: Drama/Thriller Puntaje: 09/10
Interpretes: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Fele Martínez, Najwa Nimri y Tristán Ulloa

Una fantástica película que juega con la realidad y los sueños, segundo largometraje del prometedor Alejandro Amenábar, la historia se centra en César (Eduardo Noriega) es un atractivo y apuesto joven que ha heredado una gran fortuna de sus padres. Vive en una lujosa casa de su propiedad en la que organiza lujosas fiestas. Una noche su amigo Pelayo (Fele Martínez) le presenta a su bella amiga Sofía (Penélope Cruz), pero su anterior amante, Nuria (Najwa Nimri), siente celos de ella. Al día siguiente intenta suicidarse junto a César en su coche. Cuando César se despierta en el hospital, su rostro se encuentra horriblemente desfigurado. Desde ese momento vivirá en una intensa pesadilla de la que querrá escapar.

Sobre la base casi de ciencia ficción de la criogenización (método aproximadamente científico que consiste en congelar a los seres humanos tras su muerte, para conservarlos poco menos que en formol hasta que se puedan resucitar y curar su mal), Amenábar imagina qué ocurriría si al susodicho cadáver exquisito le introdujeran el sueño de una vida aparente, y qué pasaría si ese sueño terminara siendo una pesadilla, una nueva versión de “Dorian Gray” en el que tenemos al guapo que quiere perpetuarse eternamente joven y bello, y el lugar del Diablo lo toma, muy apropiadamente, una anónima corporación empresarial sin rostro, más allá de los empleados que la representan, y hasta firman un contrato y todo... Aparte de esa visión sobre la inmortalidad y su precio, hay un thriller percutante, con la esquizofrenia del protagonista con las dos mujeres de su vida, una en sentido positivo y otra en negativo; hay, también, una reflexión sobre la belleza y cómo cambia la percepción del otro cuando esa hermosura desaparece. Pero, sobre todo, hay una elegancia visual, una limpidez icónica, una creatividad artística, que confirman el gusto.

La trama de la película mantiene una intriga que se mueve entre personajes confusos, aparentes desórdenes en el tiempo y/o la realidad, y una atmósfera inquietante. A pesar de la importancia del desenlace en este tipo de filmes (bien resuelto en este caso, a mi parecer), lo mejor que se desprende del conjunto de las escenas es esa atmósfera oscura, misteriosa, rica en matices, que alcanza momentos brillantes gracias al rico juego visual propiciado por el manejo de la luz y la cámara, y las sugerentes imágenes, capaces de transmitir multitud de emociones y pensamientos sin necesidad de grandes aspavientos (me quedo con la escena nocturna en la discoteca). Así, durante su visionado, pulularán por nuestra mente pensamientos y elucubraciones en torno a la importancia que da la sociedad actual a la imagen física y la estética, a la vez que nos hace preguntarnos cuánto de eso nos ha calado a nosotros mismos. También, sobre el precio que seríamos capaces de pagar por cambiar nuestra vida o, al contrario, por mantenerla como nos gusta.

Con este filme Alejandro Amenábar demostró al mundo su talento a la hora de escribir, musicalizar y dirigir un filme muy bien pergeñado desde la historia misma. Sin dudas alguna que esta película sirvió de base para muchas otras que posteriormente fueron muy populares, sobre todo por ser de ese tipo de películas donde una vuelta de tuerca cambia en 180º las vicisitudes y el contenido de lo que se está visionando. Cinta que durante el primer visionado seguramente generará confusión dada las intrincadas alternativas que va desarrollando, no obstante cuando se presentan todos los giros narrativos que dan sentido a las circunstancias, las piezas del rompecabezas encuentran la posición justa y a partir de allí es donde empezamos a valorar la originalidad y calidad narrativa de esta cinta que mezcla el drama, el romanticismo, la intriga y por qué no la ficción.

