lunes, 9 de noviembre de 2009

Dune

Director: David Lynch
Año: 1984 País: EE.UU. Género: Ciencia Ficción Puntaje: 07/10
Interpretes: Kyle MacLachlan, Sting, Francesca Annis, Jürgen Prochnow, Brad Dourif, José Ferrer y Kenneth McMillan

Un filme de culto de uno de los directores más vanguardistas de la actualidad, me refiero a David Lynch, Año 10191. En el planeta desértico Arrakis, también conocido como Dune, se produce una especia vital que es una fuente muy importante para la cofradía de navegantes bajo la administración del emperador Padishah Shaddam IV (Jose Ferrer). La reverenda madre Ramallo (Silvana Mangano) predice que un Mesías ha de llegar trayendo la guerra santa, el Jihad, para la purificación de todo el Universo. En el remoto planeta Caladan, Lady Jessica (Francesca Annis), en contra de los deseos de su hermandad, concibe a un hijo llamado Paul (Kyle MacLachlan), que llegara a convertirse en el Mesías de la mencionada profecía, iniciando así una guerra con la ayuda del pueblo de los Fremen contra sus salvajes opresores, los Harkonnen, que han ocupado previamente todo el planeta Arrakis.

Extraordinaria película de culto basada en la novela del mismo título de Frank Herbert, escritor que con esta obra tuvo el privilegio de ganar los premios Hugo y Nébula en el año 1966 y consagrarse como uno de los más importantes escritores del género de ciencia-ficción. El gran David Lynch, tras su éxito con “El Hombre Elefante” (1980), fue el máximo responsable de dirigir esta magna y extensa obra que el mismo se encargo de adaptar con rigor a la pantalla, manejando un generoso presupuesto y un impresionante despliegue de medios técnicos y artísticos. En su momento la película fue, por desgracia, injustamente maltratada por la critica especializada más conservadora, y destrozada durante su posterior edición por su productores Dino de Laurentiis y su hija Raffaela, ya que inicialmente se había rodado un total de ocho horas de metraje que en su primer montaje fue reducido a cinco y posteriormente a los ciento treinta y siete minutos en su definitiva versión.

Lynch renegó de ella, tanto en su versión original como posteriormente en una extendida de ciento setenta y siete minutos que Dino de Laurentiis intento venderla como serie en un primer pase en la televisión norteamericana que no ayudó en absoluto a compensar el fracaso comercial del filme en todo el mundo. El propio Lynch, al no poder realizar el montaje tal y como él lo hubiese deseado, intentó que su nombre no figurara en los títulos de crédito en su versión extendida, queriendo aparecer con los seudónimos de “Alan Smithee” en la dirección y “Judas Booth” en el guión. Este último apelativo viene a cuenta de que Judas fue el hombre que traiciono a Cristo durante su última cena con sus apóstoles y Booth era el nombre de John Wilkes Boothe, el asesino del presidente Abrahan Lincoln el 14 de Abril de 1865.

Todos estos inconvenientes no sólo perjudicaron seriamente la carrera comercial de la película, lo cual no impidió que acabara por convertirse en título de culto con el paso de los años y en la actualidad admirada tanto por los fans del libro como por todos (o casi) los aficionados al género de la ciencia-ficción en general. A decir verdad en mi más sincera opinión se echa en falta que algún día el propio Lynch pudiese hacer su propia “versión del director” siempre y cuando pusiese interés en ello y los derechos del filme pasaran a manos de otra persona más competente e interesada en recuperar esta deslumbrante obra maestra ya que, personalmente, soy de la misma opinión de Lynch en querer rescatar y exhibir todo el metraje rodado.

De esta superproducción de claras tendencias religiosas inspirada en los textos del Corán cabe destacar por encima de todo su gran esplendor visual y narrativo, su elegante e innovador diseño de producción obra de Anthony Masters, los lujosos y ornamentados decorados de Giorgio Desideri y Jorge Sainz, la extraordinaria y brillante fotografía de gran colorido cromático de Freddie Francis, las detalladas maquetas y miniaturas de Emilio Ruiz del Rió y Aldo Puccini, los matte shorts de fondo de gran maestro Albert Whitlock, el variado vestuario de Bob Ringwood, la dirección artística de Benjamín Fernández, y las increíbles criaturas alienígenas creadas por el especialista Carlo Rambaldi.

También hay que expresar que el propio autor de la novela, Frank Herbert, estuvo presente durante la filmación dando su visto bueno a la fiel adaptación cinematográfica, dando un golpe de claqueta durante el primer día de rodaje para dar comienzo esta aventura fílmica que seguramente deleite a los fans del libro. En pocas palabras, “Dune” es una película arriesgada, una obra adulta y madura, cuyo visionado da mucho que decir y mostrar para aquellos que aprecian el arte y el talento por encima de las malas lenguas, y que merece ser recuperada como una de las grandes películas del género de ciencia-ficción.

“Una película de culto por excelencia”

sábado, 7 de noviembre de 2009

El Castillo de Cagliostro

Director: Hayao Miyazaki
Año: 1979 País: Japón Género: Animación/Acción Puntaje: 07/10
Productora: Tokyo Movie Shinsha

Con este post empiezo el estudio a la filmografía del gran director japonés Hayao Miyazaki. El experimentado ladrón Lupin III y su ayudante Jigen, roban una gran suma de dinero que resulta ser falsa. Deslumbrados por la calidad de las falsificaciones, deciden ir en busca del responsable de estos billetes, llegando al pequeñísimo país de Cagliostro, gobernado por un poderoso conde. Durante el camino se toparán con una misteriosa joven vestida de novia llamada Clarice, la cual huye desesperadamente en su automóvil de un grupo de hombres que la persiguen. Sin dudarlo, Lupin y su fiel compañero correrán a ayudarla, metiéndose de lleno en su más peligrosa aventura. Primera película del mejor animador japonés.

