lunes, 29 de junio de 2009

Los Imperdonables

Director: Clint Eastwood
Año: 1992 País: EE.UU Género: Western/Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris y Jaimz Woolvett

Gran western crepuscular del genial Clint Eastwood que relata la historia de William Munny, un pistolero retirado, viudo y padre de familia, que pasa por dificultades. Hace años que abandonó la violencia, pero ahora su única salida para sacar adelante a su familia es hacer un último trabajo como caza recompensas, acompañado por un viejo socio y un joven e inexperto novato. Su misión: matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta.

Nostálgica y pesimista a partes iguales. Una película de una pieza, rotunda, firme como la mejor tradición de western clásico o el pulso de un forajido. No hay idealización del personaje pese a dibujarlo desde un cierto, e inevitable, romanticismo. Una reflexión sobre la violencia y la desmitificación de unos héroes que ya Ford había apuntado magistralmente. Creo que esta película incluso supera a “Pandilla Salvaje”. Eastwood colocó su nombre en la historia del cine si no lo había hecho antes ya. A los que no les parezca para tanto sólo puedo decirles que lo siento. De verdad.

El pasado irremediable en un tiempo inhóspito, la reflexión sobre el profesional y la técnica del pistolero, el perfil sombrío del mito (revisión que bebe directamente de Raíces Profundas), las consecuencias de la violencia (que cambia vidas y las marca, como ganado, para siempre), unos personajes arrastrados por el tiempo a un lugar que no conocen ni dominan... Pocas películas son capaces de tratar con tal maestría las claves de un género y actualizarlas sin necesidad de pervertirlas. El respeto y conocimiento que Eastwood demuestra por el western y, sobre todo, por Ford y Hawks en esta película me siguen dejando sin aliento.

La secuencia de su entrada escopeta en mano entre la penumbra... acojonaría hasta al mismísimo Satanás. No ha habido en la Historia del Western un tío que cada vez que se calaba el sombrero, miraba a cámara y ponía su cara de tótem... no hiciese temblar al tipo más duro a este lado del río Missouri. El arquetipo nietzeniano de vaquero sin duda lo encarnaría Clint Eastwood. John Wayne a su lado, y ciento decirlo, parece un chiste.

Además Eastwood supo rodearse de uno de los mejores repartos de su carrera. Richard Harris; Hackman se vuelve más ácido y amargado a medida que avanza el metraje, metiéndole a Clint la paliza de su vida, por tanto Oscar merecidísimo. Freeman es el trébol de cuatro hojas de Eastwood. En cada colaboración Morgan se arranca una hoja y la convierte en un Oscar; el único que pierde algo de aceite es nuestro imberbe sanguinario, pero a pesar de ello el reparto es sensacional, incluyendo, claro está, a las señoras que hacen de prostitutas.

En resumen el último gran western surgido de Hollywood, en el que Eastwood demostró la maestría de los clásicos. Propone una amarga y lúcida reflexión sobre una amplia gama de temas, que van desde la decadencia física hasta la historia, pasando por la mítica del propio género. Todo ello está narrado con tanta serenidad como pasión, en una admirable síntesis de clasicismo y modernidad. Por una vez, el Oscar hizo justicia al talento. Aquí el trailer, que en España se titulo “Sin Perdón”.

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"Genial western: desmitificador,épico, sombrío, clásico y reflexivo"

domingo, 28 de junio de 2009

Hipnosis Mortal

Director: Park Chan-Wook
Año: 2003 País: Corea Género: Thriller Puntaje: 10/10
Interpretes: Oh Dae-su, Min-sik Choi, Ji-tae Yu y Hye-jung Gang

Brutal filme del siempre vanguardista Park Chan-Wook, la historia se basa en un hombre de negocios coreano (Oh Dae-su) es secuestrado y encerrado en una celda con una televisión. Sin saber porqué está allí, el hombre pasa encerrado 15 años y luego es liberado, ya libre él buscara venganza.... Basada en un cómic japonés de mismo título, una hiperviolenta película de gran éxito entre la crítica y público. Es la segunda parte de una "trilogía de la venganza" de Park Chan-wook.