Sin dudas que el valor agregado de este filme viene de la mano del factor sorpresa, el cual es imprevisible y satisface dando sentido al relato una vez que el Amenábar lo expone ya en el final del filme, por ello recomiendo ir prestando atención y no desalentarse por la enmarañada narración que pareciera no tener ni pies ni cabeza, ya que el desenlace del filme le otorga la significatividad necesaria como para terminar encomiando la astucia y originalidad de este filme. Si bien el atractivo principal del filme es su factor sorpresa, el cual es ávidamente esperado para poder ir acomodando las ideas que del argumento van surgiendo, también la cinta es rica en conceptos. Así, la película abordará temáticas tales como la cultura de la belleza física, el rechazo hacia lo estéticamente desagradable, los celos, la obsesión y el anhelo del ser humano por la tan ansiada inmortalidad. Pareciera que poco tienen que ver estos tópicos, no obstante esta obra sabe combinar muy bien dichos conceptos para dejar como resultado una cinta intrigante y reflexiva en sus variantes.

El filme posee apenas discretas actuaciones, de las que puedo destacar la interpretación de Eduardo Noriega quien brinda un protagónico convincente (ojo, nada del otro mundo), bien secundado por Chete Lera como el psiquiatra que trata de traer luces y claridad ante tanto caos. Además debo decir que me ha gustado bastante (a parte del guión) la banda sonora con dejos de pesimismo y aflicción que envuelven las enredadas circunstancias que dan vida el filme. Si quisieran podrian comparlo con su remake estadounidense "Vanilla Sky", con Tom Cruise en el papel principal, seguro que se quedarian con la original. En fin, "Abre Los Ojos" es una cinta enmarañada y descohesionada, con saltos tempo-espaciales, donde la realidad se mezcla con lo onírico casi al límite de la paranoia. Situaciones bastantes complejas pero que son resueltas a la perfección gracias a una conclusión narrativa bien a la altura de las circunstancias.

“Una película en donde se entremezcla la realidad y la ficción”

sábado, 26 de septiembre de 2009

La Vida Es Bella

Director: Roberto Benigni
Año: 1998 País: Italia Género: Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes, Giustino Durano y Horst Buchholz

Debo confesarles que es una de las más tiernas y dramáticas que he visto, la historia se traslada en Italia, unos años antes de que comience la Segunda Guerra Mundial, en donde un hombre llamado Guido (Roberto Benigni) llega a un pequeño pueblo de la Toscana con la intención de abrir una librería. Allí conocerá a Dora (Nicoletta Braschi), la prometida del fascista Ferruccio, con la que conseguirá casarse y tener un hijo. Con la llegada de la guerra los tres serán internados en un campo de concentración donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego.

"La vida es bella", posiblemente sea el más hermoso canto a la vida y al optimismo, que haya hecho la industria del cine jamás. Roberto Benigni logra crear una película, donde los momentos de comedia y de drama, se suceden con una gran inteligencia y sobre todo, con una maestría fuera de toda duda. La historia es desenfadada, tierna, pero al mismo tiempo posee una gran profundidad y desde una óptica positiva, el italiano recrea lo que significó el holocausto nazi. Todo ello, impregnado con su peculiar estilo y su manera tan personal, de entender el cine y los aspectos de la vida. Hay algunas películas que además de ser buenas, te aportan algo nuevo o te dan un punto de vista distinto de las cosas. Esta es una de ellas. Te hace reflexionar. Si bien sabíamos que la vida es mejor o peor dependiendo de cómo afrontemos las situaciones, y de cómo encajemos los golpes, aquí se muestra de una manera convincente y a la vez imaginativa. Y eso es precisamente lo más destacable que ofrece. La imaginación. De todos modos hay que reconocer que un personaje como el protagonista resulta inimaginable en la vida real. Pero para eso está el cine, ¿no?

