martes, 29 de septiembre de 2009

Abre Los Ojos

Director: Alejandro Amenábar
Año: 1997 País: España Género: Drama/Thriller Puntaje: 09/10
Interpretes: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Fele Martínez, Najwa Nimri y Tristán Ulloa

Una fantástica película que juega con la realidad y los sueños, segundo largometraje del prometedor Alejandro Amenábar, la historia se centra en César (Eduardo Noriega) es un atractivo y apuesto joven que ha heredado una gran fortuna de sus padres. Vive en una lujosa casa de su propiedad en la que organiza lujosas fiestas. Una noche su amigo Pelayo (Fele Martínez) le presenta a su bella amiga Sofía (Penélope Cruz), pero su anterior amante, Nuria (Najwa Nimri), siente celos de ella. Al día siguiente intenta suicidarse junto a César en su coche. Cuando César se despierta en el hospital, su rostro se encuentra horriblemente desfigurado. Desde ese momento vivirá en una intensa pesadilla de la que querrá escapar.

Sobre la base casi de ciencia ficción de la criogenización (método aproximadamente científico que consiste en congelar a los seres humanos tras su muerte, para conservarlos poco menos que en formol hasta que se puedan resucitar y curar su mal), Amenábar imagina qué ocurriría si al susodicho cadáver exquisito le introdujeran el sueño de una vida aparente, y qué pasaría si ese sueño terminara siendo una pesadilla, una nueva versión de “Dorian Gray” en el que tenemos al guapo que quiere perpetuarse eternamente joven y bello, y el lugar del Diablo lo toma, muy apropiadamente, una anónima corporación empresarial sin rostro, más allá de los empleados que la representan, y hasta firman un contrato y todo... Aparte de esa visión sobre la inmortalidad y su precio, hay un thriller percutante, con la esquizofrenia del protagonista con las dos mujeres de su vida, una en sentido positivo y otra en negativo; hay, también, una reflexión sobre la belleza y cómo cambia la percepción del otro cuando esa hermosura desaparece. Pero, sobre todo, hay una elegancia visual, una limpidez icónica, una creatividad artística, que confirman el gusto.

La trama de la película mantiene una intriga que se mueve entre personajes confusos, aparentes desórdenes en el tiempo y/o la realidad, y una atmósfera inquietante. A pesar de la importancia del desenlace en este tipo de filmes (bien resuelto en este caso, a mi parecer), lo mejor que se desprende del conjunto de las escenas es esa atmósfera oscura, misteriosa, rica en matices, que alcanza momentos brillantes gracias al rico juego visual propiciado por el manejo de la luz y la cámara, y las sugerentes imágenes, capaces de transmitir multitud de emociones y pensamientos sin necesidad de grandes aspavientos (me quedo con la escena nocturna en la discoteca). Así, durante su visionado, pulularán por nuestra mente pensamientos y elucubraciones en torno a la importancia que da la sociedad actual a la imagen física y la estética, a la vez que nos hace preguntarnos cuánto de eso nos ha calado a nosotros mismos. También, sobre el precio que seríamos capaces de pagar por cambiar nuestra vida o, al contrario, por mantenerla como nos gusta.

Con este filme Alejandro Amenábar demostró al mundo su talento a la hora de escribir, musicalizar y dirigir un filme muy bien pergeñado desde la historia misma. Sin dudas alguna que esta película sirvió de base para muchas otras que posteriormente fueron muy populares, sobre todo por ser de ese tipo de películas donde una vuelta de tuerca cambia en 180º las vicisitudes y el contenido de lo que se está visionando. Cinta que durante el primer visionado seguramente generará confusión dada las intrincadas alternativas que va desarrollando, no obstante cuando se presentan todos los giros narrativos que dan sentido a las circunstancias, las piezas del rompecabezas encuentran la posición justa y a partir de allí es donde empezamos a valorar la originalidad y calidad narrativa de esta cinta que mezcla el drama, el romanticismo, la intriga y por qué no la ficción.

Sin dudas que el valor agregado de este filme viene de la mano del factor sorpresa, el cual es imprevisible y satisface dando sentido al relato una vez que el Amenábar lo expone ya en el final del filme, por ello recomiendo ir prestando atención y no desalentarse por la enmarañada narración que pareciera no tener ni pies ni cabeza, ya que el desenlace del filme le otorga la significatividad necesaria como para terminar encomiando la astucia y originalidad de este filme. Si bien el atractivo principal del filme es su factor sorpresa, el cual es ávidamente esperado para poder ir acomodando las ideas que del argumento van surgiendo, también la cinta es rica en conceptos. Así, la película abordará temáticas tales como la cultura de la belleza física, el rechazo hacia lo estéticamente desagradable, los celos, la obsesión y el anhelo del ser humano por la tan ansiada inmortalidad. Pareciera que poco tienen que ver estos tópicos, no obstante esta obra sabe combinar muy bien dichos conceptos para dejar como resultado una cinta intrigante y reflexiva en sus variantes.

El filme posee apenas discretas actuaciones, de las que puedo destacar la interpretación de Eduardo Noriega quien brinda un protagónico convincente (ojo, nada del otro mundo), bien secundado por Chete Lera como el psiquiatra que trata de traer luces y claridad ante tanto caos. Además debo decir que me ha gustado bastante (a parte del guión) la banda sonora con dejos de pesimismo y aflicción que envuelven las enredadas circunstancias que dan vida el filme. Si quisieran podrian comparlo con su remake estadounidense "Vanilla Sky", con Tom Cruise en el papel principal, seguro que se quedarian con la original. En fin, "Abre Los Ojos" es una cinta enmarañada y descohesionada, con saltos tempo-espaciales, donde la realidad se mezcla con lo onírico casi al límite de la paranoia. Situaciones bastantes complejas pero que son resueltas a la perfección gracias a una conclusión narrativa bien a la altura de las circunstancias.

“Una película en donde se entremezcla la realidad y la ficción”

1 comentario:

  1. una peli muy interesante y de todas maneras en mejor que su horrible remake

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