Lo que más llama la atención de "Hipnosis Mortal" no es lo que se nos relata, sino la forma que emplea el realizador para hacerlo, utilizando una notable puesta en escena y acongojándonos con algunas escenas bastante crudas y violentas. Y, si bien existe una sorpresa final que no es difícil de adivinar y cuyo contenido provocará cierta polémica entre buena parte del público, lo que de verdad le interesa al director es plasmar en la pantalla la tragedia que envuelve a los protagonistas, convirtiéndolos en víctimas y verdugos al mismo tiempo.

Visualmente no puede ser más atractiva, pues a la excelente fotografía con vivos colores de Jung Jung-hoon hay que añadir un acertado montaje y una estética más propia del cine americano moderno que del oriental, que entronca con el más puro cómic, gracias a continuos detalles como las transiciones entre escenas con el reloj descontando los días que le quedan a Oh Dae-su para descubrir a su rival.

La película abre con notas de grandilocuente melancolía y preludia la verdadera onda romántica y sentimental que se revela en el plano-secuencia que cierra el film, allí donde la lírica musical y paisajística acogen a la evanescente humanidad de dos personajes definidos tras la andadura por un laberinto de realidad y sus contrapartidas oníricas. El resultado es precisamente una sensación de irrealidad que coloca al espectador atento ante una expresión ambigua solo en cuanto a la naturaleza de los distintos recovecos psicológicos y circunstanciales que plantea.

“Hipnosis Mortal” es el amor pasional que despliega el drama con el entrelazado lenguaje del humor, la acción violenta y la ternura en un marco de reflexión existencialista. Uno de esos fenómenos visuales abocado al abuso autoconsciente de la chascarrería conceptual que se recrea en sus propias rarezas según la licencia del autor. En ese grupúsculo de secuencias de diseño, destaca el travelling que narra la victoria del héroe solitario en lucha contra una banda de sicarios. Acción narrativa y modo extático de conducir la transición del relato.

Finalmente, la música refleja con acierto los distintos ánimos de Oh Dae-su, a veces resolutivo y en ocasiones desconcertado, tal y como sucede cuando recibe la llamada en la que se le indica que no ha de importarle quién le ha secuestrado, sino por qué lo ha hecho. Realmente esta película te tendrá sin moverte a lo largo del metraje, aquí el trailer.

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"Dura, retorcida y brutal historia"

viernes, 26 de junio de 2009

El Joven Manos de Tijera

Director: Tim Burton
Año: 1990 País: EE.UU Género: Fantasía/Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Johnny Depp, Winona Ryder, Dianne Wiest, Anthony Michael Hall, Alan Arkin, Kathy Baker y Vincent Price

Una fabula preciosa y gótica del genial Tim Burton, la historia transcurre durante una noche de Navidad, una anciana le cuenta a su nieta la historia de Eduardo Manostijeras (Johnny Depp), un muchacho creado por un extravagante inventor (Vincent Price) que no pudo acabar su obra, y que dejó al joven con afiliadas cuchillas en el lugar de sus manos. Al trnascurrir de la historia develara las mil peripecias que tendrá que pasar Eduardo en el mundo de los humanos, así mismo este extraño ser encontrara el amor.

Esta es la cuarta y más personal película de Tim Burton, en donde descuellan la música de muérdago de Danny Elfman, y resaltan las interpretaciones de Dianne Wiest como la gentil pero torpe Peg, el rostro de Johnny Depp (expresivo que lo transmite todo) como Edward, una Winona Ryder como la núbil Kim y Vincent Price en su último rol. Tim Burton creció consumiendo filmes de la Hammer y Universal, sintiendo lástima por los destinos terribles de sus monstruos, seres con los que podía identificarse. No es gratuito que Edward sea perseguido igual como era perseguido Frankenstein en la pelicula antiguas.

Pero no es una parábola triste porque el humor ácido del director permean todos los niveles. Se ríe de ese paisaje estadounidense de roles caricaturescos, que aspiran a una muerte cerebral y emocional. La visión al negativo de Burton convierte los colores rosas y luminosos en los verdaderos símbolos de una película de terror, en donde la monstruosidad no reside en lo externo, sino en lo hipócrita de la normalidad llevada al absurdo.

Los personajes son viñetas para representar una idea: la familia Boggs compuesta por una madre –en todo el sentido de la palabra de buenas pero nunca solicitadas acciones, un padre materialista que cree en la evangelización del capital, una hija virginal, modélica, pero llena de nada, su inmaduro novio Jim, ególatra y destructivo, una vecina de seductor veneno que desea sin medida, y una comunidad autocomplaciente que vive del pequeño escándalo. Realmente una critica a la sociedad estadounidense.