La manera en que la fantasía y la magia impregnan la vida cotidiana, primero en un pueblo de la Toscana, y después en un campo de concentración nazi; la manera en que un hombre dotado de una desbordante imaginación consigue llenar su vida y la de sus seres amados de pura felicidad, amor, esperanza; la asombrosa manera en que logra proteger a su familia de la terrible amenaza que se cierne sobre ellos. Esta es una película que nos habla de que la esperanza y la imaginación son el camino para remontar todas las desdichas. Nos anima a no perder la sonrisa, a apurar la vida al máximo, a AMAR sin restricciones, a recurrir a la magia de un gesto o un detalle que sirva para hacer feliz a alguien. Es un canto a la superación, a la capacidad de resistir el miedo con la mejor cara para dar fuerzas y esperanzas a nuestros seres amados cuando están en peligro. Y también una oda a la paz, haciéndonos ver, con su tierna ingenuidad, el absurdo de las guerras y de los odios y de las ideologías que atentan contra la integridad humana. Se nos muestra que los milagros se pueden hacer realidad si tenemos la fe suficiente, si el amor es lo bastante fuerte.

En el país del tío Sam muchos la criticaron porque era una comedia ambientada en la brutalidad de la II Guerra Mundial y concretamente en los campos de concentración, pero no se dieron cuenta de que en realidad Benigni nos cuenta dos historias distintas pero con unos mismos personajes. La primera se situa años antes de la guerra y es simplemente una comedia romántica donde vemos como Guido hace mil peripecias para conquistar el corazón de su princesa. La segunda parte de la fábula es donde entra el juego la crueldad de la guerra, y ahora en lugar de reir lloramos, lloramos no por ver hasta que punto llega la maldad de los nazis, lloramos por ver hasta que punto llega el amor de un padre por su hijo, nos emocionamos cuando Guido hace sus mil peripecias pero ahora por proteger a Josué. Así, sin escenas violentas, Benigni nos adentra en su cuento con la ayuda de la magnífica edición de Nicola Piovani y con una fotografía que crea perfectamente la atmósfera de miedo e ilusión que se convierte en el fondo de ésta bellísima historia de amor.

Hay escenas geniales, planos enternecedores, momentos en los que aparecerán sonrisas y otros, donde incluso se escapará alguna lágrima. Además, la banda sonora es magnífica y las interpretaciones de los actores, increíbles. En definitiva, todo es maravilloso en "La vida es bella" y se trata de una película, que con el paso del tiempo adquirirá el carácter de clásico y que no dejará indiferente a nadie. Así que pocas veces, tantos premios fueron tan merecidos en una obra, donde por encima de todo reina el amor y eso, cuando se está rodeado de tanta barbarie, tiene sin duda mucho mérito. Esta es sin lugar a dudas la obra maestra particular del irregular Roberto Benigni. En aquel año 1998, todo el mundo quedó estremecido ante ésta tierna historia, esta bella fábula contemporánea que nos hizo sonreír y soltar lágrimas a partes iguales.

Hermosísima historia "chaplinesca" que conquistó el corazón de medio mundo. La ternura, la sonrisa y la tragedia se entremezclan, como hacía muchos años que no se había visto en una película imprescindible de los noventa. El mayor éxito internacional del cine italiano desde la época dorada de Fellini, nmultipremida, formidables críticas y una excelente taquilla son algunos de los datos de esta fábula sobre el escapismo de la imaginación en los tiempos del horror nazi. Si todavía no la ha disfrutado véala cuanto antes: reirá y llorará como todos.

"Bella y conmovedora"

jueves, 24 de septiembre de 2009

Con Ánimo de Amar

Director: Wong Kar-Wai
Año: 2000 País: China Género: Romántico/Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Tony Leung, Maggie Cheung, Rebecca Pan, Liu Chum y Siu Ping-Lam

Sigo repasando la filmografía de Wong Kar-Wai, esta vez le toca “Con Ánimo de Amar”, que para mi es la mejor cinta del director chino, la trama se centra en Sr. Chow (Tony Leung). El redactor jefe de un diario local, él y su mujer se mudan a un inmueble habitado principalmente por la comunidad de Shanghai. Chow conoce a Li-zhen (Maggie Cheung), una joven que acaba de instalarse también en el edificio junto con su esposo. Ella es secretaria en una firma de exportación y su marido es representante de una empresa japonesa para la que continuamente está en viaje de negocios. Como su propia mujer se encuentra también a menudo fuera, Chow pasa cada vez más tiempo en compañía de Li-zhen. Quedan a menudo con sus caseros para jugar al mahjong o hablar de las últimas noticias. Chow y Li-zhen se hacen buenos amigos. Un día, deberán enfrentarse a los hechos: sus respectivos cónyuges están teniendo una relación amorosa.