Esta película fue estrenada nada menos que en 1979, cuando por supuesto aún no existía el estudio Ghibli, pero Miyazaki ya andaba dando guerra con sus películas y ofreciendo su estilo particular de diseño de personajes y calidad técnica que hoy son la seña de identidad del estudio de creador de “Totoro”. Técnicamente la película es una delicia, y más teniendo en cuenta los años que tiene a sus espaldas. Parece mentira que estemos viendo una película de hace casi 30 años y no echemos en falta nada. Por supuesto hoy en día las películas de Miyazaki son visualmente más impactantes, pero a esta película no le falta nada, no le sobra nada, ha envejecido de forma más que envidiable. Desde luego viendo otros ejemplos de cine animado de esa época, el castillo de Cagliostro debió ser toda una delicia visual en su día, y casi podemos decir que sigue siéndolo.

Pero el punto fuerte de Miyazaki es la narración, lo que es capaz de contar, y sobretodo cómo nos lo cuenta haciendo que no nos aburramos ni un solo instante. Y menos aún tratándose de un film sobre Lupin III. Ya podrás imaginar que habrá persecuciones, acción, intriga, humor, paisajes fantásticos, personajes entrañables a más no poder (otra marca del maestro Miyazaki) y sobretodo mucha mucha diversión. Mención especial a la escena de la persecución en coches que hay nada más empezar la película. Exagerada, sí, pero deslumbrante. Es una pena que esta película no suela nombrarse cuando se habla de la filmografía de Miyazaki. Quizás no pertenecer a la era Ghibli o estar basada en un personaje no original le ha pasado factura (recordemos que Lupin III es un personaje del manga de Monkey Punch que a su vez está basado en el personaje de Arsene Lupin creado por el novelista Maurice Leblanc), pero creo que es uno de esos animes de los que es imposible no enamorarse, sinceramente.

Para aquellos que no están muy familiarizados con este personaje y su historia, Lupin III, es un personaje que al igual que su supuesto abuelo, representa a una fuerza del bien, pero que opera en el lado opuesto de la ley. Se caracteriza por ser mujeriego y un verdadero adicto a la aventura, aunque pese a esto, cae en el arquetipo del “ladrón honorable”, debido a que generalmente combate con criminales envueltos en crímenes bastante más graves que los que él comete, además de ayudar a aquellos que se encuentran en problemas. Pero Lupin III no está solo, lo acompañan Jigen, su más fiel compañero, que es un excelente tirador además de ser un fumador empedernido, Goemon Ishikawa XIII, supuesto descendiente del samurai renegado Ishikawa Goemon, una especie de Robin Hood que vivió entre 1558 y 1594 en Japón, tremendamente hábil con su espada, con la que es capaz de cortar cualquier cosa. Fujiko Mine, quien representa el interés amoroso de Lupin III, pese a que por lo general, rivalizan por algún determinado botín. Sin embargo, en algunas ocasiones hacen las paces para colaborar en busca de un fin común. Aparte de sus compañeros en el crimen, nos encontramos con el Inspector Zenigata, cuya única meta es atrapar a Lupin III. Pese a que podríamos pensar que son rivales, entre ellos existe una extraña relación de amistad y mutuo respeto.

“El castillo de Cagliostro” es un film hecho sin mayores pretensiones, entregando una historia simple y directa, que combina una serie de elementos en la trama, tales como momentos cómicos, acción, intriga, entre otros, que encajan a la perfección, proporcionándole a la película un ritmo bastante endemoniado. Sin embargo, contrario a lo que uno podría pensar, estamos frente a una cinta muy cercana a la obra maestra. La película cuenta con hermosas ilustraciones, que pese a que no presentan la misma cantidad de detalles de las últimas obras del director, tienen un encanto especial. Acá ya es posible ver los brillantemente dibujados paisajes, tan característicos en los filmes del director. La banda sonora por su parte, obra del compositor Yuji Ono, es un verdadero acierto, agregándole algo más de dinamismo a la película. Pero sin lugar a dudas, los personajes constituyen gran parte del atractivo del film. Desde Lupin hasta Zenigata, todos los personajes resultan bastante carismáticos, y al verlos en acción, resulta sencillo saber la razón de porqué tanto la serie animada como esta película cumplen con el beneplácito de los fans. Lo interesante, es que sin que necesariamente tengamos alguna familiaridad con el manga o la serie animada, resulta fácil enterarse de que tipo de relaciones existen entre los personajes, sin que estos hablen mucho al respecto. Por ejemplo, pese a lo poco y nada que sabemos de la historia entre Lupin y Zenigata, resulta obvio que su relación presenta más características de una amistad, que de una rivalidad a muerte. El único flashback explicativo, es el de cómo Lupin y la princesa de Cagliostro llegaron a conocerse. Esto demuestra la gran habilidad que posee Miyazaki al momento de construir los personajes, algo que se puede ver en cada una de sus obras.

El director realizó esta cinta con un escaso presupuesto y en solo cuatro meses de arduo trabajo. Teniendo esto en cuenta, podemos entender porqué hoy en día Hayao Miyazaki es considerado como el mejor director de animación de la historia. No por nada, el mismísimo Steven Spielberg ha dicho que esta obra presenta una de las mejores escenas de persecución en la historia del cine. La película fue bien recibida tanto por los fans como por la crítica, he incluso obtuvo la aprobación de Monkey Punch, cuya única queja fue que el Lupin de Miyazaki, era en extremo bondadoso, dejando un poco de lado su verdadera naturaleza. Esta película es sin duda una de las mejores películas animadas de la historia, y la primera de muchas obras maravillosamente realizadas, por este artesano de la animación llamado Hayao Miyazaki.