Por otra parte, en Eduardo, todo acto de crear es también destrucción. No podría ser de otro modo para una persona que ni siquiera puede abrazar a otro ser humano. Esto lo convierte en un ejemplar único en su especie, al quedar separado de la experiencia social. Por eso su actitud en la película es la de alguien ausente, con la mirada perdida y el hablar de quien se ve hacia adentro. Sin personalidad ni destino en la búsqueda de sí mismo no puede amar nada ni a nadie, sino sólo al arte, que representa una función redentora y que le otorga una vía solitaria, pero que está dispuesto a abrazar. Como el artista maldito, es condenado a ser incomprendido, a quedar despojado de todo menos de su don y así cerrar el círculo con su padre, el inventor, también creador y solitario.

Probablemente la película más hermosa de Tim Burton, triste y conmovedor cuento de Navidad con claras reminiscencias frankensteinianas y una ácida crítica social que retoma la figura del muchacho inadaptado incapaz de empatizar con el entorno hostil e hipócrita que le rodea. Maravilloso diseño de producción, guión e interpretaciones para una película admirable tanto por su forma como por su contenido. La bellísima banda sonora de Danny Elfman, todo un clásico moderno, está más allá de cualquier alabanza que pueda hacérsele. Sencillamente inolvidable. A continuación el trailer.

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"Realmente una hermosa fábula gótica"

jueves, 25 de junio de 2009

Toro Salvaje

Director: Martin Scorsese
Año: 1980 País: EE.UU Género: Biopic/Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Robert De Niro, Cathy Moriarty, Joe Pesci, Frank Vincent, Nicholas Colasanto y Theresa Saldana

Gran obra maestra del inigualable Martin Scorsese (quizás su mejor película), el filme se basa en la vida real de Jake la Motta (Robert De Niro) un joven boxeador que se entrena duramente, ayudado por su hermano y manager Joey (Joe Pesci), para convertirse en el número uno de los pesos medios. Pero sus complejos psicológicos y sexuales le llevan a manifestar su agresividad tanto dentro como fuera del ring.

En medio de esta tormenta interior se encuentra su hermano, convertido en víctima de la enfermiza paranoia y los celos de Jake. Pronto consigue ver hecho realidad tan ansiado sueño, pero el triunfo y el éxito convierten su vida en una pesadilla. Por un lado, su matrimonio cada vez marcha peor debido a sus salidas nocturnas con otras mujeres; por otro, la mafia le presiona para que amañe combates.

La cinta analiza al controvertido personaje de Jake al detalle. Hurga en sus partes más oscuras y violentas; pero lo hace con tanto cariño que, a pesar de tratarse de un tipo impresentable y cargado de reacciones iracundas, consigue que el espectador acabe tomándole aprecio. Convertir a un monstruo en un ser entrañable puede parecer un milagro, pero para el realizador de Taxi Driver es sólo cuestión de un pequeño toque de magia visual, tener entre manos un soberbio guión y disponer de unas interpretaciones envolventes.

La magia visual la puso Martin Scorsese con su brillante concepción escénica; la cuidadísima fotografía en blanco y negro corrió a cargo de Martin Chapman, mientras que el milimétrico montaje con que se trataron las escenas de combate sobre el ring fue debido a Thelma Schoonmaker. En ningún momento se abusó de cargar la cinta con interminables combates pugilísticos, entre otras cosas porque el tal La Motta era un púgil que solía vencer por KO a la mayoría de sus contrincantes. Pero cuando hubo que colocarse en el epicentro del cuadrilátero, Scorsese lo hizo al cien por cien; en cuerpo y alma. Nunca antes de Toro Salvaje se habían filmado las hostias de los boxeadores de manera tan cercana y buscando, al mismo tiempo y en cada una de sus tomas, el detalle más significativo.