“Con Ánimo de Amar” supone una revisión estética y narrativa del melodrama clásico de tantas resonancias en las cinematografías vanguardistas, con el cine de la incomunicación de Antonioni como referente de cabecera. Ahondando en esta influencia, Wong presenta unas relaciones personales teatralizadas por sus personajes, temerosos de caer en el mismo pecado en que han caído sus respectivos y pérfidos cónyuges. Pretenden jugar a prohibirse la posibilidad de enamorarse porque quieren diferenciarse a toda costa de aquello que ellos mismos han sufrido, de aquello que los ha hecho como son. En realidad, enamorarse les supone, por culpa de una férrea y aleatoria santificación de unas determinadas convicciones sociales, lo contrario de lo que "debe ser" el amor en cualquier sociedad desarrollada, enamorarse les conduce inexorablemente hacia la desaprobación social, hacia la separación. Kar-wai confía en que el poder de sugestión que tienen sus imágenes ilumine la imaginación del espectador para que éste reconstruya la película a su gusto y sepa montar el film que más se ajuste a su mentalidad. El director chino si encuentra un espectador activo, propone una película fascinante.

Wong Kar-wai, director de “Ángeles Caídos”, cambia de registro visual, abandona su estética habitual de cámara al hombro y se alinea con el montaje vivo basado en planos fijos en el que casi siempre predomina la verticalidad, ofreciendo una estilización que casa perfectamente con una dirección artística y vestuario tan puntillosos como lo habrían sido bajo las batutas maestras de estetas como Ophüls o Sternberg. Kar-wai aprovecha la figura de su protagonista, juega con la fragmentación metódica del tiempo por medio de un recurso tan rara vez empleado como es ese vestuario. El director privilegia la estética sobre una trama que voluntariamente nunca queda resuelta. Wong Kar-wai acuerda el trato de sus personajes con maquillajes premeditadamente falsos y exagerados, con peinados fuera de época en su propia época, con luces deliberadamente embellecedoras e imposibles, con un encuadre siempre desde el ángulo preciso y perfecto para destacar la belleza y el poder de la actuación de Maggie Cheung, uno de los grandes valores de la interpretación contemporánea, con las cámaras lentas y una música que se reitera para señalar el estado de ánimo de unos personajes prendidos por los sentimientos que inspira el título original.

La historia, que ni así podríamos llamarla, es de una sencillez abrumadora, y con sencillez se nos narra, pero eso sí, con una sensualidad barroca increíble. “con Ánimo de Amar” se vivencia y siente de forma integral, con todos los sentidos. Se nos muestran un par de tobillos, y nos llega un mundo entero; se nos presentan dos personas en una habitación, y ese universo tiene la complejidad que no alcanzan filmografías enteras. La fijación de desenvolver a los personajes siempre en el encierro es despiadada, en cargadas habitaciones, en asfixiantes pasillos, en insidiosos planos, todo, hasta la lluvia, se alía para maltratar la estable paz de espíritu de los protagonistas. Porque no sabemos a ciencia cierta que es lo que hay tan fuerte como para contrarrestar la imperiosa inclinación de la pareja, como para levantar tan sólido muro entre ambos, que en el momento de mayor acercamiento, íntimo y cómplice, la distancia es sideral. Y tampoco tiene Wong Kar-Wai piedad de mí, que con desespero intento desentrañar el mundo interno de los protagonistas, lo ignoto en el corazón de los personajes, el secreto confiado a las ruinas, porque estas son un reflejo de mi mismo, de la historia que me acaban de insinuar. Algunas relaciones se diluyen como el humo que a veces inunda la pantalla, otras perviven y maduran como las ruinas honradas con nuestros secretos. El más mínimo detalle y elemento de esta película se dedica a dotar de vida y alma a los personajes, y cualquier gesto, mirada, insinuación, inflama los sentimientos, los suyos y los nuestros, estremeciendo todo.