"Acción y romance en esplendida película animada"

jueves, 5 de noviembre de 2009

Escándalo

Director: Richard Eyre
Año: 2006 País: Inglaterra Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Judi Dench, Cate Blanchett, Bill Nighy, Andrew Simpson y Phil Davis

Un intenso duelo de actuaciones, Barbara (Judi Dench) es una despótica y solitaria profesora que gobierna su aula con mano de hierro en una ruinosa escuela pública secundaria situada en Londres. Vive sola, sin amigos ni confidentes, pero su mundo cambia cuando conoce a la nueva y atractiva profesora de arte de la escuela, Sheba Hart (Cate Blanchett). Sheba parece ser el alma gemela y la leal amiga que Barbara siempre ha estado buscando. Pero cuando descubre que Sheba mantiene una tórrida relación con uno de sus jóvenes alumnos (Andrew Simpson), su naciente relación da un ominoso giro. Entonces, cuando Barbara amenaza con revelar el terrible secreto de Sheba al esposo de ésta (Bill Nighy) y al mundo entero, los propios secretos y las siniestras obsesiones de Barbara salen a primer plano con estrépito, exponiendo los engaños que se ocultan en el núcleo de las vidas de las mujeres.

Normalmente siento desconfianza por películas que son descritas como "un duelo de actuaciones" o frases similares. Desde luego, es atractiva la noción de ver a dos buenos actores enfrascados en papeles antagónicos, pero con bastante frecuencia el resultado es falso, demasiado exagerado o simplemente poco creíble. Supongo que hace falta genuino talento (y no mera fama) para cumplir el potencial de una premisa así sin perder de vista la trama de la película y sin traicionar a los personajes con lucimiento personal de los intérpretes. De algún modo el director Richard Eyre y su excelente ensamble de actores lograron exactamente eso en "Escándalo".

Ciertamente sorprenden las actuaciones de Judi Dench y Cate Blanchett, pero no hay que olvidar al genial Bill Nighy como el afable esposo de Sheba. El trabajo de estos tres actores es fenomenal, al lograr transmitir emociones difíciles de manera sencilla. Y lo mejor de todo es que el guión de la película (basada en la novela de Zoë Heller) está casi uniformemente poblado por personajes de dudosa moral, ¡donde la maestra pederasta resulta ser la heroína con la que el público se identifica! La fuerza de la historia, los brillantes diálogos (y monólogos) y las perfectas actuaciones someten el criterio del espectador y lo absorben de tal modo que es imposible evaluar objetivamente a los personajes, eludiendo así simplistas juicios morales que bloquearían el febril drama. Realmente un excelente trabajo del guionista Patrick Marber y del director Richard Eyre.

En realidad, son muchos a destacar los riesgos transformados en logros, desde el tránsito entre drama y thriller en que a veces deambula la historia (algo que hay que agradecer no sólo a la espléndida planificación de Eyre, sino también a la envolvente banda sonora de Philip Glass), hasta unos ciertos toques de humor digamos que resbaladizo, sin duda no del gusto de todos (me refiero no sólo a algunos de los destructivos comentarios en off por parte del personaje de Dench, sino también a la desesperada insistencia por parte del de Blanchett en dar sentido a su escarceo amoroso con un torpe “es un chico muy maduro”). Las magistrales interpretaciones y la banda sonora convierten la cinta en una película que gustará a un público adulto aficionado a los dramas extremos e intimistas.

No obstante, el mayor logro de todos tal vez sea haber renunciado a hacer de la historia un cliché, un telefilm de sobremesa de fácil digestión con buenos y malos inequívocamente definidos... pese a que, desgraciadamente, en el tercio final se carguen las tintas hacia una cierta polarización bastante retrógrada que, a buen seguro, y con los tiempos que corren. Así y todo, y dado que la decaída final no logra empañar por completo las bondades de una cinta por lo demás bastante sólida, aún podemos aplaudir la voluntad de presentarnos frontalmente los claroscuros de dos personajes tan cuestionables como dignos de compasión. Algo que, como en las mejores historias, las más estimulantes, las más auténticas, hace que el posicionamiento inmediato del espectador por uno u otro sea una labor no sólo innecesaria, sino seguramente imposible.

Desafortunadamente el sórdido tema podría sugerir una historia barata y amarillista, pero el sustancioso examen de una relación enfermiza generada por la soledad, trasciende esa percepción y convierte a "Escándalo" en un hipnótico drama aderezado con perturbador suspense, dinámica dirección y, claro, el perfecto trabajo de dos actrices en pleno control de su oficio, pero quisiera resaltar aún más a Cate Blanchet, su papel es dificilísimo, si no lo hubiese hecho bien odiaríamos a su personaje, pero su presencia es magistral y con esto constata que es una de las mejores actrices de la actualidad.

“Una película hecha con una perversidad deliciosa”

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Y Llegamos al Post 100 !


Nunca pensé cuando cree el blog llegar al post 100, pero creo que se hizo realidad, gracias a todos nuestro lectores por seguirnos y seguir navegando junto a nosotros en el séptimo arte, este humilde blog no hubiera prosperado por la incorporación de Mabel, una chica con mucho talento y muy apasionada al cine.


Mabel y yo tenemos muchas sorpresas para ustedes en esta nueva etapa que viene, pues repasaremos las filmografías de grandes directores como Hayao Miyazaki, Roman Polanski, Giuseppe Tornatore, Michael Haneke, Ang Lee y M. Night Shyamalan, además estamos preparado un gran proyecto como es la creación de la Revista CINE TOTAL, que se enteraran más de ella a su debido momento.