Seguramente, sin Robert De Niro, Toro Salvaje no habría tenido la misma fuerza, ya que el actor, a través de uno de sus trabajos más controlados, hizo creíble la fiereza innata de Jake La Motta, un tipo que se movía más por impulsos que de manera cerebral. Un hombre desconfiado y celoso, malpensado con su mujer y que no duda en destrozarle el rostro a puñetazos, sobre el cuadrilátero, a un rival del cual sospecha pueda entenderse con ella. Una bestia por domesticar servida en bandeja de plata por un De Niro en plena forma, capaz de engordar la intemerata con tal de demostrar la degradación física y psíquica en la que cayó el pugilista; una cebadura y una inolvidable interpretación que le valieron un merecido Oscar.

Toro Salvaje es una visión dura y cruda sobre la ascensión y caída de un mito. Incomprensiblemente, sólo gano dos Oscar (Fue el año de “Gente corriente”, una gran película, pero que de todas formas empequeñece al lado de este titán). El tiempo obro con justicia y “Toro Salvaje” está en el olimpo de las grandes películas de la historia del cine, como esa obra única, irrepetible, de una maestría absoluta, tan desgarradora y hechizante como la vida, pues de eso trata. Aquí el trailer.

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"Una Desbordante Obra Maestra"

miércoles, 24 de junio de 2009

Cabeza Borradora

Director: David Lynch
Año: 1977 País: EE.UU Género: Intriga Puntaje: 08/10
Interpretes: John Nance, Charlotte Stewart, Allen Joseph y Jeanne Bates

Cabeza Borradora, surgida del fascinante underground americano, concentra todas las obsesiones de destacable David Lynch que se han ido convirtiendo en un sello de distinción, en la marca de fábrica de este director. La película se basa en Henry Spencer, un joven deprimido y asustadizo, sufre desde pequeño unas extrañas pesadillas de las que intenta liberarse a través de su imaginación. Pronto verá que su hijo recién nacido es un ser monstruoso.

¿Qué decir de una película que ha estado oculta durante tanto tiempo como si de juguete diabólico se tratase? Pues, sencillamente, que es magnífica. No sólo por lo que cuenta, sino por como lo cuenta. Con una potencia visual arrolladora apenas sin efectos especiales, y los que aparecen son bastante caseros, nos muestra los brotes sicóticos de un padre que se niega a serlo, de un hombre que repudia la industrialización, de un cacho de carne que es absorbido por la rutina de la mecanización. Éste es Henry, el antihéroe de la historia que un joven Lynch nos cuenta.

Todos parecen estar en contra de él: desde el suegro al que su trabajo ha vuelto loco hasta la rubia de papos purulentos que nuestro hombre imagina que vive en su radiador, pasando por los insoportables lamentos del engendro que su semilla ha creado. En el engendro, tratado por la cámara desde muy pocos planos en todo el film, se materializan todos los temores de su padre y en especial la "deformidad" de su existencia, que ha contagiado a su bebé.

La historia, como todas las películas de éste director, se aprecia sencilla una vez visionada la película. Pero en realidad es nuestra mente, que la simplifica y se queda en lo superficial, pues los interrogantes que se plantean en Cabeza Borradora no son pocos. Éstos se centran ante todo en la simbología: un ascensor que tarda eternidades en cerrarse (como las heridas de Henry), un rubia cantante que parece mofarse de él (reencarnación de la esposa despechada), el pendón de la vecina (como el espíritu de libertad del que Henry carece), la semifábrica de gomas de borrar (la última parada de Henry, donde sus pensamientos explotan), etc.

El apoteósico y destructor final, donde Henry disecciona literalmente a su retoño. Jamás un servidor había visto en pantalla algo tan desquiciante e insoportable (sin mentar la persecución nocturna de La matanza de Texas de Hopper y en algunas ocasiones las innecesarias escenas de La pianista de Haneke).- Repitiéndome, la extraordinaria potencia visual, que hace que tardemos en olvidar determinadas escenas (recójase la cena en casa de la amiga de Henry).- Su mera existencia. Hacen falta más películas con este arrojo visual en el cine actual, pero bien seguro no serán bien recibidas, pues ciertamente hay muy poca gente que entre tanto estrés en la vida cotidiana, esté dispuesta a estrujarse las neuronas consumiendo este tipo de cine. Aquí el trailer.