La actuación de Maggie Cheung (una diosa oriental en el cenit de su interpretación) es formidable, la cadencia de sus movimientos acentuados por las insistentes cámaras lentas y el cambio constante de vestidos (hasta 19 distintos) absorbe nuestra ferviente mirada, por otro lado Tony Leung no se queda atrás (mejor actor en Cannes 2000 por este filme) ambos se complementan a la perfección y entregan memorables momentos de pura sensualidad. Un punto aparte es la música (aquí se revela también otro de los puntos altos del director afincado en Honk Kong) el tema recurrente (Yumeji’s theme) que pertenece a Shigeru Umebayashi, el tema marca los encuentros de Chow y Chan que parecen danzar por escaleras y pasillos buscando encontrarse y tocarse sin lograrlo plenamente. Así mismo son significativas las canciones de Nat “King” Cole (Aquellos ojos verdes, Quizás, quizás, quizás) que como las volutas de humo de los infinitos cigarros de Chow, van y vienen entrelazándose con la historia, las letras de las canciones parecen decir aquello que los protagonistas no pueden expresar.

En conclusión Wong Kar-Wai nos acaricia el alma con esta bella, dolorosa e intimista historia de dos seres que se lamen mutuamente sus lacerantes heridas amorosas. "Con Animo de Amar" parte de un contenido argumental mínimo que en lugar de resultar contraproducente evidencia la gesta que constituye construir un auténtico poema con tan primarios mimbres. Todo o casi todo en esta película raya la perfección. Fotograma y música se funden regalándonos secuencias absolutamente memorables. Atención también al turbador y envolvente erotismo de Maggie Cheung y a la honda y melancólica mirada de Tony Leung. Sublimes. Especialmente indicada para todo espíritu sensible y para todo aquel que no tenga el corazón de piedra. Sencillamente la historia de amor más bella que he visto en la pantalla grande.

“Maravillosa, la historia de amor más triste del mundo"

martes, 22 de septiembre de 2009

Río Místico

Director: Clint Eastwood
Año: 2003 País: EE.UU Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne, Marcia Gay Harden y Laura Linney

En este blog hemos analizado varias películas de Eastwood, pero nos faltaba una de sus películas más oscuras, “Río Místico”. Cuando Jimmy Markum (Sean Penn), Dave Boyle (Tim Robbins) y Sean Devine (Kevin Bacon) eran unos niños que crecían juntos en un peligroso distrito de Boston, los tres pasaban los días jugando al béisbol en la calle. No sucedía nada importante en su barrio. Hasta que Dave se vio obligado a tomar un rumbo que cambiaría las vidas de todos ellos para siempre. Veinticinco años más tarde, los tres se vuelven a encontrar por otro acontecimiento de gran trascendencia, el asesinato de Katie Markum, la hija de 19 años de Jimmy. A Sean, que se ha hecho policía, le asignan desenredar este crimen aparentemente sin sentido y junto a su compañero (Laurence Fishburne) también deberán estar atentos a las acciones que realice Jimmy, que busca justicia por sus propias manos.

Aunque a primera vista "Río Místico" podría parecer un drama criminal que trata de resolver un homicidio, en realidad se trata de un estudio de personalidades, que emplea los procedimientos policíacos como marco para retratar los vaivenes emocionales de los protagonistas. Cada uno de ellos carga con diversas presiones, preocupaciones y culpas, y la investigación funciona como catalizador para llevar las cosas a un explosivo punto, en el que la amistad tendrá que dejar paso a la lealtad familiar y al supuesto brazo de la ley. La película se centra en las emociones de los personajes. Tal vez algunos de ellos parecen superficiales o irrelevantes (como el policía interpretado por Laurence Fishburne) pero aunque no influyan mucho en la trama, sirven para dar mayor textura y profundidad a la historia.