También vamos actualizar nuestros posts antiguos, pero de una manera más profunda. Solo queda decirles a todos muchas gracias por leernos y ya saben recomiéndennos, ya que sin ustedes no somos nada, hasta luego y buena suerte.


lunes, 2 de noviembre de 2009

El Bebé de Rosemary

Director: Roman Polanski
Año: 1968 País: EE.UU. Género: Terror/Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Mia Farrow, John Cassavetes, Ruth Gordon, Ralph Bellamy, Sydney Blackmer y Maurice Evans

Con este post comienzo el estudio a la filmografía del gran director Roman Polanski y como no empezar con una de sus grandes películas “El Bebé de Rosemary”, la trama de la película se centra en los Woodhouse un matrimonio que se muda a un edificio frente al Central Park en Nueva York, una casa que según un amigo está maldita. Allí los reciben Minnie y Roman Castevet, una singular pareja de ancianos, que los colman de atenciones. Ante la perspectiva de un buen futuro, los Woodhouse se plantean tener un hijo, y Rosemary (Mia Farrow) queda embaraza, aunque todo lo que recuerda es haber hecho el amor con una extraña criatura que le ha dejado todo el cuerpo lleno de marcas. Con el paso del tiempo, Rosemary comienza a sospechar que algo extraño ocurre con su embarazo.

Segunda película americana de Roman Polanski y quizás el mayor éxito de su filmografía, con una evolución considerable en sus formas, pero conservando sus gustos por los personajes límite en situaciones angustiosas. Una película clave en el género de terror, basado en la novela homónima de Ira Levin y producida por William Castle, destacada por el agudo retrato psicológico de su personaje central, atrapado en un ambiente obsesivo y amenazador y sobre todo, porque la sensación de terror y suspense recae en la creación atmosférica más que en las andanzas del psicópata o demonio de turno y el empleo de efectos especiales. Sorprende el tratamiento de la trama, sin artificios ni trampas, Polanski mantiene a la expectativa al espectador en la inmersión de la creciente paranoia de su protagonista, exponiendo de manera magistral un asunto narrado con pausado pero intenso pulso, sin subrayados ni aceleramientos bruscos.

Despliega una enigmática definición de sus extraños personajes en un escenario aparentemente dominado por la cotidianeidad urbana, que va creciendo en su mecanismo de horror y desesperación, culmina con un final acunado por una hipnótica nana de naturaleza espectral. Con unos recursos que nos recuerdan al maestro Hitchcock, mientras el espectador se va enterando puntualmente de todo el entramado, la joven embarazada se dejará llevar al abismo del terror totalmente ignorante, y descubriendo por sí misma, poco a poco, la horrible realidad. El filme, además de considerarse ya como un clásico del cine de terror, aprovecha para plasmar lo cierto de la existencia de exotéricos grupos de poder, desde la propia iglesia, hasta las más extravagantes sectas. Grupos que, aparte de las concesiones de la película a la fantasía, han movido desde siempre los más importantes hilos del entramado económico y político del mundo.

El verdadero temor que produce “El Bebé de Rosemary” es la increíble capacidad de crear conciencia en el espectador y hacerle entender que tras la pared del vecino se esconden otros mundos, otra clase de personas, otra clase de "costumbres" que en este caso guardan oscuros lazos como lo es el culto a Satán, un fenómeno que podría estar a la vuelta de la esquina de cualquier hogar llámese decente, es uno de los mas grandes temores del ser humano, mas que asesinos persiguiendo con hachas, mas que animales monstruosos o seres del espacio exterior, es esta profunda creencia en el inframundo del sufrimiento eterno y de su abominable líder la que acaba por no dejar conciliar el sueño a los menos aptos. Está claro que Roman Polanski realizó aquí uno de sus mejores trabajos, consiguiendo una obra perfecta. Su maestría radica en su sutileza, aterroriza sin mostrar nada, sin tener que recurrir a sustos baratos ni a escenas sanguinolentas, sugiriendo solamente, lo que acrecenta la sensación de suspense.

En conjunto estamos ante un inmortal clásico del Terror psicológico, con mas que brillantes actuaciones de su reparto, entre ellos el director John Cassavetes demostrando que como actor hace un muy buen trabajo, y la infaltable, bella y frágil Mia Farrow, de quien Polanski dudo hasta que comenzó a rodar (quería a Tuesday Weld) pero que sin duda demostró que no se trataba de una simple actriz de televisión. Además cabe anotar la profunda mística que rodeo a la obra, se dice que El Demonio fue interpretado por nada mas y nada menos que Anton La Vey, el conocido "Papa negro" o fundador de la iglesia de Satán, también que el departamento donde se rodó fue el mismo en que vivió sus últimos días el ex Beatle John Lennon, o el infame rumor de que Charles Manson odió tanto la cinta por dar a conocer el mensaje demoníaco al mundo, que decidió asesinar a Polanski, quien se encontraba en Europa en ese momento, pero la victima fatal de aquella infamia fue su bella esposa Sharon Tate, a quien Manson y sus seguidores dieron muerte en un sanguinario y macabro frenesí impulsado por las drogas y la demencia.

Tal vez la principal valía de este titulo fue originar la llamada "fiebre del satanismo" en el mundo del cine, el cual se abriría paso por la década de los setenta con obras como "El Exorcista" o "La Profecía" pero que jamás superaran a este clásico del cine de todos los tiempos, la cual sigue siendo la película mas emblemática de su genero, toda una imbatible e irrepetible joya del horror. Esta película esta considerada entre las 10 Películas más Terroríficas de la Historia del Cine, dicho por Entertainment Weekley, y su póster ocupa el Nº 21 entre los 25 Posters de la Historia, otorgados por la revista Premiere. Realmente un hito en la cinematografía mundial.