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"Surrealista filme surgido del subconsciente humano"

viernes, 19 de junio de 2009

El Show de Truman

Director: Peter Weir
Año: 1998 País: EE.UU Género: Drama Puntaje: 09/10
Interpretes: Jim Carrey, Laura Linney, Noah Emmerich, Natascha McElhone y Ed Harris

Genial película del siempre sorprendente Peter Weir, Truman Burbank (Jim Carrey) es un hombre corriente y algo inocente que vive en una idílica población donde todo es perfecto. LLeva toda la vida allí, y nunca ha salido más allá de los límites del pueblo. En su vida no hay problemas pero, a lo largo de los últimos días, extraños sucesos le hacen sospechar de que algo extraño ocurre, más adelante descubrirá que toda su vida ha sido un programa televisivo y que él es el protagonista principal.

El comienzo resulta descorazonador. Jim Carrey tira a dar con todo su arsenal de histrión: caras, gestos, andares... Afortunadamente es todo un espejismo. Poco a poco, con una eficaz administración de descubrimientos a partir del guión y los recursos técnicos, se descubre que la actitud del simpático, sociable y completamente inaguantable Truman Burbank -el protagonista- no es natural.

Sin él saberlo, su vida sirve de argumento al culebrón de mayor éxito en la historia de la televisión. Todos sus amigos, familiares, incluso su mujer, son actores, y la ciudad en la que vive, un gran escenario. Millones de telespectadores lloran y ríen con sus peripecias en un mundo artificial y arteramente feliz -feliz a la americana- construido por la mente de un megalómano realizador de telenovelas, Kristoph, al que da vida un espléndido Ed Harris.

Lo que es fascinante de “El Show de Truman” es la premisa, más por las posibles repercusiones de la misma que por lo que realmente muestra el filme. Como reality show supremo, lo que muestra es que la esencia del hombre es esencialmente voyeur; y si bien la naturaleza del término tiene resonancias sexuales, es posible extenderlo a infinidad de circunstancias de la vida humana.

Truman va despertando del sueño justo después del espectador, que descubre un poco antes la farsa gracias a las pistas ya mencionadas. Su reacción, acompañada por una música maravillosa, llena la pantalla de escenas humorísticas primero, trágicas después y, finalmente, épicas. Todo en un crescendo que culmina como mandan los cánones: decisión suprema del héroe.

Dicen que Carrey aceptó bajar su caché (rondaba los 3.000 millones de pesetas) para trabajar en esta película. Acertó. La realidad supera siempre a la ficción, pero aquí parecen ir de la mano. El caso es que la carrera del otrora prescindible detective Ace Ventura puede haber dado un giro de 180 grados, justo para ponerse de cara al cine de verdad. Harto de interpretar los vacíos histriones que Hollywood le imponía, protagoniza una maravillosa cinta como esta. Aquí el trailer.

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"Brillante guión, genial filme y Jim Carrey Espectacular"

domingo, 14 de junio de 2009

Gran Torino

Director: Clint Eastwood
Año: 2009 País: EE.UU Género: Drama Puntaje: 10/10
Interpretes: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her y John Carroll Lynch

Me considero un fiel admirador del cine de Eastwood y una vez más no me ha decepcionado, esta vez el gran Clint personifica a Walt Kowalski un veterano de la guerra de Corea, trabajador jubilado del sector del automóvil. Su máxima pasión es cuidar de su más preciado tesoro: un coche Gran Torino de 1972. Inflexible y con una voluntad de hierro, Walt vive en un mundo en perpetua evolución, pero las circunstancias harán que se vea obligado en enfrentar a sus vecinos asiáticos, y borrar sus antiguos prejuicios.

“Gran Torino” es una fantástica cinta dirigida y protagonizada por el maravilloso Clint Eastwood que después de deleitarnos con “El Sustituto” nos vuelve a mostrar su gran potencial con esta modesta pero grandiosa cinta, Al principio de la película la relación de Walt con sus vecinos es muy mala, más bien diría, lamentable, debido principalmente a su carácter arisco y rudo, un auténtico cascarrabias producto de la muerte de su esposa y la mala relacion que tiene con sus hijos.

Circunstancias posteriores hacen a Walt un auténtico héroe para sus vecinos y estos no paran de agradecérselo con todo tipo de regalos y prestaciones y es que el viejo parece el único capaz de hacer frente a la banda de mafiosos que ronda por el barrio, intentando poner un poco de orden y justicia, pero los matones no están dispuestos a tolerar que un pobre viejo se meta con ellos y deciden venganza.