Esta excelente película ofrece, como pocas veces en el cine de los últimos tiempos, una historia en la que el thriller y el drama su funden asombrosamente ante un espectador que queda atrapado tanto por la evolución de los personajes como por la intriga del relato. Escasas son las ocasiones en las que un thriller americano se acompaña de una compleja tragedia que escarba profundo en traumas, justicias y sentidos de la vida. "Río Místico" es, entre otras muchas cosas, una película que nos habla principalmente de la pérdida de la inocencia y de la imposibilidad de evitar al destino, de cómo un hecho violento acaecido veinte años atrás marca indeleblemente las vidas de tres personajes y de aquellos que les rodean hasta tal punto que pese al tiempo transcurrido y el deseo por parte de todos ellos de continuar con sus vidas, la fatalidad alcanza de nuevo con su larga mano las vidas de todos y, como en una tragedia griega contemporánea, vuelve a unir sus destinos en una cruel historia de violencia y sufrimiento.

Lo destacado de este film es su ritmo, sus actuaciones y sobre todo la magnífica dirección por parte del veterano Clint Eastwood, pero además la historia, aunque a veces pareciera muy común la verdad no lo es, el conflicto que se crea en los personajes principales le da fuerza y emotividad a la trama, aunque el ritmo que utiliza Eastwood en la mayoría de sus cintas pareciera lento aquí lo ayuda a crear la tensión y atrapa la atención del espectador gracias al desenvolvimiento. Eastwood, quien ya ha mostrado su capacidad como director en filmes como “Los Imperdonables” y “Un Mundo Perfecto”, nos demuestra que su criticado estilo, lento y apacible, puede tornarse doloroso y angustiante en una trama donde los silencios generan mucha más expectación que la música misma y donde las actuaciones se transforman en verdaderas sensaciones de personas vivas. El trabajo de Eastwood como director no sólo se aprecia en la excelente composición de la cinta, además de que también funge como el compositor de la partitura musical la cual es magnifica. Sólo queda confirmar que, en conjunto, Eastwood y su insuperable reparto dan una lección de cine oscuro, sórdido, apasionante.

El pesimismo que invade toda la película es tal que resulta inevitable no hacer una lectura de "Río Místico" como certera imagen de una sociedad que, como hacen los personajes de la película, esconde y entierra sus pecados donde nadie pueda verlos, con las terribles consecuencias que ello conlleva. Una sociedad carcomida por la violencia que sin duda ha ayudado a construirla, una violencia que no agota sus efectos en los hechos puntuales que suceden en su momento sino que ex-tiende sus ramificaciones a lo largo del espacio y el tiempo, atrapando por igual en su espesa e inevitable telaraña tanto a los que ejercen esa violencia como a los que son víctimas de ella. Esa metáfora cobra toda su fuerza en la secuencia final de la película, ambientada con certera precisión en las celebraciones del cuatro de julio, que conmemora los orígenes de la nación y que reúne a todos los protagonistas de la película en una contundente y escalofriante consecuencia que va desde el silencio cómplice que oculta que siempre quedan cosas pendientes de resolver y sacar a la luz, al aislamiento y soledad de uno de los personajes contrapuesto a la reafirmación del apoyo familiar como manera de encubrir los hechos y evitar que el cáncer salga a la luz y, sobre todo, el rostro de un niño tan perdido en medio de esas celebraciones y con un futuro tan incierto como el que se abría ante esos tres personajes veinte años atrás.