“Una maravilla auténticamente terrorífica”

sábado, 31 de octubre de 2009

El Resplandor

Director: Stanley Kubrick
Año: 1980 País: EE.UU. Género: Terror Puntaje: 10/10
Interpretes: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd, Scatman Crothers, Barry Nelson y Philip Stone

Por día de Halloween quería comentar sobre una de las películas más terroríficas y fantásticas que se hayan filmado, me refiero a “El Resplandor” del maestro Stanley Kubrick, que cuenta la historia de un Jack Torrance (Jack Nicholson) un hombre que se traslada, junto a su mujer (Shelley Duvall) y a su hijo, al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento del mismo durante la temporada invernal, ya que el lugar permanece cerrado y aislado por la nieve. Su idea es escribir su novela al tiempo que cuida de las instalaciones durante esos largos y solitarios meses de invierno, pero desde su llegada al hotel, Jack comienza a padecer inquietantes trastornos de personalidad, al mismo tiempo que en el lugar comienzan a suceder diversos fenómenos paranormales.

Tras el fracaso comercial (ni mucho menos artístico) de “Barry Lindon”, Stanley Kubrick decidió hacer una película más comercial que le reportara beneficios en taquilla. El resultado fue "El resplandor" obra maestra del cine de terror y cita obligada para cualquier cinéfilo. Basada en una de los primeros best-sellers de Stephen King, éste adaptó su novela en un guión de más de tres horas de duración que Kubrick y sus colaboradores se ocuparon de perfeccionar, realizando cambios tanto en los personajes como en el desarrollo de la historia y suprimiendo escenas no necesarias para la comprensión de la trama. King no se mostró de acuerdo con los cambios y condenó el film, culpando al director de no saber lo que era una película de terror. Años después produciría una miniserie para televisión homónima bastante risible.

Para el papel principal, Kubrick eligió a Jack Nicholson, que con sus excesos interpretativos se convirtió en el perfecto Jack Torrance, subrayando el patetismo del personaje (un escritor alcohólico, sin trabajo, incapaz de escribir nada y al que todo le sale mal). Su mujer fue Shelley Duvall, actriz poco conocida, que realizó la mejor interpretación de su carrera y al terminar el rodaje tuvo que ingresar en una clínica psiquiátrica debido a la presión a la que estuvo sometida. En su apartado técnico, la película resulta perfecta, con una magnífica fotografía y efectos sonoros, Kubrick mezcla planos fijos (Nicholson hablando con su hijo en la cama), con innovadores movimientos de cámara, que con un nuevo sistema sigue a los personajes por los largos pasillos del hotel (El triciclo de Danny y la persecución del laberinto) y secuencias de suspense, que más que mostrar, sugieren y mantienen la tensión durante las casi dos horas.

“El resplador” destacado sobre todo por su estética de gran angular y el empacho de steadycam, la perturbadora música y la interpretación de Jack Nicholson en un festival de miradas de ido y gestos psicóticos. Más allá de ello se requeriría una penetración mayor en el conocimiento de personajes previos a la puesta en escena de la situación, y menor desorden en el proceso de enajenación y vínculo sobrenatural con el tópico recurrente de niño-ligazón con mundos paranormales. El film se abre con planos aéreos que significan la localización montañosa aislada (posteriormente serán reiterados para el mismo efecto). Tras una mínima presentación de circunstancias (más que de personajes) en tono enigmático, el film explota con suficiencia los lujosos escenarios del hotel a través de largos paseos en travellings, cuya serenidad momentánea es cortada con planos inquietantes de dos hermanas que enlazan con hechos trágicos pasados.

Kubrick articula su película como una macabra crónica de sucesos que se anticipan: así, nos muestra al pequeño corriendo con su cochecito por los pasillos, sólo el chirrido de las ruedas y los pedales, un ruido cotidiano sin embargo tan inquietante, hasta que finalmente, respondiendo a esa inquietud, el niño se encuentra, en un recodo de los pasillos, a las dos gemelas asesinadas que le invitan a jugar con ellas. Todas las escenas del protagonista, Jack Torrance, en el bar producen escalofríos a pesar de su sencillez y falta de morbosidad, o quizá precisamente por ello: basta verle entrar, sabiendo como sabemos que está en un hotel donde sólo viven en ese invierno él, su mujer y su hijo, y encontrarse con un barman de mirada hipnótica, la quintaesencia de los de su profesión, camareros y confesores a partes iguales, pero éste dotado de una extraña mirada fija, como si fuera un zombi circunstancialmente con apariencia natural. Mención aparte para la importancia del color en la película, donde el rojo aparece como el símbolo de la maldad y el blanco de la nieve final (sobre todo en el laberinto helado) como el de la protectora bondad.

“El resplandor” es un hito en de la filmografía de King: siendo deudora de su obra literaria, es más kubrickiana que kingiana, está más cerca de las preocupaciones filosóficas del cineasta que de las inquietudes del escritor, sin por ello despreciar estas últimas. Sin embargo, este divorcio cobra plena vigencia cuando King, ya en el segundo lustro de los noventa, anuncia su disconformidad con esta versión y produce y escribe el guión para una miniserie televisiva con esta misma historia. Así pues, asistimos a una gran paradoja: la mejor adaptación al cine del universo de King es, contradictoriamente, la que menos parece haberle satisfecho, Hasta hoy ninguna película ha llegado a hacernos sentir sensaciones de miedo semejantes a las de la niñez como esta, la obra del terror por antonomasia, El resplandor de Stanley Kubrick.