El guión de Nick Schenk basado en la idea de Dave Johannson, nos presenta una historia sencilla sobre un plano contextual de hechos racistas (particularmente hacia la comunidad asiática), sin muchos adornos y diálogos sencillos, pero se vuelven a escuchar temas que Eastwood no ha desenganchado desde hace años en sus películas: Malas relaciones familiares, disputas por diferencias contra la iglesia, enojo-soledad, machismo, y pare de contar, aunque este aspecto no debe molestar en lo mínimo a los seguidores del director. Excelente tratamiento y desarrollo se le da al guión (especialmente algunos toques humorísticos), sencillo pero bien realizado. Una película de buenas intenciones.

Me encantó el final de la trama, sorprendiendo al espectador, al menos en mi caso. Un final atípico que sube enteros a la hora de su valoración. La cinta nos muestra las relaciones sociales y el racismo que sigue tan candente en este mundo que nos rodea y que nunca es tarde para cambiar a mejor y ayudar al prójimo Clint Eastwood nos vuelve a demostrar lo buen actor que es, pero sobre todo el fantástico director que lleva dentro, vuelve a dar una auténtica lección de lo que es ponerse detrás de una cámara, a día de hoy hablamos de sino el mejor director, sí uno de los mejores en vida.

Así todo queridos amigos, hablamos de una excelente película, que todo buen cinéfilo no debe dejar de lado y disfrutar, ya que es para ello. Hagamos mención también a la faceta compositora de Eastwood, el encargado de poner la música a gran parte del film y marcándose una cancioncita con su propia y peculiar voz al final de la historia. No os perdáis los encuentros que se suceden entre Walt y la vecina anciana oriental cuando coinciden ambos en las entradas de sus respectivas casas; ese odio mutuo caracterizado de forma ejemplar por ambos. Aquí el trailer.

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“Una Nueva Lección Magistral de Clint Eastwood”

sábado, 13 de junio de 2009

Apocalipsis Now

Director: Francis Ford Coppola
Año: 1979 País: EE.UU Género: Bélico Puntaje: 10/10
Interpretes: Martin Sheen, Marlon Brando, Dennis Hopper, Robert Duvall, Laurence Fishburne y Harrison Ford

Después de un tiempo vuelvo escribir un post, pero esta vez para presentar una de mis películas favoritas como es “Apocalipsis Now”, sin duda alguna, es una de las obras más difíciles, complejas, arriesgadas e importantes que se haya hecho en el cine desde los 70, es también la más importante y determinante película en la carrera de Coppola, y no hablo de si es la mejor porque hay chocamos con “El Padrino”.

Narra la historia del Capitán Willard (Martin Sheen) que es un oficial de los servicios de inteligencia del ejército estadounidense al que se le ha encargado, en Camboya, la peligrosa misión de avanzar río arriba para eliminar a Kurtz (Marlon Brando), un coronel estadounidense renegado que se ha vuelto loco. En la profundidad de la selva, en un campamento sembrado de cabezas cortadas y cadáveres putrefactos, la enorme y enigmática figura de Kurtz manda como un buda despótico sobre los miembros de la tribu Montagnard, que le adoran como a un dios.

Inspirado por la novela de Joseph Conrad, "El corazón de las tinieblas", Coppola y Milius idearon el denso, tremendo y soberbio guión de la película, trasladando lo que en el libro era la atracción de un marinero hacia el hombre que debe asesinar, a la guerra del Vietnam. A partir de aquí nos sumergimos en una insuperable atmósfera, recorrida por un aliento místico/filosófico que la hacen aún más ser una obra única.

La película tiene un arranque arrebatador, enigmático, del todo fascinante y maravilloso: la imagen superpuesta del sufrido y pensativo rostro de Sheen con el zumbido adormecedor y a la vez pesadillesco de los helicópteros (jamás en una película se han empleado tan bien los helicópteros) que acaba en una explosión de fuego en la selva y con el tema “The End” de “The Doors” de fondo. Coppola plantea la guerra de dos seres humanos contra sí mismos y su interior, algo mucho más dañino, inolvidable y obsesionante que matar a uno o doscientos charlies. Esa subida por el río es la más clara bajada a los infiernos.