El buen desempeño que logran los actores son realmente aprobables Sean Penn, Kevin Bacon y Tim Robbins, por si esto fuera poco los actores de reparto también brillan con sus actuaciones, tal es el caso de Marcia Gay Harden y de Laura Linney. No hay que olvidar que por este filme Sean Penn y Tim Robbins también fueron ganadores del oscar a mejor actor y actor de reparto respectivamente, sus actuaciones son soberbias en ambos casos. En conclusión es una de las mejores producciones de esta década, que verdaderamente provocará la reflexión, la desesperación y ansiedad en los espectadores, mostrándonos que no todo es como aparenta y que aun quedan directores y actores que pueden hacer una película tan digna e inteligente como esta.

"Tan inquietante que hipnotiza"

domingo, 20 de septiembre de 2009

Tesis

Director: Alejandro Amenábar
Año: 1996 País: España Género: Thriller Puntaje: 10/10
Interpretes: Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega, Nieves Herranz y Rosa Campillo

Genial opera prima del español Alejandro Amenábar, la película cuenta la historia de Ángela (Ana Torren), una estudiante de Imagen que esta preparando una tesis sobre la violencia audiovisual. Como complemento a su trabajo, su director de tesis se compromete a buscar en la videoteca de la facultad material para ella, pero al día siguiente aparece asesinado en la filmoteca. Ángela conoce a Chema (Fele Martínez), un compañero experto en cine gore y pornográfico, y a Bosco, un extraño chico, amigo íntimo de una joven asesinada en una “snuff movie” (grabaciones de asesinatos reales).

La primera película de uno de los directores más audaces y precoces del cine español. El director y productor José Luis Cuerda, confió en Alejandro Amenábar e hizo posible uno de los últimos fenómenos del renovado cine español. Es un thriller apasionante, en el que la perversión y el suspense cautivan al espectador mediante una atmósfera agobiante. Una película que sitúa una trama policíaca en un ambiente juvenil. Fue un film que sorprendió bastante en su momento, pero que con el paso del tiempo ha perdido algo de gancho. Rodada con un escasísimo presupuesto, Amenábar logra crear una magnífica película de suspense con referencias a Hitchcock y en algunas escenas a algunos de los clásicos de terror.

Amenábar juega con nuestro morbo de manera sutil, sugiriendo el horror pero no mostrándolo directamente; un recurso magistral, demostrando mucha profundidad psicológica y una gran capacidad para agitar nuestros más hondos temores, sin que apenas presenciemos escenas verdaderamente desagradables. Generalmente las películas de terror no me suelen gustar, pero este género de puro terror psicológico nos llega y nos toca por ahí dentro emociones que no nos agrada sacar a la luz.

El final es uno de los más inquietantes que jamás he visto en una película. Y todo sin que aparezcan imágenes truculentas. Se utilizan sobre todo recursos auditivos, se busca agudizar otros sentidos, y creo que el resultado es mucho más escalofriante que si se hubieran mostrado directamente las escenas fuertes. El mensaje es contundente, nos quedamos con una sensación de incomodidad y puede que con la conciencia no demasiado tranquila.

La intriga está organizada sobre las contradicciones que el relato va desvelando entre la apariencia y la realidad. Pistas falsas, cambio de orientación en las sospechas. El argumento le puede al tema. Hay que averiguar quién es el villano. El personaje de Ana Torrent muestra la obsesión por la mirada en el universo audiovisual contemporáneo. El personaje de Fele Martínez es un apunte sobre la fascinación juvenil por la violencia como espectáculo de masas. La reflexión final es que el espectador del film vea confrontado con su actitud hacia la exhibición impúdica del dolor como espectáculo social.

El ritmo de la película es de un thriller muy bien conseguido: el trío de protagonistas no puede ser mejor con el guapo seductor, el amante de la violencia ajena, y la bella y misteriosa muchacha que quiere estudiar lo que en verdad le tiene loca: la atracción y el rechazo por la violencia, incluida o sobre todo, la que a lo mejor, quizás, tal vez, le gustaría padecer...completamente imperdible.

“Intrigante cinta que crea tensión y atención al espectador”