“Terroríficamente magistral, Kubrick en su mejor momento”

viernes, 30 de octubre de 2009

Ágora

Director: Alejandro Amenábar
Año: 2009 País: España Género: Histórico/Drama Puntaje: 08/10
Protagonista: Rachel Weisz, Max Minghella, Ashraf Barhom, Oscar Isaac, Michael Lonsdale y Rupert Evans

Esplendorosa película de Alejandro Amenábar que se centra en el siglo IV, cuando Egipto era una provincia del Imperio Romano. Su ciudad más emblemática, Alejandría, se había convertido en el último baluarte de un mundo en crisis, confuso y violento. En el año 391, las revueltas callejeras alcanzaron una de sus instituciones más legendarias: la biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia (Rachel Weisz), filósofa y atea, lucha por salvar la sabiduría del mundo antiguo, sin percibir que su joven esclavo, Davo (Max Minghella), se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso del Cristianismo.

Tras “Mar adentro”, Amenábar apuntaba alto con una superproducción europea de conflictos históricos y romances frustrados. “Ágora” es un film difícil pero extraordinariamente logrado, noble y conmovedor, aunque deja entrever los defectos habituales de su director. Cada film suyo es recibido en olor de multitudes por unos para desesperación de otros, y viceversa. La religión también se presenta como elemento de ruptura entre todas las clases sociales, mientras que Hypatia enseña a sus alumnos que todos somos iguales, que todos tenemos más elementos en común que en contra, la religión supone la ruptura de las fraternidades más robustas tanto en la clase dirigente como en los esclavos. es una revisión histórica de la vida de la astrónoma y matemática egipcia Hypatia y el trágico destino paralelo de la ciudad que la vio florecer, Alejandría. La historia se desarrolla en dos tiempos, mostrando el ascenso imparable del Cristianismo en detrimento de una Roma ya cristianizada y moribunda, y un Egipto ilustrado que no ve venir lo que le cae encima.

Detrás de la parte histórica se encuentran una historia de amor no correspondida, de sensaciones que van más allá de las creencias y de decisiones tomadas con el cerebro y no con el corazón. Hypatia se muestra como la más luchadora, fiel a su razón y a sus estudios hasta el final, aunque conoce perfectamente cual será su final en un mundo ambicioso por el poder y no por el conocimiento. Hypatia arrodilla hasta al hombre más poderoso, es amada en secreto por aquellos quienes la persiguen y aún así se muestra tierna pero al mismo tiempo sabe que su labor es la de enseñar y dejar constancia de sus logros culturales, algo que sin duda consigue a base de sacrificio. Es una película espectacular, una exhibición de medios y talentos que logra recrear una época con tanta inmensidad como realismo. En este sentido, es una lección de los grandes artesanos del cine diseñadores de producción, vestuario, escenarios, dignos herederos de los que hicieron posible las superproducciones del Hollywood más grande, a una industria actual en la que el abuso de los efectos generados por ordenador ha logrado que dejemos de creer en lo que vemos… Que dejemos de soñar.

En el film de Amenábar se encuentran elementos de drama y de cine histórico-político. También es un director que nos hace pensar, que nos pregunta y nos deja patente que somos más pasivos de lo que creemos. Al final la película de Tesis, en aquel último plano en el hospital, nos muestra como nos atrae lo escatológico; en Mar Adentro nos plantea interrogantes sobre qué hacer en aquellos momentos más trágicos, y en Ágora podemos sentirnos personalizados en Davo o en Orestes (Oscar Isaac), dos enamorados de Hypatia a los que los acontecimientos les llevan por otro camino y cuyas decisiones les alejan irremediablemente de su musa y admirada mujer. En cualquier caso hay que insistir en que la última obra de Alejandro Amenábar es un espectáculo notable que despierta un interés inteligente por los temas con los que flirtea. El que este (aun) joven director no haya logrado la excelencia de alguna de sus obras anteriores no desmerece las cualidades de esta su última película, valiente, bien documentada, con una muy bella partitura y un decentísimo reparto que dignifica aun más el resultado final.

"Ágora" no es sólo la historia de Hypatia, sino de toda la ciudad de Alejandría durante los turbulentos años que siguieron a la implantación de la religión cristiana por parte del emperador Teodosio, la decadencia de la ciencia y la libertad de expresión frente al fundamentalismo que imponen los cristianos. Aunque, si bien es cierto que los cristianos son, en cierto sentido, los “malos” de la película, también se muestra que ayudan a los pobres y a los necesitados, cosa que no hacían los avanzados y cultos romanos. Luego tenemos la espectacular ambientación histórica de la ciudad: cada detalle de cómo vivían tres culturas, cristiana, romana y judía, los templos romanos mezclados con los edificios egipcios, todo está bien montado. Una cosa que me sorprendió del rigor histórico es que las estatuas y los bustos aparecen, en su mayoría, policromados (que era como estaban en la antigüedad. Para alguien que estudia arte y es fanática de la Historia, eso es casi un regalo a la vista). Además, el pésimo estado que muestra la biblioteca después de su toma y posterior conversión en iglesia es verdadero: las imágenes paganas fueron borradas y sustituidas, los escritos quemados, en fin, lo que hace la intolerancia.

Con este post pongo punto final al ciclo de estudio de la filomografía Amenábar (Uno de los realizadores que más me gusta). "Ágora" en esencia es la historia de una mujer en tiempos de hombres. Nació, se crió y educó en Alejandría y que sobre todo sobresalió en ella. Una verdadera líder en su tiempo, y una representación de valentia de la mujer. En resumen la quinta película del director español no es una maravilla ni un clasicazo, pero sí una buena película digna de ver. Cierto es que Amenábar podía haberlo hecho mucho mejor, de eso no ha duda, pero puedo asegurar que tiene más virtudes que defectos, es un film finalmente conmovedor.