Obra llena de memorables secuencias (el inicio, todo lo relevante al sonido de los helicópteros, la alucinante batalla dónde se usa napalm con el atípico capitán Duvall al mando, con dos soldados surfeando mientras caen las bombas a su lado y un cámara de televisión lo rueda todo "in situ", la música de Wagner, la llegada a la guarida de Kurtz...) hace que junto a su irrechazable, maravillosa y alucinante atmósfera sea un espectáculo grandioso, operístico, que transmite además una magistral sensación de irrealidad dentro de tan real y plausible pesadilla.

Pese a ser una película indiscutiblemente bélica tiene tal complejidad que es tanto un thriller atípico como un drama filosófico/psicológico y, por supuesto, una obra maestra del cine de terror, pues es la exposición más impresionante que en muchos años se haya hecho de eso que podríamos llamar horror - los últimos 30 minutos me superan. Obra maestra, pues, hasta lo indecible, dotada de una fotografía alucinante y una música de Carmine, debo decirlo, una obra de arte escalofriante, sobrecogedora, maravillosa, quizás perfecta. Amo esta película. Aquí el trailer de la versión Redux.

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"Un espectáculo desbordante y destructivo que muestra el horror de la epopeya bélica"

miércoles, 3 de junio de 2009

Wall-E

Director: Andrew Stanton
Año: 2008 País: EE.UU Género: Animación Puntaje: 10/10
Productora: Disney/Pixar

En el año 2700, en un planeta Tierra devastado y sin vida, tras cientos de solitarios años haciendo aquello para lo que fue construido -limpiar el planeta de basura, el pequeño robot WALL-E (la abreviatura de Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) descubre una nueva misión en su vida (además de recolectar cosas inservibles) cuando se encuentra con una moderna y lustrosa robot exploradora llamada EVE. Ambos viajarán a lo largo de la galaxia y vivirán una emocionante e inolvidables aventuras.

El filme comienza con una maestría extraordinaria en la puesta en escena, realmente descomunal en su devastadora visión de un futuro apocalíptico (y poco habitual en este tipo de producciones), demostrando que Andrew Stanton (director de la estupenda "Bichos"), su director, posee el suficiente talento visual como para narrar con vigoroso pulso narrativo los elementos más cotidianos dentro de un cuadro de marcado carácter metafórico, mostrándonos a través de la sencillez de su argumento una serie de reflexiones sobre la esencia del humanismo y el camino que recorrerá en un futuro si no se controlan ciertos tics de nuestra raza.

Con una sutil capacidad de trascender, Stanton hace hincapié en una crítica bastante evidente a la nueva sociedad de consumo, y la pérdida de humanidad por parte de sus miembros, creando un retrato de acertado tono irónico cuando empuja a la raza humana a actuar como seres robóticos controlados por un afán de sentirse acomodados en un entorno falseado y superficial, justamente lo contrario que sus protagonistas robóticos, los cuales, en un apunte verdaderamente brillante de intercambio de esencias, poseen en su incapacidad comunicativa muchísima más humanidad y corazón libre que sus acomodados amos.

Este hecho, junto con la extraordinaria labor de diseño de producción (no solo el aspecto visual brilla con luz cegadora, sino incluso la excepcional banda sonora acompaña con acertados resultados la privilegiada puesta en escena de la producción), se erigen por méritos propios en la mayor virtud del filme, y con la ayuda de un gran guión, que solo los estudios Pixar nos tiene acostumbrado.

Y hablando de otras películas, hay unas cuantas referencias escondidas y no tan escondidas para los amantes del género de la ciencia ficción. A muchos por ejemplo les vendrán memorias de la computadora HAL 9000 de "2001 - Odisea del Espacio". Algo sorprendente es la actuación de los robots en la película. Estoy seguro que pocos se imaginan que unos sencillos robots puedan ofrecer tan gran gama de expresiones y sentimientos gracias en particular a movimientos corporales y situaciones totalmente tiernas y emocionales. Después de esta película nunca volverán a pensar que los robots nunca poseerán sentimientos.

Otra cosa notable, y testamento de lo bien hecha que está esta película, es que no hay diálogo principal hasta casi la mitad del filme, llevándonos los robots, las situaciones, y las imágenes visuales hasta ese punto, y nosotros entendiendo todo en el proceso. Definitivamente una imagen bien hecha vale más que mil palabras. En conclusión, una obra maestra del cine (animado o no), y un clásico instantáneo que perdurará por varias generaciones.

“Ingeniosa, conmovedora y divertida”