"Poderoso sentido visual, diálogos excelentes, personajes diseñados con complejidad y tensiones latentes"

lunes, 26 de octubre de 2009

El Hombre Elefante

Director: David Lynch
Año: 1980 País: EE.UU./Inglaterra Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller y Freddie Jones

Maravillosa película del incomprendido y genial David Lynch que basándose en hecho real nos cuenta la historia que se centra en el Londres Victoriano, en donde John Merrick (John Hurt) vive un drama debido a las malformaciones que padece, rechazado por la sociedad vive en un estado inhumano bajo la custodia de su “cuidador”, que lo presenta en el mundo círquense como “El Hombre Elefante”, pero en su ayuda acudirá el doctor Frederick Treves (Anthony Hopkins), quien quera llevarlo a un hospital para su bienestar. Según la causa de las malformaciones de Merrick se debió a que su madre tuvo un accidente con un elefante en África, cuando esta estaba embarazada.

Sensacional película llena de emotividad y efusión afectiva. David Lynch (en su segundo largometraje tras "Cabeza Borradora") utiliza aquí su trazo más sensible para dibujar con mano maestra la triste vida de John Merrick, dramatizando el caso real hasta extremos harto dolorosos, dolor que van padeciendo con el personaje principal los propios espectadores (hasta tal punto está conseguido el sentido de la compasión y desconsuelo que desprende la extraordinaria caracterización de John Hurt). El ambiente decimonónico está maravillosamente conseguido por parte de una fotografía en blanco y negro repleta de claroscuros obra de Freddie Francis, un veteranísimo operador y director de cine que había trabajado con asiduidad para los legendarios estudios Hammer.

La agria e irreal atmósfera lograda por Lynch y Francis crea un afligido y sombrío cuento victoriano que destapa con gran habilidad su mensaje de tolerancia y respeto con escenas y planos sobrecogedoramente efectivos: el Dr. Treves llorando hieráticamente cuando contempla por primera vez al "hombre elefante" mientras la cámara se acerca sutilmente a su rostro y de fondo se escuchan las voces hostiles que rodean al mal llamado monstruo; la secuencia en casa de la familia Treves; momento en que el médico le presenta a su esposa y ésta escucha mientras toman el te a John Merrick hablar sobre su difunta madre sin aguantar el llanto que interrumpe su mansa voz en una escena que muere en un suave fundido; y, sobre todo, la estremecedora secuencia ocurrida en la estación de tren, cuando Merrick es acorralado por una muchedumbre violenta y desesperado grita "No soy un animal.......soy un ser humano........soy un hombre.." al mismo tiempo que sus palabras van perdiendo fortaleza.

David Lynch nos plantea una interesante reflexión sobre la belleza. En personas “normales” el aspecto físico se convierte generalmente en una primera capa que a veces dificulta el conocimiento auténtico del otro. Se interpone. Aquí, cuando la deformidad es llevada al extremo, ya no hay interposición. Uno habla directamente al alma de J. Merrick y a su vez es respondido directamente por ella. El yo, despojado de todo aquello que es pasajero y tantas veces superficial (una mueca, un gesto, un rostro terso y joven), queda al desnudo frente al interlocutor. Surge así un curioso cruce entre el espantoso rostro de Merrick y su mundo interior tan frágil y rico frente a los infames seres de alma negra y rostro mundano, aparentemente normal, que rodean al personaje. Y el espectador no queda indiferente. Se elige ser víctima en lugar de verdugo.

El doctor y su mujer simbolizan el equilibrio entre ambos mundos. Su casa es un pequeño paraíso que Merrick añora desde el primer momento en que es invitado a ella. La sociedad es hostil y solo una excelente Anne Bancroft, en su papel de actriz, es capaz de llegar de manera especial al corazón de nuestro protagonista. Al fin y al cabo ella también usa una máscara cada noche, en cada actuación. Con ella vive uno de los momentos más emotivos de la película, un homenaje a Shakespeare que viene a ser un homenaje a lo eterno, a la palabra sublime que perdura a través del tiempo. Un cálido hogar y amigos eran dos de las cosas básicas que necesitaba un ser humano distinto en apariencia, quizá feo...pero idéntico y bello en su interior...y eso es lo único que verdaderamente importa.

Magistral tacto narrativo y magistrales actuaciones de Anthony Hopkins y John Hurt, contando además de una bella banda sonora que fluye excelentemente a lo largo del metraje. La película obtuvo ocho nominaciones al Oscar sin ganar ninguno (de manera injusta Freddie Francis no estuvo ni tan siquiera optando a la estatuilla). "El Hombre Elefante" es todo un clásico, un trabajo brillante y magistral, además de ser un bello homenaje al que debe ser el valor primordial de todo ser humano: la dignidad.

"Generosa, clásica, bellísima película"

sábado, 24 de octubre de 2009

Chungking Express

Director: Wong Kar-Wai
Año: 1994 País: China Género: Drama/Romántico Puntaje: 09/10
Interpretes: Brigitte Lin, Chin Hsia, Takeshi Kaneshiro, Tony Leung y Faye Wong

Una notable cinta del director chino Wong Kar-Wai, que hace gala de su maestría al contarnos dos historias de amor independientes que se desarrollan en el popular barrio turístico de Tsimhatsui, en Hong Kong. La primera describe el fugaz encuentro entre un joven policía (Takeshi Kaneshiro) en plena crisis amorosa y una misteriosa mujer fatal traficante de drogas (Brigitte Lin). La segunda se centra en el singular romance entre un solitario y sencillo agente de policía (Tony Leung) y la joven camarera del pobre bar donde aquél suele comer (Faye Wong). Con esta película Kar-Wai se dio a conocer a nivel mundial y además fue encumbrada por la prestigiosa revista “Cahiers du Cinéma” y por Quentin Tarantino. Una maravilla más de este genio Wong Kar-Wai. Brillantemente pop y sutilmente naïf (sin empalagar), Kar-Wai se mueve dentro de la comedia romántica sin renunciar a su determinismo romántico, y de esa confrontación sale esta estupenda película.

La gran herramienta y estrategia del director para adentrarnos en las historias son los efectos de la fotografía y la redundancia sonora. Wong Kar Wai maneja de manera genial la ambientación visual y auditiva para llevarnos al interior de sus personajes. Historias de tipo intimista, no pasa mucho fuera, pero la intensidad de lo que pasa al interior de los personajes es potente (y para el espectador si logra entrar en su mundo y su realidad). Personajes comunes y corrientes que viven con total intensidad las trivialidades de la vida; como si esa preocupación insignificante fuera lo único relevante, como si ese amor o desamor fuera lo más importante, como si las cosas de la vida cotidiana fueran lo más importante (situación que uno vive a diario pero que raras veces se representa en el cine). Es poesía y filosofía cinematográfica, tanto en torno al tiempo como al amor o la soledad. Las escenas donde el fondo o el primer plano van a diferentes velocidades que los actores, logra mostrar esa plasticidad del tiempo de fluir según el momento. Los personajes se abstraen en el momento mientras el mundo pasa.

Kar-Wai ya en esta película da muestras de su romanticismo incurable; la ropa que se orea en la ventana intenta enjugarse las lágrimas vertidas por el abandono, al igual que la ropa, el apartamento también llora y Tony Leung tiene que consolarles; los zumos de piña tienen una fecha de caducidad demasiado corta, más largo es el recuerdo; La mejor terapia es correr, así el cuerpo se secará para que no se pueda derramar una sola lágrima ( Kar-wai no presenta nunca la tristeza como un pozo negro desolador, sino como una exótica especia que adereza la personalidad de los personajes de sus películas). Pero la película es una comedia romántica. El género queda bien definido (al menos para mí), y yo animo a verla tanto a los amantes de él, en los cuáles me incluyo. Los objetos adquieren por tanto un valor simbólico muy importante, y son abundantes, hecho reconocido por los personajes, como el caso del apartamento que llora, la canción repetida, el peluche intercambiado, las latas de piña, etc. Más que simples símbolos, en la segunda historia los objetos se convierten en rasgos de la personalidad inseparables de sus dueños, terminan construyendo y definiendo a los individuos, aunque sean mutables, frágiles, perecederos -como las latas de piña-, o simplemente construcciones sociales, como el cumpleaños del policía de la primera historia. En la segunda historia, el personaje de Faye Wong introduce las rupturas en el mundo del policía por medio del cambio de sus posesiones, de la invasión de su apartamento más que la invasión de su ser, a través del diálogo, como suele ocurrir.

El tiempo también es mutable en “Chungking Express” (y es una de las preocupaciones principales de Wong Kar-Wai), y puede ser manipulado. Pasado, presente, futuro, y un presente alterno, se entremezclan en las dos historias, y entre las dos también, destruyendo el concepto del tiempo como lineal. En la era de la rapidez, se descubre que la paciencia y la lentitud no han muerto, sino que coexisten con ella, sobreviven en diferentes instancias, y diferentes lugares. Lo hermoso de este filme es que descubre esos momentos que permanecen en la memoria, los hace tangibles a través de los objetos, centro de atención del director. Comida, música, ropa: destruyen lo linear y crean nuevas dimensiones de la percepción del mundo que gritan que el ser humano sigue siendo hermoso, sigue siendo humano, debajo de todas las luces de neón y la bulla del ambiente. Si hay algo que tiene este director hongkones, es la capacidad que tiene para dejar sus filmes impregnadas en nuestra memoria, es la magia que tiene de hacerte llegar historias, es su gran capacidad que lo dota de cargarlo de una hermosa banda sonora.

En éste film Kar-Wai nos da un filme cargado de una gran dualidad (en parte por las dos historias que se cuentan, aunque va muchas más allá), pero también, lo es de desamor (ese estado es el fetiche de este director, un director con un millón de dudas, al igual que nosotros), de desesperanza (irónico resulta cuando oímos “California Dreamin”, presten atención a esas escenas), y de objetos de deseo, resulta increíble la manera en como el director tiene la sutileza para ser cuidadoso y preciso con los movimientos de la cámara, estas a su vez, forman parte vital de lo que estamos viendo, y copian a la perfección el pasar del tiempo. Esta película es muy buena tanto como su “Con Animo de Amar”, ese determinismo del desamor (siempre bajo mirada masculina) se lleva casi como marca de clase, de perfume siempre adherido a la piel de Tony Leung (brillante una vez más, y demostrando en esta película también que es, a día de hoy, el mejor galán del panorama cinematográfico mundial). Por tanto, el “amor imposible” es glamour cuando lo cuenta Wong Kar-Wai; y la figura del perdedor, es triste pero muy carismática.

Por último, comentar que en esta película se vive el Hong kong más occidental que he visto en el cine. Kar-Wai condimenta también esta película con música de “Cramberries” y “Mamas and the Papas”. Sus personajes pueden vivir en Madrid, Londres o New York. Y esta comedia romántica sería el sueño de cualquier veinteañera de estas ciudades. Así, por las motivaciones de los personajes y la estructura de la narración, “Chungking Express” podría ser europea o independiente americana; simplemente imperdible.

"Una película llena de explosiones de emociones"